El juicio sobre la trama Kitchen en la Audiencia Nacional ha llegado este jueves a un punto clave en su proceso: las declaraciones ante el tribunal del exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el que fuera su mano derecha y exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez. Ambos cargos del Gobierno de Mariano Rajoy que se han contradicho en multitud de ocasiones negando haber dado órdenes y echando balones fuera sobre las responsabilidades de la operación de presunto espionaje tras los papeles del extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas.

Desde que comenzó el juicio en abril, distintos excargos de Génova, además de otras figuras policiales y otros actores con distintos papeles en la operación de espionaje contra Bárcenas, basada en destruir información comprometedora del partido y la conocida como ‘caja B’ de contabilidad opaca, han ido desfilando y declarando ante el tribunal, pero ha sido este jueves cuando se han dado dos de los testimonios más determinantes en el proceso.

La Fiscalía Anticorrupción pide, tanto para el exministro como para el exsecretario de Estado, 15 años de prisión y 33 de inhabilitación por presuntos delitos de encubrimiento, malversación y contra la intimidad. Ambos se han desvinculado del caso con distintos argumentos.

Fernández Díaz asegura no haber dado órdenes y conocer la Kitchen por la prensa

Por un lado, el extitular del Interior ha defendido que no tuvo constancia del espionaje a Bárcenas hasta que apareció en los medios de comunicación, negando así que diera cualquier otra orden o instrucción para captar información comprometedora del partido, así como que nadie del Génova le transmitiese “preocupación” o “inquietud” por la operación. “Nadie me habló de la ‘Operación Kitchen’”.

Fernández Díaz tan sólo ha respondido a las preguntas de su abogado y del tribunal, señalando así que nunca dio órdenes para poner en marcha operativo alguno contra Bárcenas, negando la mayor. Por consiguiente, ha negado haber tenido conocimiento de que el extesorero pudiera tener en su poder información comprometedora en su contra o para otros dirigentes del PP. En estos términos, también ha negado que hablase en alguna ocasión con el exdirector adjunto operativo de la Policía Nacional (DAO) Eugenio Pino, otro de los acusados en Kitchen, o incluso con el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

“Me entero de esa operación cuando empieza a aparecer en medios de comunicación. No me había enterado de esa operación y, por tanto, no había hablado con nadie. (…) Ni por arriba ni por abajo, ni por la derecha ni por la izquierda. Nadie me habló de esa operación”, ha declarado en sede judicial.

Preguntado a su vez por los mensajes que supuestamente envió a su mano derecha, Martínez, informándole sobre el clonado de los dispositivos de Bárcenas, ha dicho desconocerlos, escudándose en que no tenía conocimiento de los hechos que componen la trama en aquel momento y que, por ende, no podría haber enviado estos mensajes. Al tiempo, ha apuntado que “no tiene lógica” que un ministro informe a su secretario de Estado, debido a que la cadena de mando tendría que haber sido a la inversa.

La operación se hizo con éxito. Se ha volcado todo (2 iPhone y 1 iPad). Mañana tendremos el informe. Según dice el informador (veremos si es así), ese material lo había dado B a los abogados para poder obtener a través de ellos los teléfonos y otros datos de su agenda, en orden a contactar con ellos para poder preparar su defensa jurídica”, reza uno de los mensajes en cuestión transmitidos en la vista oral, fechado del 18 de octubre de 2013. Una fecha que habría coincidido en el tiempo con el clonado; un trabajo que, según reconocieron durante el trascurso del juicio los agentes policiales, se realizó en aquel periodo en una cafetería de la franquicia VIPS de la capital.

Con respecto al extesorero, Fernández Díaz ha señalado: “Será más tonto de lo que soy si no supiera quién era el señor Bárcenas, pero una cosa es que supiera quién era y otra cosa muy distinta es que tuviera una especial relación con él”, ha matizado.

Al tiempo, el exministro no ha dejado escapar la ocasión para reiterar que su salida de Interior en 2016 no guardó relación con la operación de espionaje, agregando que su marcha se debió a cuestiones médicas y personales.

Martínez niega haber espiado a Bárcenas y vierte acusaciones contra Fernández Díaz

Por su parte, el exsecretario de Estado ha negado también haber dado órdenes en el marco del espionaje a Bárcenas, dejando en clara su sensación de que las grabaciones del extesorero contra Rajoy hablando de la ‘caja B’ del PP, en realidad, “no existían”. En este sentido, ha declarado que el exministro nunca le transmitió “preocupación” alguna por estas grabaciones, rechazando a su paso haber dado instrucciones para destruir los discos duros de Bárcenas que habrían contenido esta información sensible.

“Radicalmente no. Eso de los discos duros de Bárcenas es una especie de leyenda mediática, que ha tenido mucho recorrido. Que alguien ordene buscar discos duros no sólo es falso; es una fantasía”, ha defendido.

Al tiempo, ha negado la mayor de que hablase con el comisario Enrique García Castaño para entrar en el local de hostelería de Rosalía Iglesias, mujer del exterorero, para sustraer informaciones sensibles, lo que ha tachado de otra “leyenda”. Así, y siguiendo con la cronología del caso, tras descubrir las cuentas bancarias de Bárcenas en el extranjero, “el objetivo de la Policía era descubrir si había más fondos, personas implicadas a modo de cómplices o testaferros”; en esencia, una operación ilegal.

No obstante, sí ha señalado que Fernández Díaz le preguntó si sabía “de un colaborador (nunca utilizó la palabra confidente) cercano a la familia de Bárcenas”, en clara referencia al chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, que actuó como presunto confidente, sosteniendo así que fue de parte de Pino por quien se enteró de que Ríos era “colaborador” de la Policía. “No tenía ni la más remota idea, el exministro tampoco. Le pregunté a Pino, no me contestó inmediatamente, pero me confirmó que había un colaborador en el entorno de Bárcenas que hace de conductor”, ha desgranado. De esta manera, Martínez ha situado el primer foco en el exministro.

Posterior a esto, Martínez ha asegurado que conoció más en detalle a Ríos a través de todo lo que le contaba el comisario José Manuel Villarejo, también investigado en la causa. Ha señalado a su vez que no ordenó captar al chófer de Bárcenas porque no le correspondía en sus funciones: “Jamás autoricé ningún pago a nada que no fuese una cifra global de Ministerio. (…) El primer destino de los fondos reservados es el pago a colaboradores”, ha precisado.

Sobre su relación profesional con Villarejo, el que fuera número 2 del Interior ha añadido que jamás lo escuchó “hablar de algo ilegal, nunca”. La Sala de la Audiencia Nacional ha expuesto en la vista oral un chat entre éste y García Castaño, siendo éste último el que le dijo: “Si saco el 'pendrive' de Bárcenas, ¿qué pasa?", a lo que Martínez lo ha encuadrado como “una broma”.

Con estas intensas declaraciones encima de la mesa del tribunal, el proceso ha quedado previsto para retomarse el próximo lunes 1 de junio. Teniendo que eran cerca de 150 testigos y demás acusados en declarar ante la Audiencia Nacional, calculando los tiempos, está previsto que el proceso finalice en torno al próximo 30 de junio; después, quedará visto para sentencia.

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