La Comunidad de Madrid comienza el año con nuevos datos positivos en sus listas de espera sanitarias. Según las últimas cifras del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), en enero de 2026 un total de 990.185 pacientes se encontraban en situación de espera estructural en el conjunto del sistema madrileño. Esta cifra supone una reducción de 27.462 personas respecto a enero de 2025, cuando se superaba el millón de pacientes (1.017.647). En términos interanuales, el descenso equivale al 2,7%.
El inicio de año suele ser un mes complejo para las listas de espera hospitalarias. Tras un buen cierre de 2025, los ajustes organizativos y la presión acumulada de finales del ejercicio suelen traducirse en ligeros repuntes de los tiempos medios, especialmente en cirugía. Enero de 2026 no ha sido una excepción: la demora media estructural subió ligeramente con respecto a diciembre en las tres categorías, situándose en 52 días en quirúrgicas, 69 en consultas y 56 en pruebas diagnósticas. Sin embargo, más allá de ese incremento puntual, los datos dibujan un cambio de dinámica general que indica una mayor capacidad resolutiva del sistema sanitario madrileño.
Enero de 2026 arrancó con una actividad claramente al alza en Madrid en los tres grandes ámbitos asistenciales. Los datos reflejan un incremento de la capacidad operativa y una mayor resolución de pacientes respecto a diciembre. Una evolución muy positiva en la accesibilidad al sistema en un contexto de fuerte incremento de la presión sobre los servicios sanitarios. Desglosado por áreas, el número de pacientes en lista de espera quirúrgica (LEQ) en enero se situó en 84.802 personas; en consultas externas, en 717.774; y en pruebas diagnósticas, en 187.609.
La actividad quirúrgica aumenta un 15% en enero
En el ámbito quirúrgico, la actividad creció de forma significativa. El número total de salidas mensuales -indicador directo de intervenciones realizadas- aumentó de 32.465 en diciembre a 37.330 en enero, lo que supone cerca de un 15% más de pacientes intervenidos en un solo mes. También se incrementaron las salidas correspondientes a la lista estructural, que pasaron de 30.448 a 34.811. Además, el índice entradas/salidas mensual mejoró y se situó por debajo de 1 (0,99), lo que refleja un mayor equilibrio entre los pacientes que acceden a la lista y los que son intervenidos. El volumen total de pacientes en espera quirúrgica descendió ligeramente y se redujo de forma notable el número de pacientes transitoriamente no programables, lo que apunta también a una mejora en la gestión y en la capacidad de programación.
En consultas externas, enero también mostró un aumento de la actividad. El número total de salidas creció de 384.848 a 402.724, lo que implica cerca de 18.000 atenciones más en comparación con el mes anterior. Asimismo, el número de pacientes atendidos en primera consulta se incrementó de 322.562 a 338.059. La tasa de pacientes atendidos por cada 1.000 habitantes subió hasta 47,11, lo que implica una variación mensual positiva del 3,1%, consolidando una mayor capacidad asistencial. Además, mejoró ligeramente la espera media estructural de los pacientes atendidos y aumentó de forma destacada el número de personas situadas en el tramo de 0 a 30 días de espera, lo que refleja una mayor agilidad en la programación de citas.
En el ámbito de las pruebas diagnósticas y terapéuticas, los datos mantienen esta tendencia de refuerzo de la actividad. Las salidas mensuales pasaron de 168.448 a 171.766 y el número de pacientes atendidos aumentó de 150.779 a 153.665. También creció la tasa de pacientes atendidos por cada 1.000 habitantes y se incrementó de manera significativa el volumen de pacientes en el tramo más corto de espera (0-30 días), lo que evidencia una mayor capacidad para absorber la demanda en plazos reducidos. La espera media estructural de los pacientes atendidos se mantuvo estable pese al aumento de la actividad.
Los hospitales madrileños más eficientes
En conjunto, enero de 2026 reflejó un incremento generalizado de la actividad asistencial en los tres grandes bloques del sistema sanitario madrileño, con más pacientes atendidos, mayor capacidad operativa y señales de mejora en la gestión y programación de la actividad. Esta mayor actividad asistencial se debió sobre todo al esfuerzo de los hospitales madrileños.
Los hospitales con más actividad quirúrgica y menores tiempos de espera en enero fueron el Hospital Universitario General de Villalba con 13,95 días de media; seguido del Hospital Universitario Rey Juan Carlos, con 18,17 días, el Hospital Fundación Jiménez Díaz, con 22,25 días y el Hospital Universitario Infanta Elena, con 25,64 días.
En Consultas externas los menores tiempos correspondieron al Hospital Universitario General de Villalba, 22,31 días; el Hospital Universitario Infanta Elena, 22,71 días; el Hospital Fundación Jiménez Díaz, 26,71 días y el Hospital Universitario Rey Juan Carlos, con 28,14 días.
En pruebas diagnósticas el Universitario de Torrejón con 11,92 días; el Universitario Infanta Elena con 17,62; el Hospital Central de la Cruz Roja San José y Santa Adela, con 21,86 días; y el Hospital Clínico San Carlos con 23,80 días, ocuparon los primeros puestos en eficiencia.
Los centros de gestión público-privada líderes
Un dato a constatar es que la mayoría de los hospitales que encabezaron en enero los menores tiempos de espera en las tres categorías sanitarias corresponden a centros de gestión público-privada. Este patrón apunta a posibles diferencias organizativas y de gestión que pueden influir en la capacidad de programación, la flexibilidad operativa y la optimización de recursos.
En este tipo de modelos, la gestión suele contar con mayor autonomía en la organización de agendas, contratación de profesionales y planificación de actividad, lo que puede facilitar una respuesta más ágil ante picos de demanda. Asimismo, los contratos programa vinculados a objetivos de actividad y eficiencia pueden incentivar una mayor resolución en plazos determinados.
Además, estos hospitales suelen operar con sistemas de seguimiento de actividad muy orientados a indicadores de rendimiento y tiempos de respuesta, lo que permite ajustar agendas y recursos con mayor rapidez cuando se detectan desviaciones. La combinación de planificación anticipada, control de objetivos y capacidad de reorganización interna puede contribuir a sostener niveles de demora inferiores a la media regional, especialmente en momentos de alta presión asistencial como el inicio de año.