[cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]DOS SEMANAS Y MEDIA[/cita] Va ya para tres semanas que Podemos e Izquierda Unida cerraron una alianza electoral que es mucho más que una alianza electoral y que pone contra las cuerdas al PSOE, pero el partido que dirige Pedro Sánchez sigue sin reaccionar. Es verdad que ha difundido un documento de seis puntos, todos ellos muy razonablemente socialdemócratas, vale: pero ninguno sirve para rescatar ni uno solo del millón y medio de votos que le ha robado Podemos. [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]NO, ESA NO SOY YO[/cita] Al PSOE parece haberle ocurrido lo que a esos adultos que, ya bien entrada la cincuentena, una mañana se miran al espejo como venían haciendo todas las mañanas desde hacía muchos años y súbitamente observan, no sin cierto pánico, un envejecimiento que nunca hasta entonces habían no ya visto, sino ni siquiera sospechado. El ‘sorpasso’ augurado por las encuestas ha hecho envejecer súbitamente al PSOE. Las arrugas ya las tenía, pero es ahora cuando ¡horror! se las ha visto por primera vez. [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]POR CAUSAS NATURALES[/cita] Hasta ahora el Partido Socialista venía perdiendo votos por causas accidentales, sobrevenidas, causas contingentes que de algún modo estaba en su mano evitar. Ahora parece estar perdiéndolos por causas naturales que parecen tener algo de irreparable: como el agotamiento neuronal, el envejecimiento orgánico o el relevo generacional. Contra los errores se puede luchar (por ejemplo, no volviendo a cometerlos), pero contra la vejez no. O sí, pero sin hacerse demasiadas ilusiones: aunque es imposible volver a ser el que se fue, no lo es seguir siendo imprescindible para mejorar la vida de la gente. [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]¿QUÉ PASA, CHAVAL?[/cita] El jovenzuelo de la coleta que iba tanto por casa y al que siempre había mirado con condescendencia -¿qué pasa, chaval?, ¿de nuevo por aquí?- ha enamorado a una importante porción de su familia electoral sin que el Partido Socialista haya sido capaz de reaccionar. No era fácil, claro: si imitaba al de la coleta simulando una juventud que ya no tenía, resultaba ridículo; y si cantaba las muchas virtudes de la edad adulta, resultaba patético. [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]SOLUCIONES IMAGINARIAS[/cita] Ciertamente, Podemos es una incógnita cuya mayor desgracia sería verse mañana al frente del Gobierno de España, pero se trata de una incógnita que a toda velocidad intenta convertirse en una respuesta. Y lo conseguirá si, tras el 26J, el Partido Socialista no renueva sus propias respuestas. Podemos no tiene soluciones (nadie las tiene), pero es, junto al PP, el partido que mejor simula tenerlas. El PSOE no parece tener ni una cosa ni la otra. [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]¿PROGRAMA OCULTO? ¡BAH![/cita] De pronto ha llegado al campo de batalla electoral alguien llamado Podemos que todavía no dice las mismas cosas que el PSOE pero sin duda acabará diciéndolas: antes de que lo haga, al PSOE le queda aún alguna posibilidad. Podemos quiere ser el nuevo PSOE aunque algunos de sus dirigentes todavía no lo sepan y aunque otros acaben abandonando el partido cuando eso ocurra. Por razones tácticas, los principales líderes de Podemos ocultan al electorado su pensamiento político profundo, y en ese sentido resultan inquietantes. Pero si de verdad tienen un programa oculto, que vayan olvidándose de él: los seis millones de votos que tal vez consigan el 20J harán de eficacísimo disolvente de toda veleidad radical.