Este miércoles el Foro Económico de Galicia ha presentado en el Congreso el informe ‘El gasto en salud en España: análisis y recomendaciones’, publicado en junio de 2026 y con cifras de 2024. En este informe, donde los especialistas evidencian una descentralización del sistema sanitario del 93,6%, las diferencias de inversión de cada territorio, de cada comunidad autónoma, se convierten en definitivas en el impacto que tienen sobre el ciudadano. En política sanitaria, el código postal influye dentro del mismo Estado, porque las diferencias entre comunidades son notables.
Entre los distintos indicadores que señala el documento hay uno que muestra con datos cómo invierte cada comunidad autónoma su gasto sanitario, que en términos generales ha experimentado un incremento sustancial en la última década. De este modo, el gasto sanitario público se ha triplicado desde 1970, según el informe, pasando del 2% al 6,7% en 2024. Asimismo, un hecho que llama poderosamente la atención es cómo se ha disparado la inversión presupuestaria en la última década, incrementándose un 56% desde 2014, mientras que la población tan solo ha crecido un 4,7.
Reparto territorial
¿Cómo se traducen estos números por territorio? La realidad es que si tuviésemos que elaborar un ránking (el informe lo hace), el País Vasco lidera la clasificación con un gasto de 2.332 euros por habitante, seguido por Asturias, con 2.322 euros.
Por el contrario, Andalucía se sitúa a la cola de la misma clasificación. Y es que la comunidad que gobierna Moreno Bonilla es la que menos dinero por habitante invierte en sanidad. Concretamente, 1.658 euros. Muy de cerca, le siguen otras comunidades lideradas por el PP, como la Comunidad de Madrid, con una inversión de 1.779 euros, y la Comunidad Valenciana, con 1.867 euros. La media nacional se encuentra por encima de estas tres comunidades, en 1.958 euros.
Es decir, el País Vasco invierte un 41% más por cada ciudadano que Andalucía.
"Las preferencias políticas (...) inclinan el presupuesto"
Como podemos comprobar, no se trata, realmente, de diferencias en base a la riqueza de las comunidades, ya que la Comunidad de Madrid, pese a ser una de las comunidades más potentes en términos económicos, registra una paupérrima inversión por habitante. ¿A qué se debe?
El mismo informe trata de explicarlo, focalizándose en tres motivos principales. El primero de ellos, el envejecimiento de la población. El informe asegura que aquellas comunidades que experimentan una población más envejecida soportan una mayor presión asistencial y de demanda médica. Por otro lado, las comunidades más pequeñas también tienen otro inconveniente, el llamado “economías de escala”, lo que provoca que la prestación de servicios sea generalmente más costoso por habitante, ya que, en general, no habría tantas posibilidades de acceso.
Asimismo, en pleno debate por la financiación territorial y con el desplante de los líderes del PP a reuniones bilaterales con el Ministerio, el informe detecta que el sistema de financiación vigente es uno de los principales problemas, ya que las comunidades peor financiadas tienen que esforzarse más, “dedicando una mayor proporción de su presupuesto a cubrir servicios esenciales”.
En cualquier caso, no parece ser un obstáculo para Andalucía, que bajo el vigente sistema de financiación es una comunidad infrafinanciada. A pesar de ello, se encuentra por encima de la media en cuanto al porcentaje del PIB que invierte en sanidad, un 6,8%, situándose por encima de la media, que está en el 6%. Lo que evidencia que el problema, en este caso, no es de inversión, sino de gestión de los recursos. Una gestión que es, precisamente, el tercer motivo de porqué esta diferencia territorial. “Las preferencias políticas y sociales de los gobiernos autonómicos”, asegura el informe, “terminan por inclinar el presupuesto en una u otra dirección”.
En el caso andaluz, la oposición ha llegado a cifrar en “más de 4.000 millones de euros” el desvío de fondos públicos a clínicas privadas, provocando, denuncian, un empeoramiento de los servicios públicos, mayor demora asistencial y derivación de pacientes a la privada. No en vano, en Andalucía han subido un 130% los seguros privados en los últimos seis años. Ahora, según los datos del Ministerio de Sanidad, uno de cada cuatro andaluces cuenta con seguro privado.
“Deriva estructural hacia el entorno hospitalario”
El documento presentado este miércoles evidencia una marcada "deriva estructural" hacia el entorno hospitalario en detrimento de la atención primaria. En 2024, el gasto hospitalario absorbió el 62% del total, frente al 28,8% destinado a la atención primaria.
La gran paradoja que revela la investigación es que este aumento generalizado de recursos económicos y de personal no se ha traducido en un incremento equivalente de la actividad asistencial tradicional. Los ingresos hospitalarios apenas aumentaron un 0,9% y las intervenciones quirúrgicas un 0,1%, mientras que las consultas presenciales de medicina por habitante sufrieron una caída del 3,2%.
En claro contraste, las urgencias hospitalarias se dispararon un 18,7%. Esta situación sitúa a España como el segundo país de la OCDE con mayor frecuentación de urgencias, registrando 69 visitas por cada 100 habitantes, lo que duplica la media internacional. Una radiografía que, según advierten los autores del documento, sugiere que “algunos indicadores de productividad del sistema podrían estar empeorando debido a un uso inadecuado de recursos tan críticos como las urgencias de los hospitales".
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