La pasada semana descubrimos la verdadera cara de Moreno Bonilla. En plena Semana Santa, una semana en la que según el propio presidente era para "no hablar de política" y que iba a estar dedicada supuestamente al culto de las procesiones, y que finalmente estuvo dedicado al culto de la procesión propagandística del presidente andaluz.
El hombre de las mil caras en la televisión pública andaluza, pues siempre estaba acompañado de varias cámaras, montó un cristo, y nunca mejor dicho, cuando un hombre que resultó ser militante socialista en Cabra (Córdoba), le increpó en una de sus visitas a las cofradías. Vaya por delante y más absoluta condena a la forma de este hombre, del mismo modo que empatizo en totalidad con el enfado que registraba, puesto que su mujer era una de las víctimas del cribado de cáncer de mama de Andalucía.
Mientras que los andaluces hemos visto un documental durante una semana o más de las visitas del presidente a las distintas cofradías de los distintos puntos de Andalucía, las mujeres con cáncer de mama, víctimas de la negligencia del cribado, continúan sufriendo en silencio, ignoradas por una administración que ya les puso en peligro y que ahora no les ofrece ninguna solución.
En la vida, el timing, la coincidencia, a veces es todo. Y en este caso, la metáfora tampoco puede ser más ilustrativa. El domingo de resurrección, mientras que el presidente de la Junta de Andalucía estaba en los toros y por la noche cenando en la casa de Carlos Herrera con el Rey Emérito, los andaluces y andaluzas nos enterábamos a través del abogado de Amama que la Junta de Andalucía estaba ignorando las reclamaciones patrimoniales que estas mujeres le han ido poniendo al Servicio Andaluz de Salud.
Por tanto, la no respuesta de la Junta de Andalucía, una vez cumplido el plazo legal para poder hacerlo, las obliga a acudir a la vía judicial. Una vía que las aboca a un proceso mucho más agotador, mucho más costoso y mucho más estresante. Si ya no fuera suficiente el estrés de tener un cáncer y con la duda de qué hubiera pasado si las hubieran avisado a tiempo.
La Junta de Andalucía sabe que sus políticas sanitarias son las culpables de este error en el cribado de cáncer y de este escándalo. Simplemente que se dedica a escurrir el bulto porque les resta votos y estamos a las puertas de unas elecciones. Mientras tanto, continúan haciendo política contra el Gobierno central, bien utilizando a las víctimas del accidente de Adamuz o bien utilizando bulos como el del AVE de la Semana Santa en Málaga.
El presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, está acorralado. Y lo sabe. Y por eso de aquí a las próximas elecciones no quiere hablar de absolutamente nada que tenga que ver con su gestión y se dedica a vender emociones a través de sus redes sociales: ferias, Semana Santa, fiestas populares... y a la vez es consciente de que ese proceso de privatización de los servicios públicos, al igual que ocurre en la Comunidad de Madrid, aún pese a estar avanzado, no ha culminado, tal y como ha explicado en diferentes entrevistas en las que explica que su modelo del SAS todavía no es el que ha ejecutado.
Por tanto las próximas elecciones del 17 de mayo no sólo irán de partidos políticos, de candidaturas o de líderes políticos, sino que irán de políticas y de políticas públicas.