El Hospital Comarcal de la Axarquía (Málaga), que da asistencia a en torno 150.000 personas- vive actualmente sumido bajo la más escrupulosa atención por parte de las autoridades sanitarias y, sobre todo, de los pacientes, después de que la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) denunciara el pasado febrero que en dicho centro hospitalario se estabanutilizando reactivos caducados y obsoletos, poniendo en riesgo no solo la fiabilidad de los resultados clínicos de los pacientes sino la salud de los mismos.

Una investigación publicada este lunes por eldiario.es andalucía confirma lo que hace dos meses y medio tanto el Servicio Andaluz de Salud como la propia plantilla del centro sanitario negaban tras la denuncia pública de CSIF. Entonces, la central sindical mayoritaria dentro del SAS avisaba de dicha práctica fraudulenta "extendida" en el laboratorio, por expresa orden de cargos intermedios del servicio y por los responsables del mismo.

Este lunes el citado digital aporta capturas de Whatsapp, fotografías y se hace eco de algunos testimonios que otorgan veracidad a la denuncia realizada por el sindicato. De este modo, según ha publicado, esta fue una práctica habitual entre, al menos, cinco años (2020-2025), que incluso se habría expresado a viva voz en distintas reuniones del servicio. 

Según los propios testimonios la intencionalidad con dicha práctica era la de ahorrar en reactivos, que por su uso no tan frecuente podrían caducar antes incluso de que se acabara el contenido de su propio envase. Los responsables del servicio habrían dado orden a los trabajadores de que si se usaban pero no se acababa su contenido, no desecharlo, sino "taparlo" y dejarlo en la cámara para aprovecharlos en otros servicios.

De hecho, los propios testimonios recuerdan un episodio transcurrido el pasado enero, cuando una niña entró en el hospital a causa de una intoxicación con paracetamol y, cuando los profesionales sanitarios quisieron buscar el reactivo solo hallaron cuatro botes ya abiertos y "caducados". Al preguntar a los responsables si había envases nuevos, la respuesta fue que habría uno en algún lugar del laboratorio por si hacía falta, "escondido en una caja bajo el suelo". Como resultado, el análisis estuvo listo tras dos horas y media de espera, cuando lo pautado suele ser un máximo de una hora, relatan.

En febrero, CSIF trasladó a la gerencia del Hospital Comarcal la necesidad de apertura de una investigación por parte de la dirección del centro hospitalario para determinar el alcande de esta supuesta irregularidad. Sin embargo, la denuncia por vías internas fue archivada a mediados de marzo por el gerente del hospital, Miguel Moreno Verdugo. 

Asimismo, Siemens, la distribuidora de los reactivos, ha lanzado un comunicado este lunes donde asegura no haber identificado "incidencias relevantes" en el suministro de dicho hospital. También ha trasladado que es "imprescindible" que los usos de los reactivos se "realicen de acuerdo a las instrucciones del fabricante y los procedimientos establecidos por cada centro sanitario, bajo su responsabilidad", pero siempre dentro de unas condiciones "validables": "Cualquier uso fuera de estas condiciones o posibles manipulaciones no forma parte de las recomendaciones del fabricante".

 

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