Una de las muchas formas en las que el juez Juan Carlos Peinado ha tratado de estirar al máximo la causa que instruye, desde hace casi dos años, contra Begoña Gómez, ha sido la de tratar de llevar a la mujer del presidente del Gobierno y al resto de acusados ante el jurado popular. Lo ha intentado una y otra vez, a pesar de sendas negativas de la Audiencia Provincial de Madrid, que ya tiene como costumbre corregir al instructor en sus polémicas diligencias. A pesar de esto, Peinado se sentía fuerte gracias al sustento de la causa que hacían las organizaciones que la iniciaron. Ahora, hasta ellas le han dejado solo.
Al 'no' reiterado por la Audiencia y la defensa de Begoña Gómez, se ha sumado la propia Manos Limpias, la organización de ultraderecha cuya denuncia sirvió al juez para abrir la causa contra la esposa de Pedro Sánchez en abril de 2024. De formular una acusación con recortes de prensa y servir como apoyo a Peinado en todas sus maniobras desde la acusación popular, el pseudosindicato pasó el pasado miércoles a rechazar la pretensión de Peinado de juzgar a Gómez y a los otros dos investigados -la exasesora de Moncloa Cristina Álvarez y el empresario Juan Carlos Barrabés- bajo la ley del jurado.
Lo hicieron durante la sesión en la que Peinado reiteró a las partes su decisión. En su escrito, Manos Limpias señaló también que no hay "motivos siquiera indiciarios" de tres de los cinco delitos que el juez achaca a los investigados. Ese entrecomillado lo emplean en relación al de intrusismo profesional, y añaden que el de apropiación indebida de marcas "no se encuentra tipificado como tal". Los ultras rechazan también que se cometiera corrupción en los negocios: "Nos encontramos en el marco de relaciones y organismos de derecho público, y dicho precepto tipifica hechos relativos a los negocios entre particulares", explican en su escrito.
En un comunicado posterior, Manos Limpias señaló que juzgar a Begoña Gómez bajo el jurado popular "es precipitado porque faltan diligencias por practicar", si bien aseguraron que no han "reculado" en su posición. La organización sí que da validez a los delitos de malversación y tráfico de influencias, pero apostillan que para que se hubieran cometido "resulta imprescindible el concurso del delito de prevaricación", que no se está investigando, y que "no puede ser atribuido al tribunal del jurado".
Los ultras también abren la puerta a que se archive la causa contra Cristina Álvarez, ya que no puede "deducirse de su participación en las cuestiones relativas a la cátedra que Álvarez participase de modo más o menos directo en el plan concebido por Gómez". El escrito revela también una guerra entre las acusaciones populares, que integran otras entidades de extrema derecha como Iustitia Europa, el Movimiento por la Regeneración Democrática, o Vox. Manos Limpias pide a Peinado que les permite actuar como acusación propia, y no bajo la acusación unificada que dirige la asociación ultracatólica Hazte Oír.
Peinado pierde a Manos Limpias por desoír a la Audiencia
Es significativo que una de las principales asociaciones que sustenta la causa que instruye Peinado empiece a llevarle la contraria al juez, que está empeñado en juzgar a Gómez, Álvarez y Barrabés bajo la disciplina del jurado popular por la pieza separada que investiga la comisión de delitos en la creación de una cátedra en la Universidad Complutense de Madrid.
La Audiencia Provincial ya había dado portazo a esa decisión. Fue en febrero, en el primer intento del magistrado de abrir esa vía. El organismo judicial advirtió de la falta de fundamentación, notificó a Peinado que no justificó lo suficiente sus argumentos para decretar el avance procesal, y ordenó retrotraer las actuaciones a un momento previo a la transformación del procedimiento en el del tribunal del jurado.
Los magistrados de la Audiencia Provincial advirtieron al magistrado que es insuficiente aludir de manera "genérica" a la existencia de indicios. Por el contrario, le avisaron de la necesidad de señalar las conductas que se atribuyen a cada una de las partes investigadas, lo mismo que la base indiciaria que sustenta la imputación de los delitos. El auto de entonces dejaba claro que "no es de recibo que para la incoación del procedimiento basta la mera verosimilitud y que ésta ya ha sido avalada en diversas ocasiones por esta Sala, respecto de unos hechos que presentaban base objetiva suficiente, pero en absoluto ha podido anticipar la consistencia de tesis hasta el punto de hablar de indicios racionales de criminalidad.
La defensa ve "ardor acusatorio" en Peinado y pide que se archive la causa
Ante todas las diligencias de Peinado, corregidas en varias ocasiones por instancias superiores y sostenidas -hasta ahora- por las asociaciones de ultraderecha, Begoña Gómez pone pie en pared. El pasado miércoles, durante la sesión en la que el juez comunicó su nueva voluntad de que el juicio oral se celebre bajo la ley del jurado, el abogado Antonio Camacho señaló que su clienta es víctima de un "ardor acusatorio" por parte de Peinado, y volvió a pedir el archivo de la causa, al que se suman también las defensas de Álvarez y Barrabés.
Durante su intervención, Camacho lamentó los "olvidos" de Peinado en su último auto, y, al igual que hace ahora Manos Limpias señaló que no hay ningún indicio para imputar el delito de intrusismo laboral. "Este letrado a veces piensa que está en presencia de una pesadilla, porque esto es radicalmente claro y nos encontramos con una acusación que sigue manteniendo que se ha cometido el delito de intrusismo. ¿Dónde están las garantías? ¿Qué es en lo que se pretende avanzar? ¿En la justicia? No. Esto lo tenemos absolutamente claro. Aquí se está haciendo y permitiendo hacer otra cosa", dijo el letrado en los juzgados de Plaza de Castilla. En esa sesión, celebrada en Miércoles Santo, la Fiscalía también pidió que se de carpetazo a la causa.