David Beckham ha vuelto a mostrar cuál es hoy su prioridad absoluta: el tiempo en familia. El exfutbolista británico disfrutó de unos días de descanso junto a su hija menor, Harper Beckham, en la estación alpina de Courchevel, Francia, aprovechando las vacaciones escolares para compartir un viaje a solas con la adolescente.

El viaje, documentado a través de varias imágenes publicadas en redes sociales, mostró una faceta especialmente cercana del exjugador. En las fotografías, Harper aparecía deslizándose por las pistas con soltura —equipada con un conjunto negro de nieve, casco y gafas— mientras su padre la acompañaba en la montaña y en cenas íntimas dentro del resort. Beckham optó por un abrigo gris amplio, bufanda beige y gorro estampado, en un look funcional de invierno que contrastaba con el carácter emocional del momento.

El propio David explicó el significado del viaje en una dedicatoria pública: “Crear recuerdos con mis hijos, juntos o individualmente, siempre ha sido importante para mí. Esta semana Harper y yo creamos algunos más. Te quiero, preciosa”. El mensaje, breve pero directo, dejó entrever un intento consciente de reforzar la relación familiar en un periodo complejo para el clan Beckham.


La escapada se produjo apenas días después de la celebración del 21 cumpleaños de Cruz Beckham, que reunió a casi toda la familia en una fiesta organizada en su honor. A la celebración acudieron su novia Jackie Apostel y también Kim Turnbull, pareja de Romeo Beckham. Sin embargo, la ausencia más comentada fue la del primogénito, Brooklyn Beckham.

El mayor de los hijos del matrimonio formado por David y Victoria Beckham había protagonizado titulares semanas antes tras publicar un contundente comunicado en redes sociales. En él afirmaba sentirse controlado durante años y aseguraba que su esposa, Nicola Peltz, había sido tratada con falta de respeto por parte de la familia. El joven también sostuvo que llevaba meses distanciado de sus padres y acusó a sus hermanos de atacarlo públicamente antes de bloquearlo.

Aunque la familia no ha respondido oficialmente a estas declaraciones, David sí se refirió de forma indirecta al conflicto durante una entrevista televisiva, defendiendo una visión educativa basada en el aprendizaje: explicó que los hijos deben poder equivocarse para crecer y que, como padre, intenta enseñarles a asumir sus propios errores.

En paralelo a la tensión familiar, los Beckham han mantenido una imagen pública cohesionada. Semanas atrás viajaron juntos a Francia para acompañar a Victoria Beckham durante el reconocimiento oficial que recibió al ser distinguida con la Orden de las Artes y las Letras.

La escapada a la nieve con Harper adquiere así un significado mayor que el de unas simples vacaciones. En un momento de exposición mediática y ajustes internos, David Beckham parece apostar por los gestos cotidianos: conversaciones privadas, experiencias compartidas y recuerdos construidos lejos de focos y alfombras rojas.

Más allá de su legado deportivo o empresarial, el exfutbolista proyecta ahora otra narrativa: la de un padre que intenta preservar la unidad familiar, incluso cuando la vida pública hace imposible la discreción.