El entramado de la extrema derecha franquista vuelve a dejar rastro público de sus alianzas y reconocimientos. El abogado de Hazte Oír que se ha convertido en uno de los principales arietes judiciales contra el Gobierno de coalición acaba de ser distinguido por un grupo ultracatólico de inspiración franquista que no esconde su hostilidad hacia la izquierda ni su nostalgia de la dictadura. El galardón, entregado en un espacio vinculado al estamento militar, se produce además en un contexto de creciente ofensiva política, mediática y judicial contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Tal y como apunta ‘Público’, el protagonista del reconocimiento es Javier María Pérez-Roldán, abogado y secretario general de Hazte Oír, conocido por impulsar querellas y denuncias contra el presidente del Gobierno y miembros de su entorno. El letrado recibió el llamado premio Víctor Pradera, otorgado por los Círculos San Juan de Amigos de la Prensa Católica y Patriótica, una iniciativa promovida por el Movimiento Católico Español (MCE), organización abiertamente franquista dirigida por José Luis Corral.
El acto tuvo lugar el sábado 24 de enero en el restaurante del Centro Cultural de los Ejércitos, también conocido como Casino Militar, un enclave histórico de Madrid vinculado tradicionalmente a las Fuerzas Armadas. Según el citado medio, la entrega del premio se produjo durante una comida organizada por el entorno ultraderechista, aunque sin publicidad previa ni comunicación clara a la institución que alberga el restaurante.
El propio Pérez-Roldán publicó ese mismo día una fotografía del encuentro en su cuenta de X, en la que confirmaba que la comida se había celebrado en el Casino Militar. Sin embargo, evitó mencionar tanto a los organizadores como el motivo concreto de la reunión. Por su parte, José Luis Corral aseguró que se trataba de una “comida de hermandad” en la que, como es habitual, los premios se entregan durante los postres. “Tratamos directamente con el restaurante, como en veces pasadas”, afirmó. Desde el Centro Cultural de los Ejércitos, la versión oficial fue inicialmente confusa. En una primera respuesta se negó que el acto hubiera tenido lugar en sus instalaciones, pero posteriormente la dirección rectificó y señaló que desconocían la celebración del evento, alegando que el restaurante está gestionado por una subcontrata y que no se les informó del uso concreto del espacio.
Durante la entrega del galardón, Corral dedicó palabras especialmente significativas al abogado de Hazte Oír. En un discurso difundido posteriormente por los propios ultras en su canal de Telegram, el dirigente franquista presentó a Pérez-Roldán como “el que ha presentado las querellas contra Pedro Sánchez y todo su entorno y entramado corrupto que rodea a la Moncloa y al PSOE”. A su juicio, esa labor merecía ser premiada por su “trascendencia pública”.
El tono del reconocimiento fue aún más explícito cuando Corral recurrió a una metáfora violenta para ensalzar la actuación del letrado. “Demuestra cómo a veces muy pocas personas, incluso una sola persona, pueden hacer cosas inmensas, si saben dónde poner el ojo, el tiro y la bala”, afirmó ante los asistentes. El líder del MCE subrayó que el premio se concedía “por su labor jurídica denunciando en los tribunales la corrupción del entramado del Gobierno y del Partido Socialista”, en una intervención cargada de retórica beligerante.
La “cosecha rojiprogre”
El Movimiento Católico Español es conocido, entre otras cosas, por la publicación periódica de listados de políticos y personalidades de izquierdas fallecidas bajo el título “cosecha rojiprogre”, una práctica que ha sido denunciada en numerosas ocasiones por su carácter deshumanizador y provocador. El premio Víctor Pradera, que se entrega desde 1996, lleva el nombre de uno de los principales ideólogos del tradicionalismo español y del autoritarismo católico que inspiró al franquismo.
Pérez-Roldán intervino brevemente para agradecer el reconocimiento. Desde la cabecera de una de las mesas del comedor, explicó que no podía extenderse porque tenía compromisos inmediatos. “Tengo prisa porque tengo que llevar una persona al aeropuerto y luego tengo escritos que presentar”, dijo. A su lado se encontraba otro miembro de Hazte Oír, al que presentó como responsable de redes sociales e integrante del “equipo legal” de la organización.
En su discurso, el abogado reivindicó su trayectoria ideológica sin ambages. “En todos los sitios donde he estado ha sido el mismo servicio: a Dios y a España”, afirmó. Pérez-Roldán fue secretario general de Comunión Tradicionalista Carlista, una formación de ultraderecha que se refiere al golpe de Estado de 1936 como “alzamiento” o “Santa Cruzada”, términos clásicos del relato franquista.
El letrado aprovechó también para lanzar un mensaje político a los asistentes, advirtiendo de que la ofensiva contra el actual presidente del Gobierno no debería ser el único objetivo. “No todos los males de España consisten en derrotar a Sánchez. Lo que venga después también hay que controlarlo”, señaló, en una llamada a la vigilancia permanente sobre cualquier futuro Ejecutivo. “No pongamos las ilusiones en ofertas o promesas vanas, porque si no está la sociedad controlando lo que venga, sabemos lo que pasa: que desbarran y traicionan sus promesas”.
Togas al servicio de la extrema derecha
El premio al abogado de Hazte Oír vuelve a poner de relieve la confluencia cada vez más visible entre el activismo judicial ultraconservador y los sectores más nostálgicos del franquismo, dos ámbitos que, lejos de actuar de forma aislada, se retroalimentan y comparten objetivos políticos. Organizaciones como Hazte Oír han convertido los tribunales en una herramienta de combate ideológico, utilizando querellas, denuncias y recursos judiciales no tanto con expectativas jurídicas reales como con la finalidad de erosionar al Gobierno, marcar el debate público y alimentar un relato de ilegitimidad institucional. Este tipo de ofensiva encuentra un respaldo entusiasta en grupos abiertamente franquistas, que ven en la judicialización de la política una vía eficaz para desestabilizar a un Ejecutivo al que consideran enemigo por definición.