Fernando Valladares, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha puesto el foco en la sucesión casi ininterrumpida de borrascas que está atravesando España durante este invierno y ha advertido de que el fenómeno se sale claramente de los patrones habituales. Según ha expuesto en laSexta Xplica, el país ha encadenado ya 13 tormentas o borrascas con nombre propio, una cifra que contrasta con la del invierno pasado, cuando no se superaron las nueve en toda la temporada. Para el científico, este dato por sí solo ya apunta a que se está produciendo una alteración significativa del comportamiento atmosférico.

Valladares ha señalado que la clave para entender este escenario se encuentra, una vez más, en el cambio climático y, en particular, en el acusado calentamiento del Ártico. Tal y como ha detallado, el aumento de las temperaturas en las regiones polares está siendo mucho más intenso que en las zonas templadas del planeta, lo que está teniendo consecuencias directas sobre los grandes sistemas de circulación atmosférica.

Entre ellos, el investigador ha destacado el debilitamiento del vórtice polar, una potente corriente de vientos que rodea el polo norte y que, en condiciones normales, actúa como una barrera que mantiene el aire frío confinado en latitudes altas. El calentamiento acelerado del Ártico está desorganizando este sistema, reduciendo la fuerza de esos vientos y permitiendo que grandes bolsas de aire frío se desplacen hacia el sur, alcanzando zonas donde antes era menos frecuente su llegada.

Este desplazamiento de masas de aire frío hacia latitudes más bajas se combina, además, con otro factor clave: el aumento de la temperatura de los mares. Valladares ha explicado que los océanos y mares más cálidos aportan una mayor cantidad de vapor de agua a la atmósfera, un ingrediente fundamental para la formación de tormentas intensas. Cuando estas masas de aire frío procedentes del norte entran en contacto con una atmósfera cargada de humedad, se generan las condiciones propicias para la aparición de borrascas más frecuentes y persistentes.

El resultado es un “tren” de tormentas que se suceden una tras otra, alimentadas por la energía adicional que aporta el calentamiento de las aguas y por la inestabilidad creada por la irrupción de aire frío en regiones más meridionales. Este patrón explica, según el científico, por qué se están encadenando episodios de lluvias, vientos y fenómenos adversos de forma tan continuada.

A pesar de este diagnóstico, Valladares ha subrayado que los procesos que han conducido a esta situación no son irreversibles. No obstante, ha precisado que cualquier intento de revertirlos requerirá más tiempo del que se ha tardado en provocarlos. En ese sentido, ha apuntado que durante un periodo prolongado será necesario adaptarse y gestionar las consecuencias de este nuevo escenario climático, resultado de décadas de emisiones y decisiones que han acelerado el calentamiento global y alterado el equilibrio de los sistemas atmosféricos.

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