Moda

Brooklyn Beckham, Nicola Peltz Beckham y Roh Yoon-seo descubren la nueva era de Balenciaga para Primavera-Verano 2027

Pierpaolo Piccioli redefine Balenciaga con una colección Primavera-Verano 2027 donde las técnicas de alta costura transforman prendas cotidianas y rejuvenecen sus códigos

Balenciaga para Primavera Verano 2027
Balenciaga para Primavera Verano 2027

Balenciaga continúa construyendo su nueva identidad bajo la dirección creativa de Pierpaolo Piccioli. Para Primavera-Verano 2027, el diseñador ha presentado en París una colección que traslada técnicas tradicionalmente reservadas a la alta costura hasta prendas aparentemente sencillas, ante una primera fila que reunió a nombres como Lauryn Hill, Juyeon, Roh Yoon-seo, Kaya Scodelario, Shailene Woodley, Isabelle Huppert, Lolita Chammah, Brooklyn Beckham y Nicola Peltz Beckham.

La propuesta llega después del debut de Piccioli en la alta costura de Balenciaga y profundiza en una idea que comienza a definir su etapa: entender la costura no únicamente como una categoría exclusiva, sino como un lenguaje capaz de influir en todo el armario.

Una de las técnicas fundamentales de la colección procede precisamente de aquel trabajo artesanal. Piccioli recupera el sistema de costuras densas utilizado anteriormente para construir un vestido corsé verde Kelly sin necesidad de incorporar ballenas y lo traslada ahora a camisas, camisetas y chaquetas de cuero.

En una camisa blanca, por ejemplo, una segunda capa de tejido y numerosas líneas de costura recorren el tercio inferior. El resultado consigue estrechar visualmente la cintura antes de abrirse en un delicado peplum ondulado. Combinada con unos vaqueros blancos cortados al bies y marcados visualmente por una línea central, la silueta abrió el desfile celebrado en el Tennis Club de Paris.

Las costuras también se concentran en cuellos y canesús, aportando estructura sin recurrir a construcciones excesivamente rígidas. Piccioli juega así con una de las grandes obsesiones de la temporada: encontrar nuevas maneras de modificar la silueta manteniendo intacta la esencia de cada prenda.

El corte al bies se convierte en otro de los grandes protagonistas. Curiosamente, según explicó el diseñador, no fue una técnica utilizada por Cristóbal Balenciaga, algo que le resulta sorprendente teniendo en cuenta la relación histórica de la casa con la arquitectura, el volumen y la interacción entre tejido y cuerpo.

Piccioli lo incorpora a los vaqueros, eliminando la necesidad de costuras laterales exteriores, y también a trajes de lana sin forro para mujer y hombre. La intención es modificar la sensación y la actitud de la ropa sin eliminar su autenticidad.

La comodidad aparece como otro elemento fundamental. Las chaquetas masculinas de algodón pierden estructuras tradicionales y adoptan espaldas inspiradas en las camisas, mientras un vestido asimétrico de jersey color mango, cubierto por adornos que recuerdan a pequeñas guirnaldas, alcanza una ligereza extrema.

Todavía sobreviven algunos guiños al pasado más reciente de la firma. Las gafas de sol de grandes proporciones, los vaqueros desgastados, las botas voluminosas y alguna bomber oversize recuerdan inevitablemente determinados códigos desarrollados durante la etapa de Demna. Sin embargo, el lenguaje general apunta hacia una dirección diferente.

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