Balmain ha confirmado oficialmente la salida de Olivier Rousteing como director creativo, poniendo fin a uno de los mandatos más emblemáticos de la moda contemporánea. El diseñador, que se incorporó a la casa en 2009 y asumió la dirección creativa en 2011 con apenas 25 años, se convirtió en el más joven en liderar una gran maison parisina desde Yves Saint Laurent y en el primer creador negro al frente de una firma patrimonial francesa.
En un comunicado, Rousteing expresó sentirse “profundamente orgulloso” de su trabajo y agradeció a su equipo por más de una década de colaboración. “Balmain ha sido mi hogar y siempre conservaré este tiempo como un capítulo invaluable de mi vida creativa”, declaró.
El CEO de la firma, Matteo Sgarbossa, destacó la huella imborrable que deja el diseñador: “Su pasión y contribución permanecerán para siempre en la historia de la moda”. Bajo su dirección, Balmain pasó de facturar unos 30 millones de euros en 2012 a superar los 300 millones en 2024, expandiéndose hacia la alta costura, la belleza y los accesorios. Además, Rousteing transformó la marca en un fenómeno cultural global gracias a sus alianzas con figuras como Rihanna, Kim Kardashian o Beyoncé.
Su llegada en 2011 fue vista como una apuesta arriesgada. Desconocido para el gran público y heredero de la abrupta salida de Christophe Decarnin, Rousteing redefinió la identidad de Balmain con su estética barroca, las siluetas estructuradas y la icónica “Balmain Army”, un ejército de diversidad, celebridad y poder mediático. Su colaboración con H&M en 2015, agotada en cuestión de horas, consolidó su influencia en la intersección entre moda y cultura popular.
Durante su mandato, el diseñador también recuperó el vínculo con el legado de Pierre Balmain, relanzó la línea de alta costura y acercó la moda al público con desfiles abiertos y espectáculos musicales de gran formato. En 2016, la entrada del fondo Mayhoola impulsó la internacionalización de la marca y reforzó su crecimiento global.
La maison aún no ha anunciado quién ocupará el puesto. Con la salida de Rousteing, Balmain se enfrenta al desafío de elegir entre un nombre consagrado o apostar nuevamente por un talento emergente. A sus 40 años, el diseñador no ha revelado sus próximos pasos, aunque todo apunta a que continuará explorando nuevos caminos de forma independiente.