En la Comunidad de Madrid, la libre elección hospitalaria se ha convertido en un termómetro real de la satisfacción ciudadana. Los datos son concluyentes, señalan a los hospitales de gestión público-privada entre los preferidos de los pacientes, concentrando la mayor parte de las elecciones voluntarias procedentes de otras áreas.

Los madrileños eligen aquellos hospitales que les ofrecen un acceso más rápido, una atención resolutiva y una experiencia asistencial satisfactoria. El Hospital Fundación Jiménez Díaz lidera la libre elección en la Comunidad de Madrid desde 2012 y solo en 2024 atendió a 97.587 pacientes externos, un 16% más que el año anterior. Le siguen: el Hospital Rey Juan Carlos (61.718), el Hospital General de Villalba (34.432) y el Hospital Infanta Elena (23.750), todos ellos pertenecientes al modelo de gestión mixta.

Los hospitales con menor tiempo de espera

Según los últimos datos del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), correspondientes a enero de 2026, los hospitales de colaboración público-privada son también los que registran los menores tiempos de espera de toda la comunidad.

En consultas externas los cinco primeros puestos en menor demora están ocupados por el Hospital Universitario General de Villalba, con 22,31 días; el Infanta Elena, con 22,71; la Fundación Jiménez Díaz, con 26,71; el Hospital Rey Juan Carlos, con 28,14; y el Hospital de Torrejón con 40,16 días. Todos ellos de gestión mixta.

En intervenciones quirúrgicas, los cuatro primeros puestos corresponden también a hospitales que forman parte de este sistema. En primer lugar se sitúa el Hospital de Villalba, con 13,95 días; seguido del Rey Juan Carlos, con 18,17; la Fundación Jiménez Díaz, con 22,25; y el Infanta Elena, con 25,64 días.

En cuanto a pruebas diagnósticas, los dos primeros puestos los ocupan igualmente hospitales de gestión mixta: el primero es el Hospital Universitario de Torrejón (11,92 días) y el segundo, el Infanta Elena (17,62).

Un modelo de gestión que se ha mostrado eficaz

La coincidencia entre preferencia ciudadana y resultados asistenciales abre el debate sobre el modelo de gestión y su impacto en la eficiencia del sistema. Un asunto que cobra especial relevancia ante la nueva ley estatal en tramitación, que plantea limitar la colaboración público-privada y prohibir, entre otros aspectos, la fórmula por la que una empresa construye la infraestructura hospitalaria a cambio de prestar el servicio sanitario, uno de los pilares del modelo madrileño.

La eventual reforma tendría implicaciones operativas muy concretas. Los hospitales de gestión público-privada en Madrid funcionan bajo un sistema de financiación capitativa -reciben una cantidad fija por población asignada- que les incentiva a optimizar recursos, evitar duplicidades y reducir demoras para contener costes. Si se eliminara o limitara este modelo, la actividad de estos centros podría integrarse en estructuras de gestión directa con distintos esquemas presupuestarios y de contratación, lo que previsiblemente alteraría su capacidad de contratación ágil, ampliación de horarios quirúrgicos o externalización de pruebas diagnósticas.

Al volverse a concentrar la parte significativa que corresponde a la libre elección, se produciría una redistribución forzada de pacientes hacia hospitales tradicionalmente más tensionados, incrementando la presión asistencial en determinadas áreas e incrementando las listas de espera a nivel regional. El impacto no sería únicamente organizativo, sino también cuantitativo: cambios en los flujos de derivación, en la programación quirúrgica e incrementos en tiempos medios de espera y en el volumen de actividad anual del conjunto del sistema.

Las cifras reflejan una realidad en la que los hospitales de gestión mixta no debilitan el sistema público madrileño, sino que muy al contrario son de decisivos para que sea más eficiente. En la práctica, sus hospitales no solo mantienen los mejores indicadores de la región, sino que contribuyen a que el promedio madrileño sea el más favorable entre todas las comunidades autónomas.

Según los últimos datos del Sistema de listas de espera (SISLE) Madrid es la comunidad española con menor tiempo de espera de España para intervenciones quirúrgicas, con 49 días de demora media, muy por debajo de la media nacional de 118,6 días -es decir, casi 70 días menos- y a gran distancia de otras comunidades como Cataluña, que alcanza los 148 días, o Andalucía, con 160. Datos que reflejan un modelo organizativo más ágil y eficiente.

La mejora de la Comunidad de Madrid no se limita al ámbito de la cirugía programada. Las listas de espera para consultas externas también muestran avances notables y confirman una tendencia de reducción constante durante los últimos ejercicios. En un contexto nacional donde los pacientes esperan de media 96 días para ser atendidos por un especialista, en Madrid la cifra se reduce a 63 días, lo que supone más de un mes menos de espera (33 días).

Apoyo a la sostenibilidad del sistema sanitario

Un modelo de gestión mixta que no compite con la sanidad pública, sino que constituye un apoyo para la sostenibilidad de todo el sistema sanitario. La actividad de los hospitales concesionados permite aliviar la carga de los grandes hospitales del SERMAS, lo que ha hecho posible que Madrid, a pesar de ser el territorio con mayor presión asistencial, pueda intensificar en sus centros públicos la atención a patologías de alta complejidad, la actividad docente y el desarrollo de investigación.

Un buen desempeño que tiene su reflejo en los índices de satisfacción de los pacientes. Según el último Observatorio de Resultados del Servicio Madrileño de Salud, el índice de satisfacción global de los usuarios de los cuatro centros públicos concertados con Quirónsalud está por encima del 91%, siendo el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz el que encabeza este ranking entre todos los centros alta complejidad de la comunidad. Esto se refleja con las tasas de reclamaciones más bajas y la mejor valoración de los ciudadanos, lo que constituye su mayor aval.