En abril de 2025, apenas seis meses antes de que saltara por los aires la crisis de los cribados del cáncer de mama en Andalucía, que tuvo su epicentro en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, los profesionales sanitarios volvieron a advertir a la gerencia del hospital que la unidad de mamografías estaba sumida bajo un colapso que había dejado sin realizar, entre otras pruebas, hasta 6.400 mamografías. Sin embargo, esta advertencia, volvió a ser respondida con la frialdad característica: "Los servicios centrales no autorizan".
Así lo ha constatado una nueva exclusiva de El País, donde se expone que la Junta de Andalucía, a través del Servicio Andaluz de Salud (SAS), conocía que existía un problema creciente con los cribados de cáncer de mama. Esta última advertencia, meses antes de los cribados, se suma a la realizada en 2023 por los profesionales sanitarios. Y a la que las mujeres con cáncer de mama llevan realizando, al menos, desde 2021. Todas ellas rechazadas e ignoradas con éxito.
Abril de 2025
En abril de 2025 aún quedaban casi seis meses para que estallara la crisis que acabaría provocando el cese de la consejera de Salud, Rocío Hernández, y hasta cinco ceses de profesionales en la cadena de 'comunicación' y mando del Virgen del Rocío, el motivo que Moreno Bonilla achaca a que se produjera dicha negligencia. Uno de estos ceses fue el de Javier Castell, ex jefe de Radiodiagnóstico en el hospital sevillano.
Precisamente Castell fue el facultativo que advirtió en, al menos, dos ocasiones, según refleja El País, a la Junta de Andalucía, de que la unidad de mamografías no estaba funcionando correctamente, dejando desatendidas a miles de mujeres en la provincia de Sevilla.
Concretamente, la información detalla que entre enero y octubre de 2025 se dejaron sin hacer en el Virgen del Rocío hasta 20.400 ecografías, 12.100 TAC, 10.100 resonancias magnéticas y 6.400 mamografías. El motivo al que atribuyen esta desatención es a la falta de personal y recursos con los que cuenta el hospital sevillano, motivado por la política de recortes implementada por la Junta de Andalucía.
En abril, Castell envió a la Junta los datos que tenía recopilados hasta ese momento, porque se dio cuenta de que estos eran preocupantes. Sin embargo, la respuesta de la gerencia del hospital fue que "los servicios centrales no autorizan. Los servicios centrales no lo han admitido", o respuestas similares que atribuyen al SAS la negativa de actuar ante el creciente drama humano que se avecinaba.
Advertencia de 2023
Dos años antes, en 2023, también Castell, acompañado de la entonces coordinadora de la unidad de mama, Raquel González, enviaron al SAS un correo en el que mostraban su preocupación por la situación en la que se encontraba la unidad de mamografías en el hospital, completamente "desbordada" por la falta de personal. Entonces, la unidad estaba dotada de seis radiólogos, que pronto serían cinco por una jubilaicón, y que en 2025 serían cinco con el matiz de que dos de ellos estaban a media jornada. Por hacer una comparativa, en el momento en el que dicho correo es enviado al SAS, el Hospital Reina Sofía de Córdoba contaba con el doble de radiólogos que el de Sevilla.
Este plan realizaba una radiografía a la situación existente, cuáles eran sus principales necesidades y objetivos a cumplir. Sin embargo, el plan fue completamente rechazado por el SAS, porque supuestamente no había ni recursos ni personal. Las propias fuentes del Virgen del Rocío desmienten dichas afirmaciones por parte del SAS, alegando que cada año se forman radiólogos en el Virgen del Rocío que no acaban quedándose porque, o bien, no se les ofrece posibilidad de contratación o, por otro lado, estos contratos no son "nada atractivos".
Dos años después de ignorar este plan, se abría paso una de las mayores crisis sanitarias que se recuerdan en Andalucía, cuyas consecuencias están tratando de ser minimizadas por el PP andaluz, reduciendo el número de mujeres víctimas a un porcentaje y sin asumir las consecuencias de su negligente gestión.
El tercer rechazo
Esta versión se suma al tercer rechazo de la Junta de Andalucía a contemplar la posibilidad de actuar ante el evidente mal uso que estaba produciéndose en dicha unidad, que no es otra que la aportada por Amama. Según relatan las mujeres con cáncer de mama, llevaban advirtiendo a los distintos consejeros de Salud del Gobierno de Moreno Bonilla: Jesús Aguirre, Catalina García y Rocío Hernández, de que estaba habiendo un problema con las mamografías dudosas (BIRAD-3), aunque también fueros ignoradas por cada uno de ellos. Mientras tanto, el presidente de la Junta de Andalucía, alega no saber nada del asunto.
Ahora, las mujeres, agrupadas bajo Amama, han presentado ante el SAS más de un centenar de reclamaciones patrimoniales para exigir compensación por haber desarrollado cáncer de mama por culpa de no haberles sido notificadas que la mamografía que se ralizaron era dudosa. Según los números con los que cuenta la asociación serían hasta más de 300 mujeres las que habrían desarrollado cáncer por culpa de esa negligencia. La Junta de Andalucía se ha negado en distintas ocasiones a confirmar cuántas mujeres desarrollaron cáncer por no comunicarles el resultado de su mamografía, que debido a los motivos explicados anteriormente, se acumularon en una lista de espera en la que la prioridad eran otro tipo de mamografías, y al no ser notificadas, las mujeres pensaron que todo transcurría con normalidad. Pero no fue así.