Este martes, un barco con bandera de las Islas Marsahall llegará al puerto de Castellón con una carga robada. La embarcación procede de Asdod (Israel), donde ha cargado 8.000 toneladas de potasa, una materia prima que se utiliza para hacer fertilizantes, que ha sido extraída ilegalmente de las tierras palestinas ocupadas militarmente por los colonos del Estado genocida de Israel. El movimiento por el boicot, la desinversión y la imposición de sanciones a Israel (BDS), junto con la plataforma Castelló amb Palestina, la campaña Fin del Comercio de Armas con Israel y la Red Solidaria contra el Empleo de Palestina (Rescope), se concentrarán para presionar y evitar que atraque en el puerto.
La empresa que se encuentra detrás de este barco, y en consecuencia el material robado a la población palestina, es Israel Chemicals Limited (ICL), directamente relacionada con el genocidio y apartheid. No es la primera vez que un barco con estas características llega a un puerto español y se encuentra con la respuesta de la ciudadanía. “La compañía extrae minerales ilegalmente en los territorios ocupados y se beneficia económicamente del extractivismo en Cataluña y la posterior venta de fertilizantes en España y otros países”, denuncian las plataformas convocantes.
¡Stop barcos de la muerte, ningún puerto para el genocidio!
Los colectivos convocan esta movilización bajo el lema “Israel hace negocio en el puerto de Castellón. Ningún puerto para el genocidio” y con el objetivo de mostrar “rechazo ante esta complicidad del puerto de Castellón con una empresa implicada en crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio”. Así, buscan que se replique la respuesta vista este finde semana, cuando activista s de Boicot ICL y Revoltes de la Terra desmontaron las vías del tren entre la mina de Súria y el puerto de Barcelona, utilizadas por ICL para transportar la sal extraída.
“¡Stop barcos de la muerte, ningún puerto para el genocidio!”, claman. Las palabras y discursos de condena al genocidio que despliega desde hace décadas el Estado de Israel corren el riesgo de ser insignificantes si no se acompañan de verdaderas acciones, reproche que se ha realizado en más de una ocasión al Gobierno de coalición por seguir comerciando con empresas israelís involucradas directamente en la masacre. Pese a que no sean armas lo que se comercie, llenar las arcas de empresas israelís, muchas de ellas estatales, colabora de igual manera a financiar el genocidio.
Esta lógica pareció entenderse a la perfección en el caso de las compañías rusas, en el momento del estallido de la guerra de Ucrania, pero no impera ni en Europa ni en España. Es más, hace menos de 15 días se conoció que Pap Tecnos Innovación, la filial española del grupo israelí Rafael Advanced Systems, distribuidora de armamento de las tropas israelís y responsable de la quebrada cúpula de hierro, había sido agraciada con un préstamo estatal. Dinero que va al bolsillo del que se sacan los misiles con el conocimiento de quien lo desembolsa.
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