El juzgado que recibió la denuncia sobre la presunta agresión sexual contra Íñigo Errejón ha archivado el procedimiento. Este viernes se cumplía el plazo para que la víctima acudiera a plaza de Castilla y ratificara la denuncia pero, finalmente, la mujer no lo ha hecho, por lo que el juez está obligado a archivar. El motivo es que las agresiones sexuales solo son perseguibles a instancia de parte, es decir, requieren denuncia de la persona perjudicada porque son lo que se conoce como delitos semi públicos.

El abogado de este mujer, actriz de profesión, había solicitado que se la tratase como testigo protegido, pero las fuentes judiciales consultadas por ElPlural.com explican que "esa figura no se puede aplicar a las víctimas de agresión sexual. La persona denunciada tiene derecho a conocer quién le denuncia y por qué. A lo que sí tendría derecho la denunciante es a que le aplique el Estatuto de la Víctima y se la proteja".

La denuncia

La denuncia explicaba que el expolítico habría llevado a cabo tres agresiones sexuales. La mujer acudió a dicho lugar tras abandonar una boda en la que se encontraba después de que Errejón enviara un taxi para que le acompañara a una fiesta que se estaba celebrando allí. Los hechos notificados en la querella exponen que la mujer accedió a ir y que, una vez se encontraba con él, consumieron alcohol y drogas. Fue en los baños del local donde Errejón insistió para que la presunta víctima le practicara una felación. Según apunta el escrito, el contexto de presión sumado al alcohol y drogas llevaron a que la denunciante accediera. 

Una vez tuvo concluyeron, se movilizaron hasta la casa del expolítico. Según se expone, tanto en el transcurso del trayecto como ya en el piso de Errejón, este la obligó a mantener relaciones sexuales sin su consentimiento. En este punto, se señala  que el exdiputada la amenazaba diciéndole que "si gritas será peor" o "si te resistes será peor". Una vez ya en casa de Errejón, los hechos forzados prosiguieron ya que, aunque ella se había negado a mantener relaciones sexuales sin protección, Errejón la habría penetrado vaginalmente sin tenerlo en cuenta.

No acaba ahí la secuencia de acontecimientos, sino que, "de manera sorpresiva y violenta", Errejón habría violado a esta mujer sujetándole el cuello. El episodio concluyó tras haber abandonado la presunta víctima el domicilio del expolítico. No fue aquel el único encuentro que mantuvo con, ya que, tal y como apunta, vio Errejón una vez más. Sin embargo, la afectada al ver, tal y como cuenta, que persistía en su comportamiento controlador, decidió no quedar con él de nuevo. Tras estos hechos, apunta que sufrió ataques de ansiedad y tuvo que comenzar un tratamiento psicológico.