Agotar el mandato. Ese parece ser el objetivo del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, y no convocar el adelanto electoral con el que coqueteaba hace tan solo unas semanas. Este viernes, el jefe de San Telmo clausuró su intervención en el Debate sobre el Estado de la Comunidad con una alusión a la fecha de las próximas elecciones autonómicas, reiterando su intención de agotar la legislatura: "Le quedan siete u ocho meses". Unas palabras que entran en contradicción con algunos de los anteriores rumores y que dejan patente la intención de Moreno Bonilla de correr un tupido velo ante los recientes escándalos del cribado del cáncer y de los contratos de mascarillas en la Diputación de Almería.
En su discurso, Moreno garantizó que su grupo no se va a "cansar de tender la mano y aprobar iniciativas de otros grupos". "Casi el 50%" de las propuestas aprobadas esta legislatura en la Cámara autonómica pertenecen a otros grupos. Nunca vamos a dejar de pedir diálogo, mesura y sensatez a la oposición", ha señalado. Unas palabras que también reman a la contra de su entrevista del pasado fin de semana en La Razón, en la que acusó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de "estar decidido a sacrificar la convivencia para seguir en el poder".
"Si ustedes quieren trabajar en favor de Andalucía tienen todavía algo de tiempo. A esta legislatura le quedan siete u ocho meses, con lo cual tienen todavía tiempo para hacer algo", señalaba el jefe del Ejecutivo andaluz, advirtiendo al resto de grupos que "si quieren seguir en el barro, la radicalidad, la confrontación y la mentira, irán cavando su propia tumba en términos electorales, así que yo les animo a que sean productivos, útiles y nos ayuden".
Del coqueteo con el adelanto electoral a los deseos de agotar la legislatura
Hace tan solo unas semanas, el PP tonteaba con el adelanto electoral en Andalucía si los resultados en Extremadura eran satisfactorios, utilizando la autonomía en la que gobierna María Guardiola como una suerte de tablero de experimentos. Las situaciones de crisis a las que hacía frente el Gobierno autonómico también motivaban estas teorías, de las que finalmente el PP se ha desprendido para pasar a las intenciones de agotar el mandato.
El escándalo de los cribados del cáncer de mama ha supuesto uno de los episodios más trascendentales en el segundo mandato de Moreno Bonilla como presidente de la Junta de Andalucía. El descontento y la irritación de los ciudadanos de esta comunidad autónoma son cada vez mayores, viéndose alimentados por la falta de respuestas claras en torno a qué ha ocurrido en el Servicio Andaluz de Salud (SAS) para que se hayan dado fallos tan importantes en la comunicación de los resultados, por la posibilidad de que esta situación pueda estar afectando a otras enfermedades y la reciente denuncia realizada por la Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama (AMAMA) que ha apuntado a una alteración de informes clínicos en la aplicación ClicSalud+. A su vez, la Fiscalía ya ha abierto procesos de investigación sobre este caso y los ciudadanos han pedido en distintas, y multitudinarias, manifestaciones la dimisión inmediata de Moreno Bonilla por esta situación en la que el cáncer ha avanzado en numerosas mujeres y habiendo llegado a provocar la muerte de otras, según ha indicado AMAMA.
Por otro lado, el escándalo de las contrataciones presuntamente irregulares en el conocido como ‘caso mascarillas’ en el Partido Popular de Almería, ha hecho que el escenario político andaluz se ponga patas arriba de nuevo. La oposición, de hecho, ha llegado a hablar de un presunto “pacto de silencio” con los cargos implicados. El secretario general de los socialistas almerienses, José María Martín Fernández, lamentaba la pasada semana que los populares busquen "pasar página" de la investigación que está teniendo lugar en el Juzgado de Instrucción número 1 de Almería pese a ser, según consideran, "posiblemente la mayor trama de corrupción que ha conocido" Almería.
En estos términos, el PSOE-A denunciaba la posible existencia de un "pacto de silencio" entre Moreno Bonilla y Javier Aureliano García, presidente de la Diputación de Almería dimitido la pasada semana de su cargo. En este sentido, y sobre los cambios anunciados por el PP andaluz tanto en clave institucional en Almería como en la organización interna del partido, consideran que "no tapan en absoluto que una red de presuntos delincuentes" haya actuado dentro de la Diputación provincial.
Martín Fernández recordaba también que el abogado del ya expresidente de la Diputación de Almería aseguró que la investigación comenzó en 2016, cuando Gabriel Amat era presidente de la Diputación y Javier Aureliano García ocupaba la vicepresidencia, lo que abre muchos interrogantes sobre el alcance de las presuntas mordidas en contratos públicos y sobre quiénes podrían haberse beneficiado. A ojos del PSOE, estos hechos confirman que no se está atendiendo a "un ‘caso mascarillas’, sino el caso PP de Almería con ramificaciones “aún por determinar".
Por todo ello, el adelanto electoral no parece ser una opción deseable para el PP andaluz en estos momentos, pese al tanteo que se realizó al respecto si la jugada les salía bien en Extremadura. Bonilla se encuentra en un momento complicado con el buen estado de salud de Vox, las crisis explicadas y la posible movilización de los votantes de izquierdas, por lo que necesita un balón de oxígeno de unos meses para recomponerse y llegar a las urnas en una situación contextual más sencilla.
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