Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Hay partidos que se parecen a una empresa y partidos que se parecen a un ministerio. El PP de Sevilla se parece a un corral de vecinos: un patio con macetas, balcones corridos y ropa tendida, donde todo el mundo sabe quién sube la escalera y quién heredó el cuarto de la abuela. Los hermanos Álvarez Quintero, que escribieron media Andalucía de patio, habrían encontrado aquí material para una temporada entera. Les habría bastado con un apellido: Tarno.
Ricardo, Eloy y Virginia, dos hermanos y la mujer de uno, han pisado seis ayuntamientos como concejales: Sevilla y Mairena del Aljarafe, él; Lora del Río y Constantina, su hermano; La Rinconada y Gines, ella. Seis patios, tres vecinos y una sola escalera. Solo uno, Ricardo, llegó a alcalde, en Mairena y por un mandato. Es el mismo reparto de paracaidistas que este diario ya ha contado, pero con árbol genealógico.
En este corral la llave se hereda. Ricardo Tarno, hombre de Javier Arenas, presidió el PP de Sevilla de 2000 a 2007; su cuñada Virginia Pérez lo hizo de 2017 a 2022. Entre uno y otra suman más de doce de los veintidós años que van de 2000 a 2022. El resto fue intermedio. Eloy, hermano de él y marido de ella, tuvo silla en la dirección provincial mientras su mujer presidía. El mismo apellido, pasado de mano en mano dentro de la misma familia.
Si hubiera que buscar al verdadero heredero de Adolfo Suárez, sería Javier Arenas, aunque no por el legado del presidente, sino por la deriva de su partido. La UCD fue un casino lleno de notables, cada uno de su padre y de su madre, que se deshizo cuando el jefe se fue. El PP sevillano es un corral de vecinos, y ahí sigue. La diferencia es que Javier Arenas es un italiano nacido en Olvera que ha leído a los Quintero: entendió que un partido de notables no se manda, y que en un patio nadie se marcha mientras tenga papel en la función, con sus favores, sus agravios y sus parientes. De ahí la supervivencia del PP sevillano: la UCD murió de casino; el corral resiste de sainete.
Virginia fue presidenta cinco años y dejó el partido como un patio después de una derrama: dividido. La reeligió el 93 % de los compromisarios en 2021, con Juan Ávila, el hombre de Moreno, hablando de "pucherazo" y de "fraude histórico", y con el PP bloqueando la cuenta del partido en Sevilla por sospechas de compra de votos mediante el pago de cuotas. Moreno no confió en ella para gobernar la provincia: apostó por Ávila, perdió, y en 2022, con Casado caído, la sustituyeron en cuanto pudieron. Su salida, como hemos contado, la pactó él. Años después, cuando Diario de Sevilla publicó unos apuntes contables que, según el diario, reflejaban sobresueldos pagados hace unos diez años a Juan Bueno y a otros concejales, El Correo de Andalucía contó que la documentación contable la había depositado ella ante notario en 2018. Bueno lo niega: dice que era dinero para gastos de funcionamiento. Que este diario sepa, ella no ha explicado en público por qué la guardó ni qué pensaba hacer con ella. Lo que está claro es que el día que fue a la notaría le dio un arrebato propio de Doña Clarines.
Las urnas no la han tratado como los congresos. La sombra de Arenas es alargada. Encabezó la lista del PP en La Rinconada en 2011, con cuatro concejales; en 2015, el PP que ella había encabezado se quedó en uno, y ella camino de Gines. En 2023, el PSOE de Javier Fernández sacó allí el 70,79 %.
Luego está el marido, y el sainete se pone serio. En 2020, Confidencial Andaluz contó que la secretaria del Ayuntamiento de Lora del Río había firmado doce folios sobre dos facturas que sumaban 8.056 euros, pagadas en 2016 a la consultora de una dirigente del PP de Aragón por una relación de puestos de trabajo que, según el informe, no existía. La secretaria decía no saber quién había encargado el servicio, y el informe no cita a Tarno. Pero Eloy Tarno, concejal de Personal, presidía la mesa de negociación donde, tras dos intentos de que la empresa rectificara, dijo, según el acta, que "no merece la pena continuar con ese camino". Un portavoz socialista acudió a la Fiscalía de Sevilla; Tarno dijo que no iba a hablar del asunto. Este diario no ha localizado cómo acabó, y nada de eso se atribuye a Virginia Pérez.
La guerra de 2021 llegó hasta la nómina. El alcalde de Lora del Río, Antonio Enamorado, partidario de Ávila, le quitó a Eloy las delegaciones y la dedicación exclusiva. Tarno sufrió el apoyo a su mujer, pero la familia es la familia. El alcalde dijo que seguía "la consigna de nuestro presidente andaluz, Juanma Moreno". En un corral, ya se sabe, las cuentas pendientes se saldan con el sueldo del vecino. Tarno se despachó asegurando que no iba a "consentir que nada ni nadie humille, denigre, maltrate, calumnie o injurie a ninguna persona", "ya sea familiar o amigo".
Queda por saber quién propuso a Virginia Pérez: el anuncio del PP sevillano no lo explica. Cambian el presidente, el secretario general y la candidata de turno. El apellido sigue en el patio. El cuñado presidió el PP de Sevilla. Ella también. El marido, con un informe de doce folios en su Ayuntamiento. En este corral, la llave pasa de mano en mano dentro de casa, y el vecino de La Rinconada, que es quien decide, todavía no sabe quién ha vuelto a subirle la escalera.
Y en el entorno de Moreno se arquean las cejas, una vez más. Se arquean ante Utrera y San Juan de Aznalfarache, las dos alcaldías populares que el PP arrebató al PSOE en 2023 y que ya da casi por perdidas por las causas judiciales de sus alcaldes. Ante los grupos fracturados de Mairena del Aljarafe y Dos Hermanas por los candidatos paracaidistas. Ante Alcalá de Guadaíra, que en San Telmo ven como una de las causas de que Moreno perdiera la absoluta. Y quedan por repasar Los Palacios, Écija, Lebrija o Mairena del Alcor, algunos de los municipios más importantes de la provincia, con expectativas nada halagüeñas.
Moreno conquistó San Telmo y no el corral. No escribió la obra, pero le toca verla desde la primera fila, con las cejas, una vez más, arriba. A un lado Joaquín y al otro Serafín.




Comentarios
Solo los socios pueden comentar.
Únete a la comunidad de El Plural para participar en la conversación.