Este febrero el Cartuja Center acoge en Sevilla la cuarta edición del Festival Andaluz de Comedia Alternativa (FACA). Un evento, que uno de sus promotores, el cómico y creador de contenido Pabloshurmano, espera que sea una especie de 'redención' para muchos artistas cuyo obligado apelativo es 'alernativos' por el único motivo de que carece de espacios de expresión. Para luchar contra esta injusticia, repetida a lo largo y ancho de esta nuestra comunidad -aunque cada vez haya más brotes verdes con salas que permiten la eclosión de estos artistas-, FACA se propone dignificar y regalar a la profesión un evento que marque un antes y un después en la escena de la comedia andaluza. Por otro lado, promete ser un espectáculo apasionante para el público que acuda, ya que el cartel está plagado de, no solo, artistas 'alternativos' o 'emergentes', sino de grandes estrellas consolidadas.
Pregunta (P): Estamos en la cuarta edición del festival y dais el salto al Cartuja Center, un escenario imponente. ¿Sientes vértigo ante este reto?
Respuesta (R): La verdad es que la ilusión gana claramente al vértigo, aunque nos hayamos metido en un berenjenal precioso pero gigantesco. El salto se fraguó en verano; yo pensaba que el Cartuja era demasiado grande para nosotros, una misión suicida, pero al final nos lanzamos. Lo que más respeto me da no es programar o trabajar con los artistas, sino la parte burocrática y legal: seguros, contratos, prevenciones de riesgos y una gestión profesional que antes, en dimensiones más humildes, no controlábamos tanto.
A nivel económico también hay presión porque nos hemos querido portar bien con los artistas y eso exige llegar a un umbral de ventas alto para que las cuentas salgan. Aunque ya estamos cerca de las cifras necesarias y queda un mes, ese control financiero es la parte que más me supera. Aun así, trabajar con el equipo del Cartuja está siendo una gozada porque son unos cracks y el sitio es lo más top de Sevilla y de Andalucía.
(P): ¿Cómo nació la idea del festival y cuál ha sido el camino hasta llegar aquí?
(R): Todo nació en la temporada 2022-2023 como un "fin de fiesta" de la comedia sureña. Empezamos en un local pequeñito del centro de Sevilla para 60 personas, movidos por la inercia de una escena incipiente que creamos mi compañero Suricato y yo. Al principio vinieron 24 artistas de varias provincias y funcionó tan bien que al año siguiente quintuplicamos el público en el Platea Odéon Imperdible. Sin embargo, tras algunos problemas legales con espacios ajenos el año pasado, decidí que si seguíamos, tenía que ser en un sitio profesional donde nadie nos dejara tirados a última hora.
Llevamos seis meses de trabajo intenso y, aunque no sabemos si ganaremos dinero, lo importante es que los artistas y el público estén contentos
El festival sigue adelante porque a la jefa de programación del Cartuja le encandiló la idea desde lo emocional. Lo que empezó como un cierre de temporada es ahora un proyecto ambicioso que incluye mercadillo, música en directo y una visión de la comedia que abarca todas sus ramas. Queremos que sea una experiencia donde los artistas se sientan respetados en su tierra, con sus camerinos y sus medios, tratándolos como los profesionales que son, vivan o no de esto todavía.
(P): ¿Qué ramificaciones de la comedia vamos a encontrar en esta edición?
(R): Vamos a tener de todo: teatro cómico desde la dramaturgia, improvisación (que me flipa últimamente), formatos de podcast conversacionales, monólogos, stand-up y hasta talleres con ilustradoras que vinculan su arte al humor. Es un esfuerzo por canalizar todas las formas de expresión cómica a través del talento de aquí, intentando crear esa "clase media" de la comedia que tanto falta en nuestra comunidad.
(P): Usáis la palabra "alternativa". ¿En qué momento se encuentra la escena andaluza y por qué mantener ese sello con nombres ya conocidos?
(R): El dilema de si seguimos siendo alternativos existe, pero para mí el sello reside en el espíritu de creación: no dependemos de grandes promotoras ni de marcas que nos impongan qué hacer. Contar con nombres potentes como los de Malviviendo, Juan (Amodeo13) o Julio (Rancio) nos sirve de paraguas para que los artistas emergentes tengan visibilidad. Hemos diseñado un festival "en cascada" para que la gente eche el día completo, con descuentos y actividades gratuitas, fomentando que el público se arriesgue a ver formatos que de otra forma no consumiría.
(P): ¿Crees que existe una invisibilización de la comedia andaluza más allá del tópico del "graciosete"?
(R): No creo que haya una mano negra, sino una falta de infraestructura. En Cataluña, por ejemplo, los medios locales impulsan mucho a sus cómicos; aquí en Andalucía, la televisión pública lleva 20 o 30 años con las mismas caras, caras a las que yo mismo admiro y respeto. Eso hace que no exista una clase media que pueda vivir de esto profesionalmente sin tener que emigrar. Yo he tardado seis años en poder dedicarme a la comedia a tiempo completo, compaginándolo con otros trabajos, y eso es una barrera muy alta para mucha gente con talento.
