Meghan Markle vuelve a encontrarse en el centro de una polémica familiar que ahora también afecta a Scotland Yard. La duquesa de Sussex habría querido hacer públicas en 2019 unas graves acusaciones contra su padre, Thomas Markle, relacionadas con presuntos delitos sexuales contra menores. Sin embargo, un agente encargado de su protección le habría aconsejado guardar silencio, asegurándole que las autoridades investigarían lo sucedido.
La información, revelada por The Sunday Times, ha adquirido especial relevancia después de que la Policía Metropolitana de Londres reconociera que nunca trasladó aquellas acusaciones a las autoridades de los países donde presuntamente se habían producido los hechos.
Todo comenzó en enero de 2019, cuando Scotland Yard recibió una carta manuscrita de Roslyn Loveless, primera esposa de Thomas Markle, en la que formulaba graves acusaciones contra su exmarido. El documento fue examinado por los agentes responsables de la protección de la familia real y posteriormente entregado a la oficina de los duques de Sussex en el palacio de Kensington.
Según la investigación periodística, Meghan se planteó hablar públicamente sobre el contenido de la carta, precisamente cuando estaba recibiendo numerosas críticas por su distanciamiento de su padre. Sin embargo, uno de sus escoltas le habría recomendado no pronunciarse para evitar interferir en una posible investigación policial.
Lo que la duquesa desconocía entonces era que las acusaciones no habían sido remitidas a los organismos policiales extranjeros competentes.
La situación ha llevado a la Oficina Independiente de Conducta Policial británica (IOPC) a abrir, el pasado 30 de octubre, una investigación sobre la actuación de Scotland Yard. El organismo examinará por qué no se transmitió la información y si se siguieron los procedimientos correspondientes.
Paralelamente, las autoridades de Filipinas investigan la presunta posesión de material de abuso sexual infantil atribuido a Thomas Markle, después de que su hijo Thomas Markle Jr. denunciara el supuesto hallazgo de archivos entre las pertenencias de su padre. También se han conocido informaciones sobre un registro policial en México relacionado con el caso.
Thomas Markle, de 82 años, ha negado categóricamente las acusaciones, que ha calificado de falsas. Las investigaciones continúan abiertas y no se ha establecido judicialmente su responsabilidad en los hechos denunciados.
Por su parte, Meghan ya había reconocido sentirse profundamente afectada por las acusaciones. La duquesa explicó que su decisión de mantener a sus hijos, Archie y Lilibet, alejados de su abuelo respondía a su deseo de protegerlos. “Mi decisión de no permitir que tuviera contacto con nuestros hijos respondió a una sola razón: protegerlos”, declaró en un comunicado difundido recientemente.
El caso ha pasado de ser una controversia familiar a convertirse en una investigación sobre la actuación de la Policía británica, que deberá esclarecer qué ocurrió con aquella primera advertencia de 2019 y por qué las acusaciones no llegaron entonces a las autoridades correspondientes.
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