Este martes, se publicó en varios medios de comunicación que el exministro José Luis Ábalos había alegado varios problemas de salud para evitar ir presencialmente a una vista en el Tribunal Supremo. La información provenía de partes médicos aportados por la defensa del que fuera titular de Transportes ante el juez que le investiga por la trama de las mascarillas. Según Ábalos, estos informes han salido de la Sala II del Alto Tribunal sin su consentimiento. El exministro, a través de X, anuncia que sus abogados van a iniciar acciones legales.
El mensaje, publicado por la cuenta que pertenecía a Ábalos y que sigue escribiendo en su nombre mientras el exministro está en prisión preventiva, exponía que sus partes médicos habían llegado al Supremo poco antes de salir en los medios: "He tenido conocimiento de que los datos de mis informes médicos se han filtrado inmediatamente después de su presentación por mi defensa". Ábalos añadía que "han sido publicados sin mi autorización".
En concreto, el exministro señala que "los datos médicos y los historiales clínicos están protegidos por ley en España", y menciona las leyes que protegen que "los datos de salud son especialmente protegidos y confidenciales". Además, resalta, en un procedimiento penal "solo las partes tienen acceso a la documentación" según el artículo 301 de la LECrim. Ábalos anuncia que ha encargado a sus abogados "que desde hoy mismo se pongan en marcha las acciones judiciales que correspondan".
Ábalos alegó varias condiciones para evitar una vista presencial
El juez de la Sala II del Supremo, Andrés Martínez Arrieta, convocó una vista el próximo 12 de febrero como paso previo a abrir juicio oral por la trama que rodea a Ábalos, su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama. La llamada 'trama de las mascarillas', por la que se les acusa de haberse lucrado de la compraventa de material sanitario en lo peor de la pandemia, y por la que la Fiscalía pide 24 años de cárcel para el exministro. En la audiencia se estudiarán las nulidades que plantean las defensas.
La defensa de Ábalos había presentado varios documentos médicos al Supremo, en los que se alega que sufre numerosas dolencias y enfermedades. El objetivo de los abogados era que el ex secretario de Organización del PSOE no tuviera que acudir presencialmente a la vista, alegando que los "traslados suponen un deterioro anímico y físico para el sometido a prisión". Los informes corresponden a chequeos médicos realizados en los últimos meses, que Ábalos ha pasado en prisión preventiva en la cárcel de Soto del Real. En ellos se le diagnostica diabetes, hipertensión alterial, lumbalgia o síndrome "depresivo ansioso".