La noche de los BRIT Awards 2026 terminó con Rosalía alzándose con el premio a Mejor Artista Internacional, después de haber firmado previamente el momento más impactante de la gala. Su actuación convirtió la ceremonia celebrada en Manchester en algo más que una entrega de premios: en una experiencia escénica.

La cantante subió al escenario con una puesta en escena inesperadamente íntima para una gala televisada de este nivel. La elección fue ‘Berghain’, uno de los temas centrales de su último álbum ‘Lux’, y desde los primeros segundos quedó claro que no iba a ser una actuación convencional. Sin pantallas gigantes ni coreografías explosivas al inicio, la interpretación arrancó con un tono casi operístico, sostenido por la presencia de la Heritage Orchestra en directo.

La sorpresa llegó a mitad de la actuación.


Entre la neblina escénica apareció Björk, que interpreta el tema junto a la artista, provocando una reacción inmediata del público. El dueto transformó la performance en algo más cercano a una pieza musical escénica que a una actuación pop televisiva. Las voces de ambas artistas, muy distintas pero complementarias, construyeron un diálogo sonoro que convirtió el escenario en un espacio casi teatral, acompañado por un cuerpo de bailarines que reforzó la sensación de ritual contemporáneo.

El contexto ayudó a entender el impacto. ‘Lux’, el cuarto álbum de Rosalía, fue descrito como uno de los proyectos más ambiciosos de su carrera: canciones en múltiples idiomas, grabaciones orquestales y una estética sonora que se alejaba deliberadamente del pop inmediato para acercarse a la experimentación. Precisamente por eso, la elección de ‘Berghain’ para una gala televisada resultó arriesgada. Funcionó. Más tarde, el premio a Mejor Artista Internacional confirmó lo que la actuación ya había anticipado. En la ceremonia, Rosalía no solo actuó: dejó una imagen que probablemente definirá esta edición durante años.