Monumento es la mayor de las ocho fosas documentadas en el cementerio de San Fernando y conserva los restos de miles de personas, entre ellas unas 2.600 víctimas de la represión franquista. El presidente de la Diputación de Sevilla, Javier Fernández, ha denunciado la “falta de voluntad política” de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento de Sevilla para avanzar en la exhumación e identificación de estos restos, y ha insistido en que el problema no es económico, sino la falta de decisión para poner en marcha los trabajos.
“Yo llevo 3 años con la partida presupuestaria de la fosa en un monumento en los presupuestos que no se gastan”, ha afirmado Fernández, que reclama avances después de que el Gobierno central, Junta, Diputación y Ayuntamiento firmaran un protocolo de colaboración en junio de 2025.
El presidente provincial ha defendido que el coste de la intervención se reparta a partes iguales, un 25% por administración, para evitar que las discrepancias sobre la financiación sigan bloqueando el proyecto. También ha señalado que el Ayuntamiento debe asumir un papel principal porque el cementerio es municipal, aunque ha reclamado igualmente la implicación de la Junta.
Con motivo de poder empezar a identificar genéticamente los cuerpos y poder recuperar los restos, Fernández ha instado a las instituciones a buscar una solución conjunta. Una solución que pase por “ver si hay algún problema técino o jurídico” para aclarar los obstáculos lo antes posible y realizar este proceso de justicia democrática.
“Si esto se quiere, en 24 horas se arregla”, ha afirmado el presidente de la Diputación, que ha vinculado la falta de avances a la ausencia de voluntad política. Fernández ha defendido que la recuperación de las víctimas es una obligación democrática.
El acuerdo establecía un marco de cooperación para exhumar los restos e identificar genéticamente a las víctimas. Sin embargo, su desarrollo requiere concretar las actuaciones y las obligaciones de cada institución mediante convenios específicos. Fernández ha defendido que el coste debe repartirse a partes iguales, un 25% por administración, para evitar que las discrepancias sobre la financiación sigan bloqueando el proyecto.
La dimensión del proyecto se explica por la historia de la fosa. Según los informes técnicos encargados por el Ayuntamiento, Monumento se habilitó en septiembre de 1936, tras quedar cerrada la fosa de Pico Reja, y se utilizó hasta enero de 1940. En ese periodo se calcula que recibió alrededor de 7.440 cuerpos. Unos 2.616 corresponderían a personas represaliadas, ejecutadas por aplicación de bandos de guerra o sentencias de consejos de guerra. Los informes también documentaron indicios de muerte violenta en los restos examinados durante las catas.
La zona supera los 1.000 metros cuadrados y, con el paso de las décadas, parte del terreno se transformó en jardín y otras áreas se destinaron a nichos y panteones. La intervención busca recuperar e identificar a las víctimas para que sus familias puedan conocer su paradero y, cuando sea posible, recibir sus restos.
El precedente de Pico Reja demuestra la envergadura de estas operaciones. Los trabajos desarrollados allí entre 2020 y 2023 permitieron exhumar alrededor de 10.000 cuerpos, de los que 1.786 fueron identificados como víctimas de la represión. El proceso de identificación genética continúa siendo una parte fundamental de las labores de reparación.
“Yo he dicho muchas veces que la democracia en España no podrá ser plena mientras tengamos fosas comunes como la de Monumento”, afirmó el presidente de la Diputación, que considera la intervención una obligación institucional con las víctimas y sus familiares.
La pista de las fosas sobre el paradero de Blas Infante
Entre las incógnitas que rodean a las fosas del cementerio sevillano está el posible paradero de los restos de Blas Infante, considerado Padre de la Patria Andaluza. El político, pensador y principal referente del andalucismo fue detenido por fuerzas falangistas en su casa de Coria del Río el 2 de agosto de 1936 y fusilado nueve días después, el 11 de agosto, en la antigua carretera de Carmona. No tuvo un juicio y se le aplicó el denominado Bando de Guerra por las fuerzas sublevadas.
Por las fechas oficiales de funcionamiento de las fosas, sus restos se situarían en Pico Reja, que comenzó a utilizarse tras el golpe militar de julio de 1936. Sin embargo, no se puede determinar con exactitud quién fue enterrado en cada espacio y existen indicios que apuntan a que Pico Reja y Monumento pudieron estar abiertas simultáneamente. Esa posibilidad impide descartar por completo que el cuerpo de Infante se encuentre en Monumento, aunque no existe confirmación de ello. La exhumación y el análisis de los restos son fundamentales para avanzar en la identificación.
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