Noruega se prepara para despedir a Harald V en una ceremonia que reunirá en Oslo a representantes de algunas de las principales monarquías del mundo. El funeral de Estado, previsto para el 9 de septiembre en la Catedral de Oslo, convertirá durante unas horas a la capital noruega en el centro de la realeza internacional y estará acompañado por un extraordinario dispositivo de seguridad.

La muerte del monarca, anunciada por la Casa Real noruega el pasado 28 de agosto, puso fin a 35 años de reinado de Harald V y abrió inmediatamente una nueva etapa para la Corona. Su hijo y heredero asumió el trono como Haakon VIII, mientras el país activaba el complejo protocolo reservado para la despedida de un jefe de Estado.

La princesa Martha Luisa, el rey Haakon VIII la reina Mette Marit y la reina Sonia en la plaza del Palacio en Oslo

Uno de los desplazamientos que mayor expectación genera será el de la familia real de los Países Bajos. Los reyes Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda asistirán al funeral acompañados por la princesa Beatriz y la princesa Amalia, heredera al trono neerlandés.

La presencia de Amalia resulta especialmente significativa. A sus responsabilidades como futura reina se suma ahora su participación en uno de esos acontecimientos institucionales que permiten a la nueva generación de herederos reforzar sus relaciones con otras casas reales europeas.

También está confirmada la asistencia de Federico X y Mary de Dinamarca. El funeral ha obligado a modificar la agenda internacional de los monarcas daneses, cuya visita de Estado a Bélgica, inicialmente prevista para el 8 de septiembre, ha tenido que ser aplazada.

Precisamente, Felipe y Matilde de Bélgica también viajarán a Noruega. El encuentro entre ambas parejas reales estaba previsto originalmente dentro de un contexto completamente diferente, marcado por recepciones oficiales, cenas de gala y ceremonias de Estado. Finalmente, volverán a coincidir en Oslo bajo circunstancias mucho más solemnes.

Dinamarca podría ampliar todavía su representación. La presencia de otros integrantes de su familia real permanece pendiente de confirmación, por lo que no se descarta que nuevos nombres se incorporen a la lista antes de la ceremonia.

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La despedida tendrá igualmente representación de la familia imperial japonesa. Los príncipes herederos Akishino y Kiko viajarán hasta Oslo para representar a Japón y acompañar a Haakon VIII y al resto de la familia real noruega en este momento histórico.

La dimensión internacional del acontecimiento obliga a las autoridades a preparar un importante operativo. La llegada simultánea de reyes, herederos, miembros de casas reales y dirigentes internacionales plantea un desafío extraordinario para la seguridad de la capital. Según las informaciones difundidas, las autoridades noruegas trabajan en uno de los mayores despliegues de seguridad organizados en el país. La prensa local también ha señalado la posible presencia del presidente estadounidense Donald Trump, aunque su asistencia deberá quedar oficialmente confirmada.

Durante los días previos, el Palacio Real de Oslo se ha convertido en uno de los principales escenarios del duelo nacional. Ciudadanos y representantes institucionales han participado en diferentes actos de homenaje mientras la familia real afronta simultáneamente una despedida personal y el comienzo del nuevo reinado.

El momento central llegará el 9 de septiembre, cuando la Catedral de Oslo acoja el funeral de Estado. Allí se espera que las distintas delegaciones internacionales acompañen a la familia del fallecido monarca antes de que tenga lugar una última ceremonia de carácter privado.

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