La violencia contra los profesionales sanitarios continúa creciendo en Andalucía. El Sindicato Médico Andaluz (SMA) ha alertado este jueves del aumento “constante” de las agresiones y ha reclamado a las administraciones una respuesta “real y efectiva ante un problema ya insoportable”.
Según los datos recopilados por el centro de estudios Simeg “Vicente Matas”, en 2025 se registraron más de 11.000 intervenciones policiales relacionadas con incidentes en el ámbito sanitario, además de 513 denuncias, lo que supone un 26,35% más que el año anterior, y 138 personas detenidas. Sin embargo, fuentes policiales han advertido de que el número real de agresiones podría acercarse a las 20.000 al año, ya que muchos casos nunca llegan a denunciarse.
A estas cifras se suman 879 acciones violentas comunicadas a los colegios de médicos y 1.976 agresiones registradas por el Servicio Andaluz de Salud (SAS), un centenar más que en 2024. Además, los datos reflejan que el 74,04% de las víctimas son mujeres y que más de la mitad de los incidentes se producen en Atención Primaria, uno de los ámbitos más expuestos del sistema sanitario.
Para el SMA, estas cifras demuestran que la violencia en los centros sanitarios se ha convertido en un problema estructural. “Las amenazas, los insultos y las coacciones también son agresiones. Generan miedo y destruyen la relación de confianza entre médico y paciente”, han advertido desde la organización.
Los sindicatos reclaman seguridad y sanciones más duras
El Sindicato Médico Andaluz ha denunciado que las medidas actuales no están logrando frenar el problema y ha criticado que muchas estrategias institucionales se centren en formar a los profesionales para desescalar situaciones de violencia, en lugar de reforzar la prevención. “Se sigue poniendo el foco en cómo debe reaccionar el sanitario ante el agresor, cuando lo que falla es la prevención real”, han señalado desde el sindicato.
De hecho, en Andalucía las agresiones han alcanzado cifras récord en los últimos años. Solo en 2024 se contabilizaron 1.866 ataques a profesionales sanitarios, un 19% más que el año anterior, según los registros oficiales del sistema sanitario público.
El Sindicato Médico Andaluz ha exigido ahora un paquete de medidas más contundente. Entre ellas, reclama más seguridad en los centros sanitarios, especialmente en Atención Primaria y en los servicios de urgencias, así como personal de seguridad cualificado y un régimen sancionador más firme para los agresores. También pide una actuación coordinada entre administraciones para evitar que los profesionales sanitarios se enfrenten solos a estas situaciones.
Las demandas coinciden con las de otras organizaciones sindicales del sector sanitario. Los sindicatos CCOO, UGT, CSIF y Satse llevan tiempo reclamando medidas urgentes ante el incremento de agresiones en los centros de salud y hospitales. Desde CCOO, por ejemplo, han advertido de que el aumento de incidentes violentos está vinculado en muchos casos al deterioro del sistema sanitario público y a la sobrecarga asistencial. Según este sindicato, factores como las listas de espera, la saturación de consultas o la falta de personal generan frustración entre los pacientes que, en ocasiones, acaba derivando en agresiones contra los profesionales.
En la misma línea, el sindicato CSIF ha denunciado que el personal sanitario está sufriendo una “auténtica epidemia de agresiones laborales” y reclama medidas urgentes para garantizar entornos de trabajo seguros en el sistema sanitario.
Un problema que afecta a todo el sistema sanitario
El aumento de agresiones no es exclusivo de Andalucía y se está registrando en distintas comunidades autónomas. En varios territorios, sindicatos y colegios profesionales alertan de que la violencia contra sanitarios se está normalizando hasta convertirse en un riesgo habitual del trabajo.
Así, la mayoría de estos incidentes no implican violencia física, pero sí amenazas, insultos o coacciones que generan un fuerte impacto psicológico en los profesionales. En algunos casos, estas agresiones provocan incluso bajas laborales y afectan al funcionamiento de los centros sanitarios. Ante esta situación, los sindicatos coinciden en que el problema debe abordarse desde una perspectiva estructural. Más allá de campañas de sensibilización o formación, consideran imprescindible reforzar las plantillas, mejorar la organización de los centros y garantizar medidas de seguridad que protejan a quienes trabajan en primera línea del sistema sanitario.
Mientras tanto, los profesionales siguen advirtiendo que la violencia en las consultas y hospitales sigue creciendo, alimentada por la saturación del sistema y la tensión acumulada en la atención sanitaria. Una realidad que, según han denunciado, requiere respuestas urgentes antes de que se convierta en un problema aún mayor para la sanidad pública.