La edición española de Infobae, el medio controlado por el periodista argentino Daniel Hadad, no acaba de despegar, a pesar de que ya lleva tres años funcionando en España. La mejor prueba es que el equipo comercial ha decidido abandonar el barco de Infobae tras constatar que les era “imposible” vender el producto que se está haciendo en nuestro país. José Luis García Martín, el último director comercial de Infobae España, decidió dejar el periódico el pasado 16 de abril. Días después se bajaba del proyecto su segundo, Pablo Pérez Maqueda, editor general y que hacía un poco las funciones de responsable de relaciones institucionales. Ambos tenían la misión de intentar relanzar un periódico que nunca se ha llegado a consolidar.

Aunque Infobae España se llegó a colar en el año 2025 entre los diez medios más vistos de España, según la consultora GFK, con la irrupción de la inteligencia artificial y los recientes cambios en los algoritmos de recomendación (particularmente el de Google Discover), la caída de Infobae ha sido estrepitosa, perdiendo más del 50% del tráfico en los últimos meses. Una caída que ha coincidido además con el nombramiento como directora editorial de Infobae España de una periodista sin nombre ni trayectoria, Paola Bruni, que forma parte del equipo inicial desde el que medió abrió su redacción en la Gran Vía, primero como editora y ahora como directora.

El problema es que Infobae nunca ha hecho una campaña de promoción (ni ningún tipo de presentación oficial) para contar a los lectores españoles, empresas y políticos que un medio tan importante en Suramérica como Infobae (donde presume de ser el digital de habla hispana más leído del mundo) desembarcaba en nuestro país. Su única apuesta fue contratar una redacción de entre 40 y 45 periodistas (la gran mayoría, muy jóvenes) con una estrategia sencilla: fabricar el mayor número de piezas posibles, cultiva el ‘clickbait’ y alimentar al algoritmo que prometía tráfico. De hecho, los periodistas de Infobae llaman a su medio como “el pelotón de fusilamiento”, ya que los editores están durante toda la jornada enviando por un canal interno (la aplicación Slack) a los distinto redactores los enlaces de las noticias de otros medios que hay que copiar.

Un modelo, que no sirve para sumar prestigio ni influencia, y que no gusta dentro de la redacción, que en el último año se ha renovado bastante. Más de 20 periodistas han ido abandonando Infobae como un goteo “decepcionados” y “descontentos” con la forma de trabajar. Con estos mimbres desembarcó José Luis García Martín en noviembre de 2024. García, con una dilatada experiencia en el Grupo Prisa y Vocento, enseguida se dio cuenta que el modelo de Infobae era muy difícil de vender cuando el medio era una gran desconocido entre anunciantes privados y Administraciones Públicas. La misma percepción tuvo el Responsable de SEO y Audiencias, Diego Mariño, que tras asentar al digital entre los diez más leídos de España, también decidió marcharse en 2025 tras detectar que la única estrategia editorial era “fusilar” lo que hacían otros medios y luego intentar ‘robarles’, mediante posicionamiento SEO, los lectores a las exclusivas e informaciones que otros publicaban.

La mejor prueba de que la única apuesta era ser “un pelotón de fusilamiento” es el correo electrónico que la nueva directora Paola Bruni envió a la redacción a principios de marzo: “Los datos nos dicen que solo 9 de vosotros, de toda la redacción, llegan a los 25 artículos a la semana, es decir, a los 5 artículos al día. Todos los demás hacéis 4 o menos, lejos de las métricas que siempre hemos hecho y lejos de los objetivos mínimos que nos marcamos siempre, justo en un momento en que el tráfico, como vosotros mismos podéis comprobar, está muy bajo en todas las secciones. Y aunque iremos abordando con cada uno de vosotros la situación específica y veremos cada uno de los casos, con las herramientas disponibles y el contexto actual necesitamos estar todos en el mismo punto, con el mismo compromiso, que es el de buscar enfoques, sacar varias piezas, ser rápidos, ágiles, originales”.

En Infobae solo quieren que cada redactor haga el mayor número de piezas posible cada día. Si puedes hacer ocho, mejor que siete. Y eso solo se consigue con teletipos y fusilando a los demás. No querían grandes investigaciones ni reportajes, ni temas propios. Piezas pequeñas y rápidas, como una fábrica de chorizos”, explica un periodista que ya no está en las filas de Infobae. Y todo eso sin un director o directora. Infobae ha funcionado desde el principio como una especie de cooperativa, donde un grupo de cuatro editores decían al resto de la plantilla qué es lo que tenía que hacer. Desde el equipo comercial que ahora se ha ido detectaron el problema, y comunicaron a Argentina que este modelo de medio de comunicación era imposible de “vender” a los anunciantes. Infobae no destaca por sus grandes exclusivas, ni tiene influencia entre los grandes anunciantes privados ni entre las Administraciones públicas, que manejan gran parte de la tarta publicitaria.

De hecho, el equipo comercial propuso a Argentina que hacía falta una persona al frente de la redacción, un director de cierto prestigio, para intentar reconducir la situación. Luego llegó el cambio de modelo en la prensa digital. La nueva actualización de Google prioriza el contenido original, riguroso, con valor informativo real y menos ruido emocional. En otras palabras, penaliza lo superficial. Precisamente lo que no hace Infobae. Argentina decidió elegir con directora a Paola Bruni, que venía de ser ‘portadista’ en El Confidencial. En Infobae los periodistas la apodan “la capataz”, como “si la redacción fuera una plantación de negros haciendo piezas y ella con el látigo para que se hagan cada días más noticias, sin ton ni son, sin línea editorial, producir por producir”, explica un redactor.

En marzo Bruni envió otro correo a todo su equipo con la estrategia a seguir: “Tenemos que tratar de hacer temas que se diferencien del resto. Esto no quiere decir que hagamos temas propios de mil palabras con cinco fuentes, sino que tenemos que buscar otros detalles y lecturas distintas. Un dato de un estudio que no se ha destacado y traducirlo a los lectores, un tuit, un tema que nos leemos y lleva un párrafo que nos da una idea de tema aparte... La actualidad tenemos que seguirla, pero con cabeza. No hacemos todo porque sí. Pensemos en lo que nos encaja y cómo hacerlo. Cualquier duda nos preguntáis sin problema”. Un correo que define a la perfección que en Infobae no hay nadie al volante. Nadie en la dirección editorial. Y desde hace unos días, en la dirección comercial, que se han ido convencidos de que Infobae, con estos mimbres y estrategia, tiene los días contados en España. A pesar de que desde Argentina se ha hecho una fuerte inversión en aplicaciones de IA para que sus redactores puedan trabajar más rápido con sentencias, creando fotos e infografías, y para la redacción de artículos.

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