McQueen vuelve a apostar por la fuerza de la narrativa visual con el lanzamiento de su nueva campaña Otoño-Invierno 2026, una propuesta que combina moda, cine y arte para explorar la relación entre la identidad, la apariencia y las emociones. Bajo la dirección creativa de Seán McGirr y con el reconocido fotógrafo y cineasta Glen Luchford al frente de la campaña, la firma británica construye un universo de inspiración noir donde cada imagen transmite misterio, sofisticación y carácter.
La campaña reúne a algunas de las modelos más influyentes de la industria, entre ellas Karen Elson, Paloma Elsesser, Jacqui Hooper y Xiao Wen, quienes aportan personalidades muy diferentes a una producción que busca mostrar la dualidad entre lo que se proyecta al mundo y lo que realmente se siente.

A través de una cuidada puesta en escena, las protagonistas miran directamente a la cámara mientras la iluminación dramática y las composiciones cinematográficas generan una atmósfera cargada de tensión. La campaña juega constantemente con la idea de romper la barrera entre la interpretación y la realidad, mostrando emociones que evolucionan desde la contención hasta la expresión más natural.
El proyecto creativo ha contado además con la dirección artística de SJ Todd, el estilismo de Camille Bidault-Waddington, la escenografía de Gideon Ponte y el casting de Julia Lange, mientras que Farago Projects ha coordinado toda la producción. El equipo de belleza se completa con el peluquero Anthony Turner, el maquillador Daniel Sallstrom y la manicurista Ama Quashie, responsables de reforzar la identidad estética de la campaña.

La colección McQueen Otoño-Invierno 2026 mantiene la tradición sartorial de la casa reinterpretando algunos de sus códigos más reconocibles. La influencia de Savile Row queda reflejada en americanas de corte impecable y camisas de líneas definidas, prendas que conviven con vestidos de noche confeccionados en delicado georgette de seda, aportando un interesante contraste entre estructura y movimiento.
Los tejidos desempeñan un papel fundamental en la colección. La seda mikado aporta volumen y arquitectura a determinadas siluetas, mientras que los estampados florales inspirados en antiguos papeles pintados y los jacquares con efecto desgastado enriquecen las superficies con una gran profundidad visual.

Otro de los grandes protagonistas son los bordados. McQueen incorpora delicados motivos que recrean plumas mediante la técnica del trompe-l'œil, además de sofisticados encajes ornamentales que resaltan el trabajo artesanal de cada diseño. La firma también superpone encajes florales entre finísimas capas de organza para crear vestidos ligeros, etéreos y con un efecto tridimensional que potencia el movimiento de las prendas.
La colección juega constantemente con los contrastes: tejidos transparentes frente a estructuras rígidas, superficies ligeras junto a materiales con mayor peso y una combinación de texturas que aporta riqueza tanto visual como táctil.
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