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El riesgo de espionaje en reuniones de dirección, consejos de administración y negociaciones

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El riesgo de espionaje en reuniones de dirección, consejos de administración y negociaciones
El riesgo de espionaje en reuniones de dirección, consejos de administración y negociaciones

Recientemente, se produjo el hallazgo de un bolígrafo grabador en el despacho de un grupo parlamentario y esto ha vuelto a poner sobre la mesa algo en lo que muchas empresas no piensan: las grabaciones encubiertas no son un tema propio del cine de espías. Pueden aparecer en conflictos internos de organizaciones, en disputas entre socios o en contextos en los que las personas desean obtener información que no les corresponde. En el caso del que hablamos, el dispositivo contaba con 25 archivos de audio y su análisis fue fundamental para la reconstrucción de los hechos.

Una problemática que también puede alcanzar a las compañías

Esto también se puede producir en empresas. En una reunión de dirección, un consejo de administración o en las negociaciones con un socio, proveedor o un competidor, puede producirse un escenario en el que alguien quiera captar información sensible con un micrófono oculto o una grabadora encubierta.

Las consecuencias no son menores; decisiones estratégicas, operaciones corporativas, planes de expansión, datos financieros u otras conversaciones sobre personal pueden terminar siendo filtradas y utilizadas contra la organización.

Qué está en juego: secretos empresariales y reputación

La información que se maneja en una reunión de dirección o en la negociación tiene un valor estratégico. Todo ello puede estar protegido por la Ley 1/2019, de Secretos Empresariales, pero debe cumplir tres condiciones: debe ser secreta, tendrá valor comercial y que la empresa haya adoptado medidas razonables para que se preserve la confidencialidad.

No solo está la protección civil que ofrece dicha ley, el Código Penal recoge delitos de descubrimiento y revelación de secretos en sus artículos 197 y 278. El artículo 197 castiga, entre otras conductas, la utilización de artificios técnicos de escucha, transmisión o grabación del sonido o la imagen sin consentimiento, y el artículo 278 aborda la revelación o utilización de secretos de empresa por parte de los que tienen acceso a los mismos debido a la relación contractual o laboral.

En los casos como el del bolígrafo grabador, al analizar el propio dispositivo permite reconstruir los hechos. El análisis forense puede acabar siendo determinante para esclarecer si se produjo una conducta ilícita y para entrar a valorar las acciones legales correspondientes.

Prevención: revisar salas y despachos antes de reuniones críticas

Lo mejor que se puede hacer para evitar un problema de espionaje es la prevención. La revisión de las salas y despachos antes de una reunión crítica hace posible detectar micrófonos y grabadoras ocultas, y hacerlo con un profesional que se encargue de documentar la revisión asegura que el hallazgo pueda valer como prueba si aparece un dispositivo.

Los barridos electrónicos profesionales no consisten solo en “buscar aparatos”, esto implica:

  • Inspección física de la sala: enchufes, lámparas, mobiliario, equipos de oficina y objetos decorativos.
  • Análisis técnico con equipos especializados para la detección de emisiones de radiofrecuencia, dispositivos de grabación y transmisión.
  • Revisión de la red y de los sistemas de comunicación presentes en la sala.
  • Documentación detallada de la revisión, con la fecha, hora, alcance y resultados, de tal forma de que valga como prueba en un procedimiento judicial en el caso de que se encuentre algo.
  • Si se hace esta revisión con un profesional cualificado y no de manera improvisada es algo que marca las diferencias entre una simple inspección o una actuación que pueda tener valor de prueba.

¿Qué se debe hacer si se encuentra un dispositivo?

Cuando se encuentra en una revisión o de manera casual un micrófono o grabadora oculta, es importante la reacción inmediata. Lo primero es no manipular el dispositivo: nada de apagarlo, desmontarlo ni borrar nada. La manipulación puede destruir pruebas y que complique cualquier clase de investigación posterior.

Los pasos que se recomiendan son los siguientes:

  • Preservar la escena existente: no se toca el dispositivo, ni se mueve ni se apaga.
  • Documentar el hallazgo: fotografiar el lugar, anotar la fecha, la hora y las circunstancias del descubrimiento.
  • Contacto con el profesional especializado en barridos electrónicos y análisis forense de los dispositivos.
  • Valoración de las acciones legales: dependiendo del caso, es posible interponer una denuncia o demanda, actuando conforme a lo que prevé la Ley de Secretos Empresariales y en el Código Penal.

Si nos vamos al caso del bolígrafo grabador, fue el propio análisis forense del dispositivo el que permitió que se identificasen 25 archivos de audio y reconstruir así el contexto en el que se produjeron las grabaciones. Esta clase de análisis marca la diferencia entre una sospecha y una prueba sólida.

Conclusión

Lo que debemos tener claro es que las grabaciones encubiertas son una realidad que se produce en los conflictos internos de las organizaciones. En las empresas, es riesgo es igual de real y las consecuencias pueden ser de especial gravedad, ya que pueden acabar con pérdidas de secretos empresariales, daños reputacionales o posibles acciones de carácter legales.

La prevención es la mejor defensa. Si se encuentra un dispositivo, debe preservarse la prueba y actuar con criterio legal que convierta el hallazgo en una base sólida que defienda los intereses de la organización.

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