La secuenciación completa del virus responsable del brote a bordo del crucero MV Hondius (zarpado de Ushuaia, Argentina, el 1 de abril de 2026) ha sido publicada este pasado 8 de mayo en la plataforma virological.org por el Swiss National Reference Center for Emerging Viral Infections (Geneva University Hospitals y University of Zurich).
Se trata, como se sospechaba, del Orthohantavirus andesense (ANDV), una cepa endémica de roedores en el sur de Argentina y Chile. La secuencia ANDV/Switzerland/Hu-3337/2026 coincide casi al 100 % con las cepas circulantes en la región patagónica y, específicamente, con las responsables del brote de Epuyén (Argentina) en 2018-2019 (ver secuencia completa).
El precedente de Epuyén (Argentina, 2018-2019): lección documentada
El brote de Epuyén, analizado en profundidad en The New England Journal of Medicine (NEJMoa2009040, 2020), infectó a 34 personas en una población pequeña (aproximadamente el 1-2% de los habitantes locales) y registró una mortalidad del 32% (11 fallecidos).
La transmisión persona a persona quedó demostrada en un funeral: una viuda contagió a 10 asistentes mediante contactos casuales pero prolongados. El ritmo reproductivo efectivo inicial (R efectivo) alcanzó 2,12 - valor que implica propagación exponencial -, pero descendió a 0,96 tras la implementación de cuarentena obligatoria.
Este episodio es el único brote conocido hasta la fecha de transmisión sostenida de hantavirus Andes. Su control rápido demuestra que, a pesar de su letalidad en casos graves, el virus no se propaga fácilmente fuera de entornos de contacto estrecho y prolongado.
Diferencias clave con el COVID-19: transmisibilidad y control
A diferencia del SARS-CoV-2, el hantavirus Andes no presenta transmisión pre-sintomática significativa. Los pacientes se vuelven contagiosos coincidiendo o después del inicio de síntomas (fiebre, mialgias, disnea), lo que facilita la identificación temprana y el aislamiento.
El período de incubación largo (2-8 semanas, la generación media en torno a 20 días) y la necesidad de contacto estrecho y prolongado reducen drásticamente su potencial de dispersión comunitaria. Expertos de la International Hantavirus Society y la OMS coinciden en que su potencial pandémico es bajo.
Sin embargo, se han presentado dudas sobre infecciones asintomáticas con evidencia serológica, esto es, que existe debate sobre posibles infecciones asintomáticas o subclínicas. Un estudio clásico del CDC y autoridades chilenas en la Región IX de Chile (830 personas sanas en zonas endémicas) detectó seroprevalencia del 0,72% en la población general adulta y hasta 2,15% en la zona rural andina. Ninguno de los seropositivos había tenido neumonía ni ingreso hospitalario previo, lo que sugiere infecciones clínicamente inaparentes o leves no diagnosticadas.
Estudios posteriores en Chile y Argentina confirman tasas de seroprevalencia del 1-2 % en personas sanas, indicando que el sistema inmune puede controlar muchas infecciones sin síntomas graves. Esto refuerza la idea de que la mayoría de las transmisiones requieren contacto estrecho y sintomático.
Precedentes históricos: China, Corea, EE.UU. y Argentina
Los hantavirus se conocen desde la década de 1930 (región de Hantaan, Corea del Sur). En China y Corea se han registrado más de 1,5 millones de casos entre 1950 y 2007, con mortalidad en torno al 3%, reducidos drásticamente gracias a medidas preventivas y una vacuna inactivada bivalente (que no resultaría efectiva contra ANDV, al igual que la de ARN mensajero de Moderna, aún con patente sin conceder y la vacuna en fase preclínica, pese a los bulos sobre ella). No se ha documentado transmisión persona a persona sostenida en cepas asiáticas.
En Estados Unidos, el brote de 1993 por la variante Four Corners (sin nombre) causó 48 casos con mortalidad entre el 50 y el 56%, pero sin evidencia de transmisión persona a persona (solo por roedores Peromyscus maniculatus).
En Argentina, solo la cepa Andes ha mostrado transmisión H2H limitada (el caso descrito en Epuyén). La diferencia entre cepas radica en la especificidad viral.
Especificidad de hospedador: la barrera biológica clave
El doctor Rafael Toledo Navarro, catedrático de Parasitología e investigador en inmunología de infecciones intestinales en la Universidad de Valencia, explica que cada hantavirus está ultraespecializado en uno o pocos roedores tras millones de años de coevolución. El Andes virus depende principalmente del ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus). En su hospedador natural vive de forma persistente sin causar patología grave.
Esta coevolución implica que el virus no se adapta fácilmente a humanos ni a roedores europeos. Aunque puede haber “spillover” (salto), la replicación es ineficiente y la respuesta inflamatoria humana es intensa (causa principal de la gravedad). Por tanto, es muy difícil que establezca un ciclo sostenido fuera de su reservorio sudamericano. El control de roedores y la ausencia del hospedador adecuado en Europa limitan cualquier riesgo de endemización.
Hasta hoy, solo hay ocho casos sospechosos, de los que cinco están confirmados (tres de ellos, fallecidos) y el resto de contactos (incluidos los que bajaron en Santa Elena y volaron a EE.UU., Reino Unido, Singapur, etc.) han dado negativo en pruebas. No hay transmisión documentada fuera del barco.
Bajo riesgo y esperanza fundada, pese a la irresponsabilidad política
La secuenciación rápida, la especificidad biológica del virus, la ausencia de transmisión asintomática relevante y la experiencia de control en Epuyén confirman que este brote es grave pero contenible.
No existen indicios de que pueda convertirse en pandemia. Las medidas de vigilancia, aislamiento y control vectorial ya implementadas por autoridades suizas, sudafricanas y europeas, particularmente las del Gobierno español, están funcionando.
En ese sentido, supone una irresponsabilidad gravísima por parte del presidente del gobierno canario, Fernando Clavijo, afirmar sin fundamento (puesto que el ratón colilargo no puede nadar y ya se ha confirmado que no abordó el crucero), que existía el riesgo que un ratón presente en el barco alcanzara la costa de Tenerife y escalara el muelle tras fondearlo.
Dicho alarmismo injustificado contrasta con la seriedad, rapidez y eficacia, reconocida por la OMS y los otros 22 países con pasajeros en el barco, con la que el Gobierno español ha gestionado el brote y el traslado de los pasajeros hacia la oportuna cuarentena en hospitales como el Gómez Ulla, preparados para el aislamiento.
La ciencia, una vez más, ofrece claridad frente al ruido. Con vigilancia continua y sin alarmismo, este episodio se cerrará como un brote aislado de un virus conocido. La humanidad ha enfrentado hantavirus durante décadas; la biología y la evidencia siguen del lado de la contención efectiva.
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