Jack McCollough y Lazaro Hernandez continúan definiendo qué significa LOEWE bajo su dirección creativa. Para Primavera-Verano 2027, el dúo parte de una conversación entre dos mundos: la funcionalidad americana que marcó su juventud en Nueva Inglaterra y la historia, el dramatismo y la artesanía ligados a las raíces españolas de la casa.
"Es una conversación entre el viejo y el nuevo mundo. Los bloques de color modernistas se encuentran con gestos del barroco español". Así resumen los diseñadores una colección que busca transformar su visión de la marca en algo mucho más concreto: un armario que pueda realmente vivirse.
La propuesta llega además en el año del 180 aniversario de la maison, una historia extraordinariamente larga para una firma que nació como taller de marroquinería y no introdujo su primera prenda hasta 1960. Precisamente aquel blazer de ante reaparece ahora reinterpretado sobre la pasarela.
LOEWE - SS27 / Cortesía
LOEWE - SS27 / Cortesía
LOEWE - SS27 / Cortesía
LOEWE - SS27 / Cortesía
LOEWE - SS27 / Cortesía
LOEWE - SS27 / Cortesía
Del polo americano al barroco español
Esta temporada, McCollough y Hernandez rebajan ligeramente las demostraciones más espectaculares de técnica para concentrarse en prendas reconocibles que después alteran mediante proporción, materiales o construcción.
Los polos se llevan del revés, como si alguien se los hubiera quitado y vuelto a poner rápidamente bajo el calor. Una camiseta de baloncesto se transforma en un vestido de chiffon con flecos de cuentas, mientras que los anoraks abandonan sus materiales técnicos para aparecer confeccionados en seda y llevados directamente sobre la piel.
El espíritu preppy también aparece en pantalones chinos, zapatos náuticos suavizados y prendas inspiradas en el outdoor, mientras las gorras de ciclismo y los cortavientos introducen una nota más técnica.
La playa continúa funcionando como una referencia recurrente para los diseñadores. Pantalones masculinos de cintura alta y faldas lápiz se abren sobre las caderas como trajes de neopreno parcialmente desabrochados, aportando una sensualidad más física a las siluetas.
La artesanía de LOEWE se vuelve más cotidiana
La técnica, sin embargo, sigue presente. la firma recurre al trabajo del cuero, al ante y a vestidos y camisas construidos con delicadas cuentas de vidrio que recuerdan a toallas de playa mojadas, desarrollados con la colaboración de un antiguo finalista del LOEWE Craft Prize.
Chaquetas de piel voluptuosas conviven con cinturones contundentes, drapeados que recuerdan a pañuelos y nuevas prendas híbridas, como un largo diseño de ante color caramelo que se mueve deliberadamente entre camisa, abrigo y vestido.
"Estamos tomando la visión y la artesanía e inyectándoles realidad y carácter". Esa parece ser la verdadera intención de esta temporada: acercar Loewe al cuerpo y a la vida diaria sin abandonar aquello que hace reconocible a la casa.
En su tercera colección, McCollough y Hernandez empiezan así a construir una casa de moda más personal, donde España y América no compiten entre sí, sino que terminan compartiendo el mismo armario.
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