La memoria de la Fiscalía especializada en materia de menores es un verdadero relato de terror, así como una alerta a la que se debe tener muy en cuenta. Según los datos, los delitos cometidos por menores de 14 años, inimputables a efectos penales, se han incrementado un 74,21 %. Pero es que los cometidos por mayores de edad también suben un 10,64 % respecto del año anterior.

Así, según la memoria, las diligencias preliminares incoadas a mayores de 14 años han sido 74.538 frente a las 67.367 del año 2024, lo cual evidencia un aumento del 10,64%. Ello rompe la línea descendente de los dos últimos ejercicios, avisa la fiscal de menores recién jubilada, Teresa Gisbert.

Respecto a las diligencias que se archivan por ser los presuntos infractores menores de 14 años, inimputables por ley, constan 7.749 frente a las 4.448 del año 2024, lo que evidencia un ascenso del 74,21%, dato que, según la representante del Ministerio Público, se aproxima más a la impresión general de los delegados sobre el aumento de la comisión de infracciones por parte de personas menores de catorce años, comparado con el pasado ejercicio, en el que el descenso fue importante.

A la luz de los datos anteriores, dice Gisbert, “se puede afirmar que en términos generales la criminalidad vinculada a las infracciones cometidas por menores de edad ha aumentado, el aumento responde a la sensación generalizada de que la edad de comisión de hechos delictivos está progresivamente bajando”.

Y añade que, “un año más y de forma casi unánime, las secciones de menores de territorios tan dispares en tamaño y localización geográfica como son Tenerife, Madrid, Alicante, Sevilla, Illes Balears, Ourense, Valladolid, o Barcelona, muestren su seria preocupación y alarma por el incremento y auge de conductas cada vez más violentas realizadas por menores”.

Los delitos

Al igual que en la Memoria relativa al año 2024, se hace referencia al aumento de las infracciones de violencia intrafamiliar, de lesiones en general, de conductas contra la libertad sexual y el creciente abuso o mal uso de las TIC´s.

En cuanto al número total de homicidios y/o asesinatos tanto consumados como en grado de tentativa, se observa una disminución comparativa con el pasado ejercicio del -16,66 %, ya que este año se han reportado 100 casos frente a los 120 del pasado año, y, a la vista de los informes remitidos por los/as fiscales delegados/as, en general se deben a casos circunscritos a grupos organizados de carácter urbano que actúan muy violentamente contra otros grupos rivales.

Los datos sobre delitos de lesiones han pasado de 12.563 en 2024, a 11.393 en 2025, experimentando un leve descenso del -9,31 %, descenso que se constata por vez primera desde el año de la pandemia, sin que pueda afirmarse que sea un dato definitivamente ilusionante, pero sí indica una leve tendencia que tendrá que ser observada en el próximo ejercicio. 

Violencia de género

En el año 2025 se han registrado 1.023 causas, frente a las 888 causas de 2024, lo que refleja un incremento del +15,20%. Es la cifra más alta de los últimos cinco años.

Esta tipología penal “resulta muy preocupante, pues junto con la siguiente, relativa a los delitos contra la libertad sexual, pone de manifiesto que no están calando en nuestros jóvenes los grandes esfuerzos que se están realizando en la formación en igualdad, predominando una deficitaria educación en valores que el entorno educativo del menor no ha sabido o podido paliar. Y ello está íntimamente relacionado también con el ya aludido abuso de las TIC´s, redes sociales, plagadas de bulos informativos que buscan a los menores como gancho fácil para difundir su ideología, a veces centrada en la negativa o, al menos, la minusvaloración de la violencia contra la mujer”, dice la fiscal.

En el año 2025 se han incoado 4.459 causas por delitos contra la libertad sexual, frente a las 3.283 en 2024, 3.185 en 2023 y 2.947 en 2022, representando un incremento del +35,82% con relación a 2024.

La violencia sexual no para de crecer

Sobre la violencia sexual, dice la memoria que esta tónica ascendente viene evidenciándose desde el año 2017, “continuando en una alarmante espiral, que no para de crecer".

Las razones del incremento de esta modalidad delictiva son complejas, afirma la memoria, si bien explican que es generalizada la opinión de que confluyen diversos factores, “destacando la sospecha de que la etiología de estas conductas sexuales virulentas pudiere encontrarse en la carencia de una adecuada formación en materia ético-sexual, el consumo del alcohol u otras sustancias, pero sobre todo en el acceso temprano a contenidos pornográficos inadecuados”.

Un acceso a la pornografía que, para Gisbert, “conduce a la trivialización de las conductas violentas y a una concepción equivocada de las relaciones sexuales libres y consentidas, así como la constatada banalización de las relaciones sexuales y de la intimidad”.

Acceso a la pornografía

Una de las afirmaciones más terroríficas es cuando la fiscal explica que hay que tener en cuenta que “la pornografía es una fuente de inspiración para la adolescencia”. El 54,1 % de adolescentes cree que la pornografía proporciona ideas para sus propias experiencias sexuales (en mayor medida ellos) y al 54,9% le gustaría poner en práctica lo que han visto. Esta tendencia aumenta aún más entre quienes consumen pornografía con mayor frecuencia.

Tal y como ya fue objeto de mención en la Memoria del año anterior, expone el documento que, “el 47,4% de adolescentes que ven pornografía más a menudo ha llevado alguna escena a la práctica, sobre todo, los varones, que consumen e imitan la pornografía en mayor medida”.

Resulta muy peligroso y alarmante que internet sea la ventana a través de la que la infancia y la juventud se inicia en la sexualidad, atendiendo a su falta de capacidad para ser crítica con la pornografía y para comprender que lo que ve es ficción, circunstancia directamente imbricada con la necesidad de que los adolescentes tengan herramientas para interpretar los contenidos, ya que en numerosas ocasiones cuando acceden a la pornografía todavía no han terminado su proceso madurativo. Ese acceso temprano y sin una educación ético-sexual adecuada a este tipo de páginas, está contribuyendo a desarrollar en los menores prácticas sexuales distorsionadas, basadas en el dominio y la sumisión”, explica Gisbert.

“A todo ello se une, una vez más, el acceso indiscriminado, a través de las TIC’s y de las redes sociales, a conversaciones, videos y demostraciones de todo tipo de pornografía violenta y dura, en el que la percepción de las relaciones sexuales dista mucho de la realidad, creando en los menores una visión distorsionada en la que, dada su falta de madurez, se pueden crear una versión falsa de las relaciones sexuales que trasladan posteriormente a sus propias vivencias en sus relaciones afectivo-sexuales”, apostilla la fiscal.

Una fiscal que dice que, en cualquier caso, “las cifras señaladas necesariamente tienen que provocar una profunda reflexión sobre los valores que se están transmitiendo a la infancia y a la adolescencia, y a una reacción en todos los sectores de la sociedad que empiece a causar un cambio en estos comportamientos tan perjudiciales para las personas menores de edad, ya sean víctimas, por razones obvias, ya infractoras, por cuanto ello influirá en su devenir futuro y determinará su propia deriva vital”.

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