Entretenimiento

Amaia Montero, entre las desafinaciones, el machismo y la polémica con Leire Martínez: ¿crítica justa o linchamiento?

Amaia Montero recibe duras críticas por sus conciertos con La Oreja de Van Gogh. Analizamos su voz, el machismo y la polémica con Leire Martínez

Amaia Montero / Getty Images
Amaia Montero / Getty Images

El regreso de Amaia Montero a La Oreja de Van Gogh prometía convertirse en uno de los grandes acontecimientos musicales de 2026. Sin embargo, lo que comenzó como una celebración de la nostalgia ha terminado convirtiéndose en una sucesión de polémicas. Desafinaciones, momentos incómodos sobre el escenario y comentarios sobre su apariencia física han situado a la cantante en el centro de una conversación que plantea una pregunta incómoda: ¿estamos siendo demasiado duros con Amaia o estamos confundiendo el machismo con una crítica musical legítima?

Sus recientes conciertos en Zaragoza, celebrados el 9 y 10 de octubre, volvieron a viralizar fragmentos de actuaciones en los que parte del público cuestionó su afinación, especialmente durante 'Deseos de cosas imposibles'. Pero las críticas rápidamente dejaron de centrarse en la música para convertirse en ataques contra su cuerpo, su vestuario e incluso su edad.

El doble rasero de la industria musical

Resulta difícil ignorar que las artistas femeninas están sometidas a unos estándares físicos y vocales que rara vez se aplican de la misma manera a sus compañeros masculinos. Mientras a ellas se les exige conservar la voz, el físico y la energía de sus veinte años, en otros géneros musicales la imperfección vocal puede interpretarse como personalidad artística.

Artistas como Bad Bunny, Tiago PZK u Omar Montes representan una escena donde el carisma, la producción y la conexión con el público pueden tener tanto peso como la técnica vocal. Eso no significa que sus actuaciones estén libres de críticas, pero sí invita a cuestionar por qué determinados estilos interpretativos reciben una aceptación distinta.

Sin embargo, denunciar ese doble rasero no debería significar justificar cualquier actuación. Un espectador que paga una entrada tiene derecho a esperar un espectáculo profesional. Si existen problemas recurrentes de afinación, preparación o puesta en escena, señalarlos no constituye necesariamente un ataque machista.

Leire Martínez: la polémica que va más allá de la música

Existe, además, otro conflicto que no puede ignorarse: la salida de Leire Martínez, después de 17 años liderando la formación. La cantante aseguró que aquella decisión no fue suya y lamentó no haber podido despedirse de los seguidores como habría querido.  El regreso de Amaia, prácticamente convertido en una celebración colectiva, contrastó con el abrupto final de su compañera. Y aunque no existen pruebas de que Montero decidiera su salida, la ausencia de un gesto público de apoyo entre ambas ha dejado una sensación amarga entre parte de los seguidores.

La situación tampoco mejoró cuando Amaia modificó una frase de 'El último vals' durante un concierto en Madrid, un gesto que algunos interpretaron como una indirecta hacia Leire, aunque nunca se confirmó esa intención. Conviene recordar, no obstante, que responsabilizar exclusivamente a dos mujeres de un conflicto también invisibiliza las decisiones tomadas por los demás integrantes del grupo.

Amaia Montero merece respeto, pero eso no la sitúa por encima de la crítica. Su trayectoria merece reconocimiento, igual que Leire merece que sus 17 años de trabajo no sean tratados como un simple paréntesis. Quizá el verdadero problema sea que seguimos confundiendo conceptos: criticar una actuación no es machismo; utilizar una actuación para humillar a una mujer por su físico, sí lo es. Y defender a una artista tampoco debería impedirnos exigirle profesionalidad.

Porque la nostalgia puede vender miles de entradas, pero no debería convertirse en una excusa para dejar de hacer buena música en directo.

 

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora