En las próximas elecciones autonómicas andaluzas que se celebrarán el 17 de mayo, hasta 368.853 andaluces están llamados a ejercer por primera vez su derecho al voto. En torno al 5,41% del censo electoral. Una cifra nada desdeñable. Por comparar, la campaña de las izquierdas andaluzas está focalizada en conquistar, al menos, medio millón de votos, los que en las Generales de 2023 eligieron opciones de izquierda a diferencia de un año antes, 2022, cuando decidieron abstenerse.

Por tanto, la batalla por el voto joven en Andalucía también será cuasi definitiva para decantar posibles escenarios: revalidación de la absoluta de Moreno Bonilla, crecimiento mayor de lo esperado de la extrema derecha -como ha ocurrido en otros puntos de España y Europa-, subida importante de las izquierdas o, el peor escenario, disparar la abstención; que ya las últimas encuestas sitúan en torno al 46%.

Según el sondeo de NC Report para La Razón, en Andalucía el voto joven lo estaría captando en mayor medida el PP, con un 12,9% en la franja comprendida entre 18 y 29 años. La segunda fuerza en esta franja de edad sería Vox, con un 11%, seguido de PSOE-A (7,1%), Por Andalucía (6,5%) y Adelante Andalucía (5,8%).

El Patio Político

Preguntados por este escenario, los jóvenes politólogos de El Patio Político, Juanma y Fran, explican que la “moderación” que la figura “Juanma Moreno” traslada en su forma de hacer política, a diferencia de otros barones autonómicos del PP, puede ser la clave para acercarse a perfiles “menos ideologizados”, como en este caso los jóvenes. Asimismo, reconocen que también responde a una estrategia del presidente andaluz que, durante los últimos años, se ha acercado intencionadamente al público joven, con la “colaboración con influencers, premios para la juventud”, etc.

Aún así, apuntan, el dato clave es que más del 50% de los jóvenes optaría por la abstención. Esto indica, según El Patio, “que el principal fenómeno no es un cambio de preferencias, sino un problema de movilización. Los jóvenes no están confiando en el sistema porque, de forma general, no resuelve sus problemas”.

“No estamos ante un cambio generacional estructural”, aseguran, sino ante un momento “coyuntural condicionado por el contexto”. La figura de Pedro Sánchez “puede influir en términos de polarización y desgaste político, pero en el caso de los jóvenes pesan más sus condiciones materiales: precariedad, nulo acceso a vivienda y la dificultad de emancipación unida a unas expectativas bajas. Eso genera una relación más instrumental con la política. Para muchos jóvenes la política representa un problema, no la solución, y eso provoca desapego a lo tradicional y apego a los nuevos movimientos. Por tanto, las condiciones en las que se encuentra la juventud son más influyentes”.

En este caso, sirviéndonos de lo expresado por los jóvenes politólogos, en Andalucía estas condiciones materiales son notoriamente más ‘pobres’ que en el resto de España: en cuanto al desempleo, los jóvenes andaluces sin empleo se sitúan en torno al 31,73% según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) de finales de enero. Esto lo sitúa más de seis puntos por encima de la media nacional (25%) y más de 15 puntos respecto a la media europea, que se sitúa entre el 14% y el 15,2%. Por otro lado, la tasa de emancipación juvenil en Andalucía, entre los 16 y 29 años se sitúa en el 12%, la cifra más baja de España, con excepción de Castilla-La Mancha. Por último, respecto al salario, los jóvenes andaluces también cobran un 12% menos de media que el resto de España, que se sitúa sobre los 1.751 euros brutos al mes.

“No basta con tener razón en el diagnóstico”, sino que “hay que ser relevante en su día a día, y hoy eso pasa, en gran medida, por la pantalla de sus móviles”, según El Patio Político. Sin embargo, para los politólogos andaluces nos encontramos con una realidad donde “la gran parte de los políticos no usa bien las redes sociales y algunos ni están. Este descuido también se percibe como un abandono a este sector de la población. Podría traducirse en algo así como: "Si ni siquiera intentan encontrarme, mucho no les importaré"

Izquierda

En las últimas décadas, no obstante, pese a que la juventud siempre experimentaba niveles de abstención altos, superiores al de otros grupos generacionales, es cierto que la brecha que se abriría en estos comicios si finalmente se cumplen los vaticinios de las encuestas, sería importante. Entre otras razones, aseveran los politólogos de El Patio, se encuentra no solo la “apatía”, sino “una percepción de que la política no tiene impacto real y que no mejora sus vidas. Es un fenómeno estructural de no respuesta a problemas agravado por el contexto actual”.

Un contexto en el que la izquierda también ha perdido esa capacidad de atracción del voto joven -no así en las mujeres jóvenes-. Según datos del CIS en julio de 2025, el 40% de los jóvenes se sitúa en posiciones más a la derecha en los baremos de autoubicación ideológica (entre el 7 y el 10), lo que provoca, asimismo, que el conjunto de la población menor de 35 años se escore a la derecha.

Sin embargo, en cuanto a las mujeres, el barómetro indica que el 56% de las mujeres de entre 18 y 24 años se sitúan a la izquierda, por el 44% que lo hacen en la franja comprendida entre 25 y 34. A pesar de ello, Vox y PP, por este orden, siguen siendo los partidos más votados por la franja entre 25 y 34 años, pero con muy poca ventaja, en comparación con los hombres.

Si juntamos los datos, nos queda un panorama en el que la izquierda continúa erigiéndose como “favorita”, aunque no se traduce en votos y con un importante auge de las derechas. Así, entre las personas de 18 a 24 años, la autoubicación en la izquierda alcanza el 42%, frente al 35% en la derecha; entre los de 25 y 34, la relación es del 36% frente al 34%. El cuadro agregado, por tanto, confirma dos tendencias: el sesgo conservador masculino y la inclinación progresista femenina.

Para El Patio, la izquierda “ha perdido capacidad para ofrecer horizontes claros de mejora material y atraviesa un momento de desgaste también en el plano mediático. Su discurso no conecta con las preocupaciones inmediatas de muchos jóvenes, especialmente hombres, y en ocasiones sigue anclado en debates antiguos, con un lenguaje antiguo y una comunicación antigua”. Por otro lado, la mayor afinidad de las mujeres jóvenes con la izquierda indica que ciertos marcos, como el feminismo, siguen funcionando, aunque no de forma homogénea”.

En cuanto a la genealogía del voto joven, este es “más volátil y menos partidista. No está anclado en identidades políticas fuertes, sino en percepciones concretas del momento; al final, la realidad política se construye sobre percepciones. Deciden más por contexto que por lealtad”. Como ejemplo, los politólogos andaluces acuden a Podemos y Ciudadanos, que en sus inicios contaron con un fuerte respaldo joven que posteriormente se esfumó.

En definitiva, resumen Juanma y Fran, politólogos de El Patio Político, “aunque haya políticas o acciones dirigidas a los jóvenes, muchas no se traducen (ni se comunican adecuadamente) en mejoras tangibles en cuestiones clave como la vivienda o el empleo, es decir, en su día a día. Además, muchas de estas medidas tienden a aparecer con mayor visibilidad en periodos electorales”. Por tanto, “cuando no se perciben mejoras reales en un contexto ya de por sí complicado, aumenta la desafección. Es un colectivo con un gran peso simbólico, pero con un impacto real todavía limitado en la agenda política”.