Una pareja ha denunciado “golpes” a su hijo de nueve meses ejercidos presuntamente por una de las profesionales de una guardería de Sevilla. Así, han iniciado acciones legales contra el centro al considerar que se habría ejercido violencia contra su hijo, causándole lesiones en la cabeza. La familia reclama 60.751,71 euros en concepto de daños y perjuicios, tras no prosperar la vía penal al no poder determinarse la autoría concreta de los hechos.
Según el atestado presentado por la madre ante la Comandancia de la Guardia Civil de Sevilla, los hechos se remontan al 29 de enero de 2024. Ese día, dejó a su hijo en la guardería alrededor de las 08:30 horas “en buen estado”. Sobre las 12:45 horas recibió una llamada de la directora del centro informándole de que el menor “se había caído del carro” y que había recibido “un golpe bastante fuerte”, aunque le trasladaron que no debía preocuparse porque el niño “ya estaba bien”.
No obstante, la madre acudió de inmediato al centro. A su llegada, según consta en la denuncia, encontró al bebé “con moratones en la cabeza, desorientado y compungido”, hasta el punto de que apreciaba la cabeza “deformada”. Ante la situación, solicitó explicaciones tanto a la directora como a la monitora habitual del menor, quienes insistieron en que se trataba de una caída fortuita.
Informe médico y dudas sobre la versión del centro
Tras recoger al niño, la madre se dirigió a un centro médico donde se le practicó una Tomografía Axial Computarizada (TAC), descartando lesiones internas. No obstante, disconformes con la atención recibida, los padres acudieron posteriormente al Hospital Universitario Virgen del Rocío, donde el menor fue examinado de nuevo por el servicio de pediatría de urgencias y se emitió un parte de lesiones.
Según la letrada de la familia, los profesionales sanitarios trasladaron a los progenitores que las heridas que presentaba el bebé no resultaban compatibles con una simple caída desde un carro. Mientras se encontraban en el hospital, la madre recibió una nueva llamada de la directora del centro, quien volvió a insistir en que el origen de las lesiones había sido la caída, añadiendo posteriormente que el niño también podría haberse golpeado con una trona o contra el suelo.
Al día siguiente, la madre contactó nuevamente con la dirección del centro para pedir aclaraciones. Según su relato, la directora mantuvo la versión inicial y reconoció que no estaba presente cuando ocurrieron los hechos. La tutora habitual del menor, por su parte, manifestó que tampoco se encontraba en la sala en ese momento, ya que estaba atendiendo a otros niños. Según la denuncia, no habría habido ningún adulto a cargo directo de los menores en el instante del supuesto accidente.
Lesiones previas y cambios de comportamiento
La madre ha declarado que no se trataba de un episodio aislado. Durante “varias semanas” anteriores, había observado arañazos y moratones en la cabeza del bebé al recogerlo del centro, sin recibir explicaciones claras sobre su origen. Además, asegura que el niño mostraba un comportamiento “más apagado”, inquieto y desorientado tras la jornada en la guardería.
Estos antecedentes llevaron a la familia a denunciar los hechos por la vía penal. Sin embargo, según ha explicado la abogada de la familia, el procedimiento no ha prosperado al no poder identificarse con precisión a la persona o personas responsables, dado que ni la directora ni el personal del centro admitieron responsabilidad alguna.
Ante esta situación, los padres han optado por la vía civil y han presentado una reclamación extrajudicial por los daños sufridos. En concreto, solicitan 39.875,85 euros por las lesiones del menor y 20.875,86 euros por los perjuicios psicológicos sufridos por la madre, quien, según su representación legal, ha padecido crisis de ansiedad y otros problemas derivados del estrés vivido.
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