La pasada semana, la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, anunciaba en sus redes sociales que había sido víctima de un ataque informático en sus perfiles. El ataque constaba de una inyección de miles de cuentas artificiales, falsas, que comúnmente conocemos como bots, con el objetivo de alterar los algoritmos y así reducir su visibilidad y silenciar su discurso en defensa de lo público.

La candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía por el PSOE-A, principal partido de la oposición, mostraba así abiertamente lo que ahora el Partido Popular andaluz ha aprovechado para tergiversar y activar la 'máquina del fango' contra la socialista y el PSOE.

Este crecimiento de bots no solo ha sucedido en la cuenta de la secretaria general de los socialistas andaluces, sino que también lo han sufrido las cuentas del partido en las principales redes y así como otros dirigentes. Además, según fuentes socialistas, están recabando aún más información para saber cuál ha sido el alcance de este 'ataque'. 

El objetivo del mismo, según denunció la propia Montero, no sería otro que el de alterar el algoritmo de las cuentas, entendiendo las principales plataformas que se está produciendo un comportamiento inusual en las mismas y limitando su alcance, justo cuando comienza el periodo electoral. "Saben que me gustan los números, pero si algo me preocupa es que los números se falseen y que tapen la realidad", expresaba Montero.

La dirigente socialista detalló que, en concreto, en tan solo 12 horas su cuenta de Instagram había registrado un incremento inusual y desproporcionado de perfiles fantasma. "He recibido más de 37.000 nuevos seguidores. No, no es crecimiento orgánico. Es una subida artificial con bots provocada por alguien a quien le debe preocupar que defendamos lo público".

Máquina del fango

El concepto máquina del fango fue acuñado por el escritor Umberto Eco y sirve para describir una estrategia de deslegitimación contra adversarios políticos a través de la propagación de bulos, desinformaciones, difamaciones o noticias falsas. El concepto, más que habitual en las formas de la derecha española, tiene su éxito cuando consigue situar en la conversación pública la idea o noticia falsa sobre un adversario, provocando que ese ruido opaque a la realidad. Y cuando se produce una rectificación, correción o se conoce la verdad, ya es demasiado tarde, pues la ciudadanía ha asumido la premisa falsa y la ha dado por veraz.

El PP andaluz, por tanto, no ha pasado la ocasión para sembrar esa tergiversada lectura de un hecho que la propia Montero denunció la pasada semana, ignorando, asimismo, la realidad.

Aprovechando una publicación por parte de ABC, donde también realizan una interpretación de los hechos que va contra la propia denuncia pública de la dirigente socialista, el PP ha aprovechado sus cuentas en redes, multiplicadas por algunos dirigentes del PP andaluz, para sembrar sobre Montero la sombra de la 'compra de bots', una práctica que hace años se utilizaba para multiplicar el alcance, y por la que el propio Partido Popular fue señalado. Pero ahora vamos con ese tema.

Pese a que fue la propia socialista quien en sus redes advirtió de que su cuenta estaba sufriendo un inusitado crecimiento, la lectura de la derecha es totalmente contraria a este hecho, muy sintomático de la posverdad. Le han dado la vuelta al 'calcetín', y culpan al PSOE de comprar 'bots' y, por tanto, un supuesto 'alcance' en redes por estar en periodo electoral. Esta lectura además no se corresponde con los nuevos usos de las plataformas digitales, que están más estrictas con el uso de cuentas automatizadas que generen likes o 'reposts', por lo que más que potenciar su alcance la limitan, tal y como denunciaba Montero y contra lo que la derecha pretende hacer ver.

El PP y los bots

Hace años, cuando la palabra 'bots' en redes aún nos quedaba lejos, su uso sí fue bastante común entre las cuentas de la derecha, ultraderecha y perfiles sociales conservadores que crecieron gracias a la implementación de 'granjas de bots' que potenciaban sus perfiles y alcances. Cuando esto comenzó a suceder, las redes sociales aún no habían implementado mecanismos para luchar contra este 'fraude' digital, por lo que el algoritmo de entonces sí entendía que la cuenta era popular. Ahora es todo lo contrario.

El PP ya estuvo salpicado por la compra y uso de bots en 2019. Entonces, un comunicado de Twitter abrió la 'veda'. En él, anunciaba la suspensión de hasta 259 cuentas falsas que había eliminado y que estaban relacionadas con el PP. Estas cuentas estaban siendo utilizadas para amplificar el mensaje no solo del Partido Popular, sino de diferentes políticos, así como potenciando mensajes contra la oposición política.

En total, entre Twitter, Instagram y Facebook, se eliminaron 359 perfiles falsos que estaban siendo utilizados por la derecha para amplificar sus mensajes: "Las personas detrás de esta actividad han utilizado cuentas falsas, muchas de las cuales ya habían sido desactivadas por los sistemas automatizados por haber comentado, amplificado y difundido su propio contenido y el de terceros", señaló Facebook.