Pocas prendas han conseguido transformar un momento personal en un acontecimiento cultural como el “vestido de la venganza” de la princesa Diana. Tres décadas después de convertirse en símbolo de independencia y seguridad, el diseño negro que protagonizó una de las imágenes más famosas de Lady Di volverá a cambiar de propietario.

Sotheby’s Nueva York subastará la pieza el próximo 9 de diciembre, dentro de su Luxury Week, con una estimación situada entre 150.000 y 300.000 dólares. Será la primera vez que el vestido salga al mercado desde 1997, año en el que Diana decidió desprenderse de parte de su histórico armario con fines benéficos.

Antes de llegar a Nueva York, la creación realizará una gira internacional. Su primera parada será Londres el 18 de septiembre, para después viajar a Hong Kong y Ginebra.

Diseñado por Christina Stambolian, el vestido negro de seda, con hombros descubiertos, escote pronunciado, bajo asimétrico y una pequeña cola, entró en la historia el 29 de junio de 1994. Diana lo eligió para acudir a una gala en la Serpentine Gallery de Londres durante una noche especialmente delicada para su vida personal.

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Ese mismo día se emitía una entrevista televisiva en la que el entonces príncipe Carlos reconocía públicamente su infidelidad durante el matrimonio. Con la atención mediática completamente centrada sobre ella, Diana respondió sin pronunciar una palabra.

Su elección, sin embargo, estuvo lejos de estar planificada durante meses. La princesa tenía previsto vestir un diseño mucho más conservador de Valentino, pero cambió de opinión a última hora. El vestido de Stambolian llevaba aproximadamente tres años guardado en su armario porque inicialmente lo había considerado “demasiado atrevido”.

Según recordó Anna Harvey, antigua editora de Vogue y estilista de Diana, aquella noche la princesa “quería estar espectacular”. Completó el estilismo con zapatos negros, manicura roja, un pequeño bolso y su inolvidable gargantilla de diamantes y zafiros, confeccionada a partir de un broche que había recibido como regalo de boda de la Reina Madre.

Las fotografías hicieron el resto. Aquella aparición terminó popularizando el concepto de “revenge dressing”, utilizado desde entonces para describir la elección de prendas capaces de proyectar confianza, autonomía y el comienzo de una nueva etapa.

Diana vendió el vestido en junio de 1997, apenas unos meses antes de su muerte en París. Formaba parte de una selección de 79 vestidos subastados para recaudar fondos destinados a organizaciones contra el cáncer y el sida.

Desde aquella venta, la pieza ha permanecido en manos privadas. El lote de Sotheby’s incluirá además una excepcional copia numerada del catálogo original, firmada tanto por Diana como por Christina Stambolian, en la que se atribuye al joven príncipe William la idea de organizar aquella histórica subasta.

Parte de los beneficios de esta nueva venta serán destinados a NHS Lothian Charity, en representación del Royal Edinburgh Hospital.

El propietario actual, que ha decidido permanecer en el anonimato, considera que la pieza hace tiempo que superó los límites de la moda. Tras adquirirla junto a su marido en 1997, asegura que conservarla fue uno de los grandes capítulos de su vida compartida y que, después de su fallecimiento, ha llegado el momento de dejarla marchar.

El vestido apenas ha sido visto durante los últimos 30 años. Después de su adquisición participó en diferentes iniciativas benéficas en Escocia y su última exposición pública tuvo lugar en el Paisley Museum, antes de desaparecer nuevamente en una colección privada.

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