Pese a ser un verano atípico en el que sobran mascarillas y faltan turistas, la reapertura del espacio aéreo nos ha traído una de las más bochornosas imágenes de la normalidad que se repite cada verano: los británicos borrachos desatados en Magaluf

El reducido ocio nocturno de la zona -en comparación con otros años- no ha impedido el turismo de borrachera que, incluso, ha llevado a la detención de un turista por los destrozos provocados contra el mobiliario urbano la localidad mallorquina. 

Pese a ello, lo más indignante de las imágenes es la ausencia total de cualquier medida de seguridad, como distancias o mascarillas, en un momento en el que el aumento de los brotes pone en peligro la desescalada.

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