Pocas veces en mi vida he visto una resolución judicial tan desproporcionada como la que el juez Juan Carlos Peinado, o Caballo loco como nos gusta llamarlo a mi amigo Víctor y a mi, le ha hecho a Begoña Gómez. Caballo loco, en la que se presume como una de sus últimas galopadas, ha escrito el auto más rastrero de todos los que ha hecho hasta la fecha, y mira que el nivel estaba alto en ese sentido. Cuando uno se lo lee con calma, el escrito rezuma ganas de vendetta, así como de infligir no solo daño sino toda la humillación pública que sea posible.
El señoría tiene las santas gónadas de convertirse en analista político y gurú electoral y, en un giro que ninguno vimos venir, asegurar que la escolta que tiene Gómez desaparecerá pronto porque el puesto de su marido es “efímero”. Deseando leer los comunicados de la APM y de la Francisco de Vitoria estoy. Con el bol de palomitas los espero, pues si ellos no se cansan de decir que los políticos no se pueden meter con los jueces…asumo que ahora serán congruentes con sus palabras y saldrán a rectificar a su colega. Ya les anticipo, lectores, que pueden esperar sentados a que eso suceda.
Perro no come perro
Los togados pertenecen a una especie que no solo se cree superior, sino que han elevado el “perro no come perro” a la categoría de arte, por muy salvaje o loco que sea lo que haya hecho su compañero o compañera de puñetas.
Pero volvamos al auto. Si creen que lo anterior era insuperable, ay pobres ilusos. Eso es que no conocen a Caballo loco. El señor, en un alarde de imaginación sin parangón ha asegurado que Begoña Gómez se podría fugar ayudada por los policías que tiene asignados como escoltas. Sí, lectores, lo han leído bien, esa auténtica burrada consta negro sobre blanco en el auto.
Y no se crean, que la cosa mejora, pues Caballo loco dice que los policías lo harían siguiendo órdenes de sus superiores. ¿Y quiénes son esos superiores, el presidente del Gobierno, el ministro del Interior, Darth Vader? No se rían con lo de Darth Vader, pues existen las mismas probabilidades de que Pedro Sánchez o Marlaska den esa orden de que Vader nos invada con la Estrella de la muerte.
Además de lo de la fuga, en un momento de sadismo digno del mismísimo Sade, Peinado obliga a Begoña Gómez a acudir a firmar al juzgado cada 15 días. Un paseíllo cada 15 días, el sueño húmedo de Caballo loco, y la de extrema derecha.
Mientras redacto estas palabras me pregunto: ¿son los jueces conscientes del daño irreparable que Peinado, y todos los Peinado de este país, le están haciendo a los miles de jueces y fiscales que cada día trabajan como auténticas bestias, muchos de ellos sin medios, para impartir una Justicia lo más justa posible? Espero, sinceramente, que reflexionen al respecto.
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