La secretaria general del PSOE de Andalucía y candidata a la Junta, María Jesús Montero, ha elevado el tono de sus críticas contra el presidente andaluz, Moreno Bonilla, al que acusa de estar “ausente” ante algunas de las principales crisis que han marcado la actualidad reciente en la comunidad. Una acusación que, según ha explicado, no se refiere a la presencia física del dirigente popular, sino a una actitud política de “desentenderse” de responsabilidades en momentos clave, como el accidente ferroviario de Adamuz o los fallos en los cribados de cáncer de mama.

En este contexto, Montero ha situado también sobre la mesa una de sus principales propuestas: la “internalización” del servicio de ayuda a domicilio, que pasaría a ser de gestión pública directa en los primeros meses de un hipotético gobierno socialista. La dirigente ha defendido esta medida en Cádiz, enmarcándola en un modelo que pretende reforzar los servicios públicos frente a lo que considera una “deriva” del actual Ejecutivo andaluz.

Adamuz y sanidad en el punto de mira

Uno de los ejes de la crítica de Montero se centra en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), donde fallecieron 46 personas. La líder socialista ha cuestionado la actuación de la Junta en la gestión de la emergencia, especialmente en lo relativo al funcionamiento del 112 y del 061, tras las denuncias de las propias víctimas que ha podido conocer la Cadena Ser.

En este sentido, ha matizado que cuando habla de un presidente “ausente” no se refiere a que Moreno Bonilla no estuviera físicamente tras la tragedia, sino a que, a su juicio, el Gobierno andaluz ha evitado dar explicaciones sobre posibles fallos en la respuesta. “La ciudadanía no podía imaginar que había una responsabilidad de la Junta que se estaba ocultando”, ha señalado, alineándose con las críticas de las asociaciones de víctimas, que reclaman más transparencia.

Esta idea conecta con la actuación del consejero Antonio Sanz, que ha rechazado entrar en debate con las víctimas y ha dado por cerrada la polémica sobre el dispositivo de emergencias. Para Montero, este comportamiento refleja una estrategia común dentro del Ejecutivo andaluz: esquivar el fondo de las críticas y desplazar el foco político.

La segunda gran crisis a la que se ha referido la dirigente socialista es la de los fallos en los programas de detección precoz del cáncer de mama. Así, Montero ha vuelto a exigir explicaciones por las denuncias de retrasos en mamografías, especialmente en el Hospital de Valme, en Sevilla, donde profesionales han alertado de demoras en la evaluación de pruebas.

Según ha sostenido, estos problemas no son casos aislados, sino la evidencia de un deterioro más amplio del sistema sanitario público andaluz: “Ya dijimos que la negligencia del cáncer de mama era la punta del iceberg”, ha recordado, insistiendo en que el Gobierno de Moreno Bonilla ha optado por “echar balones fuera” en lugar de asumir responsabilidades.

La dependencia como eje político

En paralelo a estas críticas, María Jesús Montero ha querido situar la dependencia como uno de los pilares de su proyecto político. Su propuesta pasa por convertir el servicio de ayuda a domicilio en un sistema de gestión pública directa, eliminando el papel de empresas intermediarias.

De esta forma, la socialista ha defendido que este cambio permitiría mejorar tanto la atención a las personas dependientes como las condiciones laborales de las trabajadoras, un colectivo “prácticamente compuesto al 100% por mujeres”. En este sentido, ha denunciado que el precio por hora que paga actualmente la Junta de 17,5 euros está por debajo de la media nacional, fijada en torno a los 20 euros, lo que repercute en salarios más bajos y mayor carga de trabajo.

Además, ha alertado de que los tiempos de espera para acceder a estas prestaciones alcanzan los 600 días, una demora que, según ha señalado, provoca que muchas personas no lleguen a beneficiarse del servicio.

Con este planteamiento, Montero trata de contraponer su modelo de refuerzo de los servicios públicos frente a lo que considera una gestión marcada por la falta de explicaciones en momentos críticos. Tanto en el caso de Adamuz como en el de los cribados, la dirigente socialista ha insistido en que el problema no es solo lo ocurrido, sino la respuesta política posterior.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio