La alemana Puma ha cerrado una nueva operación financiera clave en un momento decisivo para su futuro. La compañía ha asegurado más de 600 millones de euros en nueva financiación, reforzando su liquidez mientras continúa su proceso de transformación interna y el mercado mantiene viva la conversación sobre una eventual venta.
Según confirmó la firma deportiva, Puma ha obtenido un préstamo puente de 500 millones de euros, además de líneas de crédito adicionales por valor de 108 millones, diseñadas para refinanciar el uso actual de su línea de crédito revolving de 1.200 millones de euros. El objetivo es claro: ganar flexibilidad financiera a corto y medio plazo en un contexto complejo para la marca.
El préstamo puente ha sido estructurado por Santander Corporate & Investment Banking, y tanto esta financiación como las nuevas líneas de crédito tendrán un vencimiento máximo de dos años. Desde la compañía subrayan que estas herramientas permitirán avanzar con mayor margen en la definición de su estructura de financiación a largo plazo.
“Esta operación añade una capa adicional de flexibilidad financiera mientras trabajamos en la consolidación de nuestro modelo de financiación futura”, explicó Markus Neubrand, director financiero de Puma SE, quien destacó además que el respaldo de las entidades bancarias refuerza la confianza en la estrategia y el modelo de negocio de la firma. El objetivo declarado sigue siendo ambicioso: posicionar a Puma entre las tres mayores marcas deportivas del mundo.
El movimiento llega en un momento delicado para la compañía. En el tercer trimestre, Puma registró una caída de ventas del 10,4 %, situando su facturación en 1.960 millones de euros, mientras que el EBIT —tanto ajustado como reportado— se desplomó más de un 80 %. La llegada de su nuevo consejero delegado, Arthur Hoeld, ha marcado el inicio de un reinicio estratégico destinado a corregir problemas estructurales como la debilidad del impulso de marca, los niveles elevados de inventario y una distribución considerada de baja calidad.
En paralelo, las especulaciones sobre una posible venta no han dejado de crecer en los últimos meses. En septiembre, las acciones de Puma repuntaron ante rumores de un posible interés por parte de Adidas, seguidos poco después por menciones a Authentic Brands Group y el fondo de capital privado CVC. En noviembre, nuevas informaciones apuntaron a un posible interés de Anta Sports, aunque también se mencionó a Li Ning y Asics, que posteriormente negaron cualquier tipo de negociación.
A pesar del refuerzo financiero, el mercado sigue mostrando cautela. Las acciones de Puma SE cayeron un 3 % en la última sesión, arrastradas en parte por el débil panorama del sector deportivo, influido por las previsiones poco alentadoras de Nike.
Con una financiación reforzada, un nuevo liderazgo y la presión constante del mercado, Puma se enfrenta a uno de los momentos más determinantes de su historia reciente. El desenlace —ya sea como actor independiente o como parte de una operación corporativa mayor— marcará el próximo capítulo de una de las marcas más reconocibles del sportswear global.