Olivia Rodrigo atraviesa un momento de transformación tanto personal como artística. A sus 23 años, la cantante asegura sentirse más segura y menos condicionada por el miedo, una sensación que ha marcado profundamente el proceso de creación de su próximo álbum. “Me siento mucho menos asustada, en el buen sentido”, afirma, dejando claro que esta nueva etapa parte desde la confianza.

En esta fase, Olivia Rodrigo ha decidido explorar territorios emocionales que antes apenas había mostrado. Si sus grandes éxitos estaban dominados por la tristeza o el desamor, ahora la artista se abre a escribir sobre la alegría, el amor y la pasión. Sin embargo, reconoce que este cambio no ha sido del todo cómodo. “A veces lo escucho y me da vergüenza… Es más vergonzoso ser feliz. Me da vergüenza, pero soy libre”, confiesa, reivindicando una vulnerabilidad distinta.

La cantante también reflexiona sobre su proceso creativo, comparándolo con etapas anteriores como ‘SOUR’ y ‘GUTS’. Mientras que su debut nació bajo la presión de la exposición inmediata y el segundo disco estuvo marcado por la necesidad de demostrar su talento, este nuevo proyecto surge desde un lugar mucho más orgánico. “Ahora puedo volver a divertirme”, explica, destacando que ha recuperado la espontaneidad con la que componía a los 16 años.

Olivia Rodrigo subraya que el trabajo ha pasado por un proceso de edición exhaustivo, buscando capturar esa mezcla de intensidad y ligereza. Para ella, las mejores canciones de amor siempre contienen una dosis de tristeza, una dualidad que pretende mantener en su música.