Durante años, Disney construyó un imaginario muy concreto: princesas delgadas, héroes atléticos, villanos exagerados. Ese esquema se normalizaba sin debate, especialmente entre quienes, como yo, crecimos sin cuestionarlo demasiado. No porque no importara, sino porque no se nos enseñó a mirar con otros ojos.
Con el tiempo —y con más conciencia cultural— uno entiende que la representación corporal no es un tema menor. Y que, aunque Disney tardó décadas en actualizar su discurso, incluso dentro de sus clásicos ya existían personajes que rompían silenciosamente con la norma. Cuerpos distintos, edades invisibilizadas, barrigas, curvas, fuerza física, torpeza encantadora. Personajes que no eran el centro del relato, pero que estaban ahí, haciendo algo importante sin saberlo.
Esta lista no es un ejercicio de nostalgia ingenua, sino una revisión crítica. Una forma de reconocer que el body positive no nació ayer, y que muchos de estos personajes nos acompañaron sin que entendiéramos del todo su valor en ese momento.
1. El Hada Madrina – ‘Cenicienta’ (1950)
Una mujer mayor, con cuerpo real, representada desde el poder y la ternura. Nada de brujas ni caricaturas.
2. El Gato de Cheshire – ‘Alicia en el País de las Maravillas’ (1951)
Redondo, irónico, magnético. El carisma no depende de la forma del cuerpo.
3. Flora, Fauna y Primavera – ‘La bella durmiente’ (1959)
Tres cuerpos distintos, tres personalidades claras. Diversidad sin subrayados.
4. Rolly – ‘101 dálmatas’ (1961)
Un personaje que disfruta la comida sin culpa. Algo que de niños nos parecía normal y de adultos aprendimos a juzgar.
5. Winnie the Pooh – ‘Las aventuras de Winnie the Pooh’ (1977)
Barriga visible, cero complejos. El problema nunca fue su cuerpo, sino el espacio que no estaba pensado para él.
6. Úrsula – ‘La sirenita’ (1989)
Un personaje complejo. Poderosa, segura de su cuerpo, aunque cargada de lecturas problemáticas que hoy podemos cuestionar.
7. Flounder – ‘La sirenita’ (1989)
Cuerpo redondo, actitud positiva. Un secundario que transmite más autoestima de lo que recordamos.
8. La Sra. Potts – ‘La bella y la bestia’ (1991)
Una figura maternal cálida, sin molde normativo. Incluso convertida en tetera, su cuerpo tiene sentido.
9. Sr. y Sra. Potato – ‘Toy Story’ (desde 1995)
Cuerpos intercambiables, identidad intacta. Una lección involuntaria sobre la flexibilidad corporal.
10. Mulán – ‘Mulán’ (1998)
Fuerza, resistencia, funcionalidad. Un cuerpo femenino pensado para la acción, no para la mirada.
11. Heimlich – ‘Bichos’ (1998)
No cambia de cuerpo para cumplir su sueño. Solo añade alas. Y eso lo dice todo.
12. Lilo – ‘Lilo & Stitch’ (2002)
Una niña realista, sin idealización física y sarcástica. Algo poco habitual incluso hoy.
13. Russell – ‘Up’ (2009)
Diversidad corporal y racial en un protagonista infantil. Tierno, valiente, auténtico.
14. Mérida – ‘Brave’ (2012)
Curvas, fuerza y presencia. Una princesa que ocupa espacio sin disculparse.
15. Fairy Mary – ‘Disney Fairies’ (desde 2008)
Rompe la asociación entre cuerpo grande y torpeza. Elegancia sin estereotipos.
Mirar estos personajes hoy, desde una perspectiva adulta y masculina, es entender que la representación no va solo de quién eres, sino de qué cuerpos aprendes a normalizar desde niño. Disney aún tiene camino por recorrer. Pero también es justo reconocer que, incluso cuando no sabía ponerle nombre, ya estaba contando historias con cuerpos distintos. Y muchos crecimos viéndolas sin saber lo importantes que llegarían a ser.