La posibilidad de una mayor unidad en el espacio político situado a la izquierda ha abierto un nuevo debate en Andalucía, donde conviven distintas estrategias ante las próximas elecciones autonómicas. Mientras el coordinador federal de IU y candidato de Por Andalucía a la Junta, Antonio Maíllo, celebra lo que considera una “apuesta unitaria” en marcha, el portavoz de Adelante Andalucía, José Ignacio García, ha advertido del riesgo de que la izquierda se distraiga en debates internos alejados de las preocupaciones ciudadanas.

En una atención a medios en Chiclana (Cádiz), Maíllo ha defendido que Por Andalucía “solo puede crecer” en expectativa de voto y se ha mostrado convencido de que el resultado electoral dependerá de la capacidad de activar a quienes hoy se sitúan en la abstención. “Si movilizamos a la izquierda andaluza, ganamos y hay gobierno de cambio”, ha afirmado el dirigente de IU.

“La clave está en convencer a sectores progresistas desencantados”

El candidato de Por Andalucía ha enmarcado su discurso en un contexto más amplio de acercamientos entre fuerzas progresistas a nivel estatal, tras iniciativas como la planteada por el portavoz de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), Gabriel Rufián, para unificar candidaturas. Para Maíllo, “lo difícil va a ser explicar que alguien vaya aislado”, ya que considera que la ciudadanía demanda cooperación y no fragmentación.

En clave andaluza, ha defendido que Por Andalucía aspira a gobernar con un programa centrado en “la mayoría social” y en el refuerzo de los servicios públicos. Entre sus propuestas ha destacado topar los precios del alquiler en zonas tensionadas, ampliar el parque público de vivienda y blindar la sanidad y la educación públicas frente a procesos de privatización. “La vivienda es un derecho humano, y con los derechos humanos no se comercializa”, ha subrayado, al tiempo que ha planteado intervenir en el precio de productos básicos para aliviar la economía de las familias.

Del mismo modo, preguntado por recientes sondeos que apuntan a una nueva victoria de Moreno Bonilla (PP), Maíllo ha restado valor a estas proyecciones, advirtiendo de su carácter “performativo”, al considerar que pueden influir en el estado de ánimo del electorado. A su juicio, la clave no estará en disputar el voto fiel al Partido Popular, sino en convencer a sectores progresistas desencantados de que “las elecciones andaluzas son clave”. “Nuestro éxito depende de sacar del sofá de la abstención a amplios sectores de izquierda”, ha insistido Maíllo.

“Menos salones de Madrid y más problemas andaluces”

Desde otra perspectiva, el portavoz y candidato de Adelante Andalucía, José Ignacio García, ha mostrado cautela ante los debates sobre candidaturas unitarias de izquierdas a nivel estatal. En unas declaraciones en Algeciras (Cádiz) ha alertado de la tendencia de “las izquierdas pendientes de lo que se dice en determinados salones de Madrid”, lo que, a su juicio, provoca que “no haya nadie pendiente de las necesidades de los andaluces”.

Igualmente, el candidato de Adelante Andalucía ha señalado que le “da miedo que las izquierdas estén otra vez en las peleítas de siempre y en lo que se dice en la M-30 y no en los problemas de la gente”. Para García, el debate sobre listas únicas debe abordarse en el marco de unas elecciones generales, no en clave autonómica. El dirigente andalucista ha defendido que su formación concurrirá a las elecciones como “una fuerza andalucista”, al tiempo que ha insistido en que la prioridad debe ser “estar con los problemas de la gente” para frenar el avance de la derecha y extrema derecha.

Vivienda, sanidad y educación en el centro del debate

García ha vinculado el crecimiento de la extrema derecha con la falta de soluciones a cuestiones materiales. “Cuando no se solucionan los problemas reales, hay una parte de la gente trabajadora que mira a la extrema derecha”, ha advertido.

Entre los asuntos que considera urgentes ha citado la vivienda, denunciando que no se estén topando los alquileres ni combatiendo la especulación; las “privatizaciones” en la sanidad pública; el cierre de aulas en la educación pública; y la falta de plazas en Formación Profesional, que, según ha señalado, obliga a estudiantes a acudir a centros privados con costes elevados.

Así, mientras Por Andalucía pone el acento en la convergencia y en la movilización electoral como palanca de cambio, Adelante Andalucía insiste en que la clave está en centrar el discurso en las preocupaciones cotidianas de la ciudadanía andaluza. Dos estrategias distintas en un mismo espacio político que encara un nuevo ciclo electoral marcado por el debate sobre la unidad y la capacidad de ofrecer una alternativa real de gobierno.

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