Silverio Nieto, ex inspector jefe de la Policía Nacional, exmagistrado y, actualmente, sacerdote, ha declarado como testigo en el caso Kitchen. El motivo, una serie de mensajes de WhatsApp enviados con el ex secretario de Estado y número 2 de Interior, Francisco Martínez; el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y el comisario García Castaño sobre el caso Kitchen. Nieto ha negado tajantemente cualquier vinculación con la trama y ha dicho que simplemente lo hacía por humanidad y que, si hubiera tenido el móvil del expresidente Mariano Rajoy, también le habría reenviado uno de esos mensajes a él.
La Fiscalía ha estado cerca de 20 minutos preguntando por esos mensajes, pero Silverio Nieto no se ha salido del guion fijado con respuestas muy medidas: “Cómo voy a preguntar sobre una operación policial. No recibí información directa, solo ese mensaje que dice lo que dice, y no dice nada más. Dudo que pensara que podía ser mediador, sino que solo soy amigo. Lo hubiera enviado a Rajoy porque salía en el mensaje. No se trata de aviso sino de un simple reenvío como los muchos que hacemos todos los días”.
No sabe nada de la trama Kitchen
También se ha desvinculado sobre el hecho de que pudiera tener “cualquier conocimiento” sobre la trama Kitchen que no supiera por los medios de comunicación: “Personalmente nunca he hablado con Francisco Martínez sobre la operación Kitchen. Es un tema que no era mi problema”.
El cura, juez y policía, no se ha salido de que todo era un tema humano: “Para mí no era importante. Era importante porque lo estaban pasando mal humanamente y Francisco me preguntaba. Yo intentaba saber lo que dice la prensa, y todo el mundo sabía. No era información secreta. Para mí, no era relevante en aquel momento. Era un problema humano de los muchos que me llegan”, ha aseverado con respecto a que la gente le cuenta sus problemas porque es sacerdote.
Eso sí, en ningún momento ha negado tener una relación de 'amistad' con García Castaño y con el exministro, Jorge Fernández Díaz, de quien ha explicado que va a misa todos los días (es del Opus Dei), y que por motivos de seguridad tiene que ir cambiando de iglesia diariamente y que, gracias a eso, ha estado varias veces en la iglesia en la que él esta destinado, pero que solo se decían "hola y adiós" antes y después del oficio religioso.