El gran problema es la falta de espacios y de inversión. Por eso el festival es también un reconocimiento a gente como Sevilla Impro Club o Malviviendo, que llevan una década "haciendo calle" en la ciudad. Queremos demostrar que hay un circuito posible aquí, algo que cada vez está facilitándose más, también, con el auge de muchas salas que apuesta por este tipo de shows y espectáculos.
(P): Comparando con Madrid o Barcelona, ¿cómo ves la situación de Sevilla?
(R): Madrid es un "cementerio de elefantes" donde nueve de cada diez artistas van a morir o se vuelven sin un duro. Aquí el problema es que no hay un ecosistema de guionistas o programas de producción propia que sostengan al artista entre semana. Mi consejo para los que empiezan es que tengan cero expectativas pero mucho ánimo de currar. Yo veo que cuando se apuesta por salas como Cuatro Gatos o la sala del Pumarejo, el público responde y llena, pero hace falta paciencia para aguantar esos shows donde solo vienen diez personas antes de empezar a subir.
El objetivo principal del festival es que se llene y que la gente lo disfrute
(P): ¿Hay un mensaje político o reivindicativo detrás del FACA?
(R): Es una reclamación de apoyo para una industria que, como me decían en el Cartuja, es rentable de cojones y llena teatros constantemente. Es triste ver que la mitad de los artistas en productos nacionales son andaluces que han tenido que emigrar para buscarse la vida ante la falta de oportunidades que había aquí. Queremos reivindicar que quedarse aquí sea una elección y no una obligación. FACA es un espacio seguro para crecer "desde aquí y para aquí". Yo mismo me voy a Madrid en abril a hacer shows porque en Sevilla no se puede programar nada en esa fecha por motivos obvios, pero voy porque me da la gana, no por necesidad extrema.
Apostamos por la soberanía artística. Ejemplos como Malviviendo, que gestiona todo desde su oficina en Dos Hermanas (Sevilla) y realiza importantes producciones, y que por cierto estarán en el festival. Además, nos hemos partido los cuernos por la equidad y la diversidad, buscando representación femenina (que está muy desigual en el sector) y del colectivo. Queremos crear una sinergia sana, lejos de la toxicidad competitiva de las grandes capitales, donde los que estamos creciendo ayudemos a los demás en lugar de tirarnos piedras. Queremos que el artista se sienta acogido y que vea que aquí hay un espacio seguro y profesional.
(P): Hablando de logística, ¿cómo habéis gestionado la diversidad geográfica del cartel?
(R): Hemos intentado que sea muy diverso y que haya representación de todas las ocho provincias, aunque sea difícil por los costes. Estamos intentando cubrir gastos de desplazamiento y alojamiento a rajatabla, porque para que a la gente le merezca la pena venir desde lejos tenemos que invertir pasta. Al final, el objetivo principal del festival es que se llene y que la gente lo disfrute.
(P): ¿Ocuparéis todo el espacio del Cartuja Center?
(R): Tenemos el edificio anexo, el Cartuja Center Cite, entero para nosotros con cuatro espacios programando en simultáneo. Hay una sala para 45 personas para talleres y podcasts; una sala inmersiva de 100 personas con proyecciones y sonido envolvente para la impro y formatos propios como el "CACA" (Concurso Andaluz de Comedia Alternativa) y la "Noche de Monólogo en Andaluz"; y finalmente la sala de 400 para los nombres más grandes.
El concurso CACA ha tenido semifinales en Málaga, Granada y Sevilla, financiando los viajes con los beneficios de las propias salas pequeñas para fomentar la comedia en toda la región. Los premios están financiados por patrocinadores de aquí, como AndaluGeeks, Gloria Vendimia y El Chandrío; marcas que han puesto dinero para que esto salga adelante sin recurrir a las cuatro multinacionales típicas.
(P): Para terminar, ¿qué esperas de esta edición a nivel personal y profesional?
(R): La propuesta es ultra ambiciosa y barroca, pero la venta va genial: ya tenemos casi mil asistentes previstos y esperamos duplicarlo en las últimas semanas. A nivel personal, el FACA es mi "placer culpable" porque yo dejé de programar para centrarme en actuar, pero esto es lo único que me he permitido mantener. Llevamos seis meses de trabajo intenso y, aunque no sabemos si ganaremos dinero, lo importante es que los artistas y el público estén contentos.
Ojalá en el futuro tengamos financiación pública que nos ayude sin coartarnos, pero de momento esto sale por el esfuerzo de mucha gente: el Cartuja nos da facilidades, las marcas apuestan y los artistas confían. Somos "cuatro notas" haciendo algo grande, y aunque el panorama no era halagüeño, ver a tanta gente arrimando el hombro me hace ver el vaso medio lleno. Solo falta que nuestro sueño se haga realidad y salga todo bien.