Mercedes Alaya: el mito de la juez de hierro se desmorona

Tras el “auto de imputación masiva” dictado esta semana las dudas asaltan, las críticas desde distintos sectores se multiplican y se cuestiona la instrucción de la juez del 'caso ERE'

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Jue, 4 Jul 2013

Alaya debido al retraso en su instrucción fue llamada al orden por los presidentes del Tribunal Supremo y de Superior de Justicia



La instrucción del “caso ERE” por parte de la juez Mercedes Alaya no para de generar polémicas en cuanto a los modos,  formas y coincidencias cronológicas que caracterizan al sumario. Esta actuación de la jueza siempre ha recibido críticas, hasta hace poco menores y ahora de gran dimensión, por parte de los socialistas que han visto detrás del sumario un curioso paralelismo que solapaba la agenda del partido o perjudicaba sus intereses electorales. Lo cierto es que los autos demoledores de la juez han beneficiado notablemente y en cada momento a los intereses y estrategia del Partido Popular, un partido que preside Juan Ignacio Zoido, magistrado en excedencia que fue Juez Decano de Sevilla mientras Alaya estaba al frente de otro juzgado.

Estrategia del PP andaluz y cronología del sumario
Los momentos de más tensión en este sentido acontecieron durante la campaña electoral de las generales. Alfonso Guerra llegó a afirmar en un acto público que existía una "relación incluso fuerte, personal" entre la juez y el actual alcalde de Sevilla, el popular Juan Ignacio Zoido así como hizo alusión a un indeterminado expediente judicial. Un periodista tan veterano y solvente como Román Orozco llegó a escribir que la derrota de Arenas se debió a que éste cayó en el error de “confundir su programa con los autos de la juez"  de los ERE.

Cuestionamiento de la instrucción
Tras el auto de "imputación masiva” dictado esta semana coincidiendo con la convocatoria de primarias socialistas, han surgido numerosas críticas desde distintos ámbitos, incluso de profesionales de la judicatura, cuestionando que dicho auto se ajuste a Derecho. Lo cierto es quien comenzó convirtiéndose en una juez estrella a golpe de auto y decisiones muy mediáticas comienza a ver desmoronada su figura de rectitud y carácter férreo.

Decálogo de dudas, preguntas y casualidades

1) Nunca se entendió como teniendo otras fechas en el calendario ordenó la detención del ex director general de Empleo, Javier Guerrero, precisamente el primer día de la campaña de las elecciones autonómicas. También su conductor, el de la cocaína, declararía apenas cinco días antes de la celebración de esos comicios, con gran gozo y alegría del PP al que se daba como ganador por mayoría absoluta en todas las encuestas.

2) Alaya, debido al retraso en su instrucción, fue llamada al orden por el Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía quien tras reunirse con ella le conminó a acelerar el proceso. El presidente del TSJA tuvo que recordarle a Alaya el "número" de imputados a los que la juez no ha bía tomado aun declaración que en algunos casos llevaban esperando más de tres años.

3) Posteriormente el Presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ también le dio un tirón de orejas. Gonzalo Moliner llegó a afirmar en Mayo que “si se seguía demorando, tomaríamos medidas que podrían llevar a la apertura de un expediente disciplinario” a la magistrada o a una inspección desde el Consejo General del Poder Judicial.

4) El consejero de Justicia de la Junta de Andalucía, Emilio de Llera, es también muy crítico con la instrucción. De Llera, fiscal de carrera, llegó a afirmar de Alaya que “ni uno es Supermán, ni ella es Superwoman. Si sigue retrasando las cosas así y no acepta ayuda de nadie, le podrán decir que es una prepotente, porque sola no puede”.

5) La opinión pública tuvo conocimiento a partir de estas “regañinas” y llamadas al orden de que hay imputados en distintas de las macrocausas que instruye Alaya que llevan tres años y medio pendientes de declarar, hallándose  anclados en una eterna indefensión.

6) Nadie comprende como con los atascos que sufre su juzgado en los casos que dirige, Alaya renunció a dividir causas con jueces de apoyo y permitió prescindir de ellos.

7) Tras el auto de esta semana las críticas afectan a la médula de la instrucción y no proceden solo del campo político sino del ámbito de su profesión. José Antonio Martín Pallín, ex magistrado del Supremo y hombre de Izquierda Abierta, y por tanto no sospechoso de favorecer a los socialistas, afirmó ayer que ve “nulo” este último auto porque no aclara que delitos imputa. Para el ex magistrado la juez "se ha metido en un charco de invasión de competencias muy peligroso".

8) Otra “casualidad” en la que coinciden De Llera y el propio Pallín es que la juez se detenga a la hora de imputar en los aforados. Por las mismas razones que ha imputado a otras personas podría haberlo hecho con otros con rango de aforados. Y es que ahí reside el meollo de la cuestión. Si imputa a un solo aforado pierde la causa pues ésta iría al TSJA o al Supremo. Este es el argumento más demoledor que contra la juez se utiliza porque además el recorrido es corto y demostrable en el tiempo. Otra cosa es saber el "tiempo" que se ha marcado para adoptar esa decisión.

8) Si el punto anterior se demostrase, siempre en el terreno de las hipótesis, y Alaya estuviera demorando la imputación de algún aforado, la responsabilidad en la que puede incurrir sería muy grave llegando incluso, según fuentes profesionales consultadas, hasta la prevaricación.

9) Se da la circunstancia de que uno de los delitos más graves en los que puede incurrir un juez sería el de dilatar intencionadamente un caso de manera injustificada, anulando la defensa de futuros imputados y alargando un proceso público de escarnio a futuros inocentes imputados actualmente.

10) La pregunta que hoy muchos se hacen es la siguiente: Si los hechos que se imputan a 20 cargos y ex cargos públicos socialistas en el último auto son datos de conocimiento de la juez desde hace mucho tiempo, ¿Por qué la jueza decide imputarlos ahora?

Al paso que va ¿Cuándo terminará el sumario?
Casualidad o no, lo cierto es que las críticas que Alaya recibía solo desde las filas socialistas, poco a poco se van extendiendo a otros sectores. La imagen pétrea de la Juez de hierro comienza a desmoronarse. A las dudas sobre la corrección del sumario se suman las censuras por su cada vez más amplio retraso y por su peculiar cronología política. Al paso que va ¿cuándo terminará el sumario? ¿Coincidirá en tempus preelectoral o electoral? Y si al final decide imputar a un aforado y lo pierde en pos del Supremo o el TSJA ¿Cuánto más tiempo habrá que esperar a que los culpables cumplan su pena y los inocentes acaben desimputados pero portadores ya de un daño personal, político y moral inhumano? Curioso es que desde las filas del PP se pidan responsabilidades de todo tipo para los socialistas pero en ningún caso se exija premura y celeridad al sumario.



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