Hace 10 años, desde ELPLURAL.COM iniciamos una aventura que apostaba por la libertad y el pluralismo, comprometiéndonos con el rigor de la información y el análisis en profundidad. Para ello, contamos y hemos contado con periodistas y colaboradores de primer nivel. De todos ellos guardamos un especial recuerdo de tres amigos y compañeros que tristemente ya no están entre nosotros: Pedro Zerolo, José Antonio Labordeta y Carlos Fanlo.



Carlos Fanlo
“Soy un apestado de la profesión (…) Pero ahora un amigo mío, Enric Sopena, me abre ELPLURAL.COM, del que es director, para poder defenderme. Se lo agradezco. Hemos hecho, ambos, de la libertad patria y bandera y si Franco no pudo con nosotros, no van a ser cuatro monaguillos revoltosos quienes nos hagan callar. Así se expresaba el juez y periodista Carlos Fanlo en uno de los primeros análisis que en octubre de 2006 escribió en ELPLURAL.COM.

Por aquel entonces, Fanlo sufría una campaña atroz de desprestigio por parte de la caverna mediática y en especial del locutor Federico Jiménez Losantos.  Todo ello a raíz de un artículo en el que criticaba con dureza al exlocutor de la COPE por sus continuos insultos a Pilar Manjón y a Adolfo Suárez.  Fanlo hizo referencia al atentado de Terra Lliure contra Losantos, asegurando que “de haber apuntado al corazón, nada te hubiesen lesionado porque careces de él”. El locutor interpretó, y vociferó en su programa, que Fanlo pedía que le disparasen al corazón. Algo que la justicia acabó desmintiendo con el paso de los años.

Gravemente enfermo, Fanlo no dejó de denunciar las tropelías de la caverna mediática. Escribió en ELPLURAL.COM hasta que su salud se lo permitió. El 11 de junio de 2007, Enric Sopena anunció su fallecimiento lamentando la “muerte de un buen hombre”. “Descanse en paz nuestro apreciado colaborador Carlos Fanlo, periodista, juez y hombre de bien. Reciba su familia, su esposa Mercedes y sus hijos, el más sentido y sincero pesar de cuantos integramos ELPLURAL.COM”, afirmó Enric Sopena.

 



José Antonio Labordeta
Igual de combativo que Fanlo era José Antonio Labordeta, el hombre culto, inteligente, sensible, honesto a carta cabal, artista y comunicador poliédrico, trabajador infatigable y, por encima de todo, gran referente moral de la conciencia democrática y progresista. Durante muchos meses, Labordeta colaboró en ELPLURAL.COM, regalando a nuestros lectores su simpatía desbordante, su profunda humanidad, su singular socarronería, y ese carácter recio y entrañable que siempre le distinguió.

Fue ese tono llano y sincero el que le acabó convirtiendo en uno de los políticos mejor valorados de toda España cuando, frente a los insultos que le profería la bancada más extremista de los diputados del PP, soltó aquel ¡A la mierda! –nada acorde, es cierto, con la cortesía parlamentaria, pero de una naturalidad absoluta en aquellas circunstancias- que hemos visto tantas veces repetido tras su muerte.

Como se dijo en ELPLURAL.COM tras su fallecimiento, Labordeta fue uno de los grandes referentes morales y cívicos de nuestro país. Su calidad humana excepcional a nadie dejó nunca indiferente.

 



Pedro Zerolo
Mucho más reciente fue la muerte de Pedro Zerolo. El pasado mes de junio se fue un entrañable amigo y colaborador de ELPLURAL.COM, pero nos quedó su sonrisa.

“Le llamases para lo que llamases, eras consciente de que su sonrisa estaba al otro lado del auricular. Bien para recordarle que aún no había llegado su artículo a la redacción, o para preguntarle qué pensaba acerca de los miserables que creían que su enfermedad era un “castigo divino” por ser homosexual. Los mismos que ahora se están regocijando de su muerte, ignorantes de que se va el hombre, pero queda su legado”, escribió el redactor jefe de ELPLURAL.COM, Marcos Paradinas, tras su fallecimiento.

Homosexual, progresista, culto, tolerante, solidario, con un evidente compromiso con los sectores marginales y más azotados por el desprecio de los de pensamiento único y tiránico,  librepensador y laicista, y defensor de la libertad…; no es extraño que Pedro Zerolo recibiera ataques de los mismos que promueven la intolerancia, el inmovilismo y la sinrazón que él repudiaba.