Han pasado menos de tres semanas desde que Pierpaolo Piccioli debutó con su primera colección para Balenciaga, y ahora el diseñador italiano sorprende con una campaña inaugural que marca un cambio claro de sensibilidad estética. Atrás queda el artificio y la provocación de los últimos años: el nuevo lenguaje visual apuesta por la calidez, la serenidad y una belleza profundamente humana.

Fotografiada por David Sims, colaborador habitual de Piccioli, la campaña fue rodada en el Hôtel de Maisons, el icónico edificio del siglo XVIII donde alguna vez vivió Karl Lagerfeld. En ese entorno majestuoso, las modelos Mona Tougaard y Sandra Murray encarnan a la nueva mujer Balenciaga: sensible, segura de sí misma y alejada de la estridencia.

Uno de los protagonistas del visual es el legendario City bag, lanzado en 2001 por Nicolas Ghesquière, que reaparece en un nuevo contexto de sobriedad refinada, evidenciando la intención de Piccioli de honrar el legado sin borrarlo.

David Sims/Cortesía de Balenciaga

“Quise crear algo profundamente personal, que hablara de belleza sin esfuerzo y humanidad delicada”, explicó el diseñador, quien ha dejado clara su voluntad de rendir tributo tanto al fundador Cristóbal Balenciaga como a sus predecesores.

Según la firma, “la campaña capta una tensión orgánica entre juventud y austeridad, sofisticación y espontaneidad”. Es, sin duda, el retrato inaugural de una nueva era: una Balenciaga más emocional, más tangible y, quizás, más cercana al alma.

La campaña se lanza hoy martes en los canales digitales de la maison.