La consejera de Educación del Gobierno andaluz, María del Carmen Castillo, presentó el pasado lunes, 31 de agosto, su renuncia formal al acta como diputada autonómica del PP-A en el Parlamento de Andalucía. Esta decisión se materializó en torno al mediodía, coincidiendo con la celebración de la primera reunión del Consejo de Gobierno tras el paréntesis de las vacaciones estivales, una cita clave que marcó el pistoletazo de salida formal del nuevo curso político en la comunidad autónoma.

Castillo había obtenido su escaño en la Cámara autonómica tras concurrir como número dos en la lista oficial del Partido Popular por la provincia de Almería en los comicios autonómicos celebrados el pasado 17 de mayo. Posteriormente, tras los acuerdos estratégicos y de gobernabilidad suscritos entre el PP-A y Vox que posibilitaron la tercera investidura de Moreno como presidente de la Junta de Andalucía, la dirigente renovó plenamente su confianza al frente de la consejería educativa en el nuevo organigrama del Ejecutivo configurado el pasado mes de julio.

Licenciada en Derecho por la Universidad de Granada, María del Carmen Castillo Tena acumuló una sólida y dilatada trayectoria tanto en el ámbito de la función pública como en la gestión institucional educativa. Es funcionaria de carrera del Cuerpo de Inspectores de Educación de la Junta de Andalucía desde el año 2008, así como del Cuerpo de Profesorado de Educación Secundaria en la especialidad de Administración de Empresas, cuerpo al que accedió en 1997. Durante su andadura en la administración autonómica, ya desempeñó la alta responsabilidad de consejera de Desarrollo Educativo y Formación Profesional entre los años 2024 y 2026, sustituyendo a Patricia del Pozo, y teniendo que lidiar con una crisis reputacional entre crisis de privatizaciones, un contexto de huelga y un notorio enfado del cuerpo opositor en 2025.

 Castillo también formó parte de la undécima legislatura de la autonomía andaluza, donde ejerció como viceconsejera en la cartera de Educación y Deporte bajo la dirección del fallecido Javier Imbroda hasta su deceso en abril de 2022. Su perfil se completó con una destacada experiencia territorial, al haber ocupado la delegación territorial de Educación, Deporte, Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación en Almería, además de coordinar el Servicio de Inspección Educativa en la misma provincia hasta 2019.

La renuncia formal de la titular de Educación constituyó la segunda baja de relevancia que se registró en la recién estrenada decimotercera legislatura entre los seis diputados que el PP-A logró amarrar en la circunscripción almeriense. Este movimiento institucional estuvo precedido por el protagonizado por Julia Ibáñez el pasado mes de julio. Ibáñez, que concurrió como número cuatro de la candidatura popular y había sido elegida recientemente como secretaria tercera de la Mesa del Parlamento, renunció a su escaño para asumir con plenas funciones la Alcaldía de El Ejido en sustitución de Francisco Góngora. Este último, a su vez, dejó el bastón de mando municipal tras ser designado como nuevo delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en la provincia almeriense.

Estas dos vacantes consecutivas en la bancada del Partido Popular permitieron una reestructuración interna que desembocó en la incorporación inminente al plenario del antiguo hospital de las Cinco Llagas de Sevilla de dos parlamentarios almerienses que se habían quedado inicialmente sin escaño tras los resultados de las urnas en mayo. Por un lado, Juan José Salvador, que figuraba en el puesto número siete de la lista provincial liderada por el consejero y presidente provincial del PP Ramón Fernández-Pacheco, asumió el escaño tras la vacante de Julia Ibáñez. Por otro lado, la salida de María del Carmen Castillo abrió las puertas de la Cámara regional a Mónica Morales, quien concurrió como número ocho en la plancha electoral popular durante los comicios de primavera.

 

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