La tragedia de Los Gallardos (Almería), donde un incendio forestal dejó 13 fallecidos y volvió a poner de manifiesto el impacto de los grandes fuegos en Andalucía, ha reabierto el debate sobre las políticas de prevención frente a un escenario marcado por la emergencia climática. En ese contexto, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) Andalucía ha reclamado al Gobierno de Moreno Bonilla una estrategia "compartida" con el sector agrario que permita reforzar la gestión preventiva del territorio y reducir la virulencia de futuros incendios.
El secretario general de UPA Andalucía, Jesús Cózar, ha pedido a la Junta trabajar "de forma conjunta" con agricultores y ganaderos para afrontar las consecuencias del cambio climático y consensuar medidas que permitan anticiparse a este tipo de catástrofes. La organización considera que la prevención no puede limitarse a la actuación de los servicios de extinción cuando ya se declara un fuego, sino que debe abordarse durante todo el año mediante una gestión activa del medio rural.
"La agricultura y la ganadería familiar son parte de la solución. Somos quienes mantenemos el medio rural vivo, trabajamos el territorio cada día y somos los primeros interesados en que nuestras tierras y montes estén bien cuidados", ha defendido Cózar. La organización agraria sostiene que las pequeñas y medianas explotaciones desempeñan una función ambiental que, además de producir alimentos y generar empleo, contribuye a reducir la acumulación de combustible vegetal y dificulta la propagación de las llamas.
Recuperar la colaboración entre Administración y sector agrario
Igualmente, UPA considera que el incendio de Los Gallardos evidencia la necesidad de recuperar modelos de colaboración entre la Administración y el sector agrario que, a su juicio, demostraron su eficacia en etapas anteriores.
Entre las medidas que reivindica figuran la reactivación de los Planes Locales de Emergencia por Incendios Forestales, los planes de autoprotección, las agrupaciones de defensa forestal y las campañas de sensibilización sobre la cultura de la prevención, además de programas relacionados con la gestión de residuos agrícolas y forestales.
La organización insiste en que la prevención pasa por mantener un territorio habitado y con actividad económica. Según defiende, la presencia de agricultores y ganaderos favorece un paisaje en mosaico, limita la acumulación de biomasa y reduce el riesgo de incendios de gran intensidad, cada vez más frecuentes como consecuencia del aumento de las temperaturas y los fenómenos meteorológicos extremos.
El llamamiento llega en plena discusión política sobre la respuesta institucional a la tragedia almeriense. Mientras el Gobierno central ha vuelto a insistir en la necesidad de alcanzar un gran acuerdo frente a la emergencia climática, distintas organizaciones del sector reclaman que las políticas de adaptación incorporen de forma activa a quienes trabajan diariamente sobre el terreno.
Más apoyo al medio rural frente a la emergencia climática
Además de reclamar una mayor coordinación institucional, UPA Andalucía pide que la Junta incremente el respaldo a las explotaciones familiares mediante un mejor reparto de los recursos públicos y políticas que favorezcan la permanencia de la población en el medio rural. En este sentido, la organización reclama un mayor apoyo a las pequeñas y medianas explotaciones a través de instrumentos como las ayudas de la Política Agraria Común (PAC), una planificación más equilibrada del agua y programas específicos para reforzar la resiliencia de las explotaciones frente a la crisis climática.
"Para cuidar nuestros montes hay que contar con quienes vivimos y trabajamos en ellos. La Administración debe reconocer el servicio ambiental que presta la agricultura y la ganadería familiar y profesional", ha afirmado Cózar, quien sostiene que mantener un medio rural activo constituye "una de las mejores herramientas para prevenir los grandes incendios forestales".
Desde la organización recuerdan que la despoblación rural y el abandono de explotaciones agrícolas favorecen la acumulación de vegetación y dificultan las labores preventivas, incrementando la vulnerabilidad de amplias zonas forestales.
Asimismo, UPA ha trasladado además su disposición a colaborar con el Ejecutivo andaluz para diseñar nuevas políticas de prevención. "La Junta siempre nos encontrará, desde la lealtad institucional, defendiendo el interés general de la agricultura y la ganadería familiar y profesional", ha asegurado su secretario general.
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