Este próximo miércoles, millones de personas mirarán al cielo mientras la sombra de la Luna atraviesa España de oeste a este. Pero no todas necesitarán ver el Sol para seguir el eclipse total del 12 de agosto. En más de medio centenar de observaciones públicas repartidas por el país habrá pequeños dispositivos capaces de traducir en sonido algo tan visual como la progresiva desaparición de la luz.

Es el propósito de Eclipse Inclusivo, un proyecto impulsado por el Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC) para que las personas ciegas o con discapacidad visual puedan experimentar directamente uno de los acontecimientos astronómicos más esperados del año. El mapa actualizado de la iniciativa recoge más de 50 actividades con sonificación en distintos puntos de España, desde Galicia hasta Cataluña, pasando por Castilla y León, Aragón, Madrid, Cantabria o Asturias.

La herramienta que lo hace posible se llama LightSound. Su funcionamiento parte de una idea sencilla: un sensor registra la intensidad de la luz y un sistema basado en tecnología Arduino convierte esas variaciones en frecuencias sonoras. Conforme la Luna va ocultando el disco solar, el tono cambia y se hace progresivamente más grave. De esa manera, la evolución del eclipse puede seguirse a través del oído.

No se trata, por tanto, de que otra persona describa lo que está sucediendo. Ese matiz es precisamente uno de los objetivos del proyecto: que quien no puede contemplar visualmente el fenómeno pueda percibir su evolución de primera mano.

De mirar el eclipse a escucharlo

Los dispositivos pueden conectarse a auriculares para seguir el fenómeno de manera individual o a altavoces para que el sonido forme parte de la experiencia colectiva. Además de sonificar el eclipse en directo, registran la intensidad de la luz, lo que permitirá construir posteriormente un mapa sonoro de distintas observaciones realizadas durante el paso de la sombra.

La iniciativa cobra especial sentido por las características del eclipse del miércoles. La franja de totalidad atravesará la Península durante el atardecer y recorrerá España de oeste a este, alcanzando numerosas provincias antes de continuar hacia Baleares. El propio ICE-CSIC sitúa su recorrido desde el entorno de A Coruña hasta Palma de Mallorca.

Entre los puntos que incorporarán LightSound figura el Observatorio de Yebes, en Guadalajara, donde está prevista una jornada de observación con demostraciones del dispositivo y utilización por parte de asistentes con discapacidad visual. También habrá sonificación en Reus, organizada por el ICE-CSIC junto al Ayuntamiento y la asociación Astrodiversitat.

Aragón ha incorporado la tecnología a cuatro de sus puntos oficiales de observación - Épila, Calamocha, MotorLand-Alcañiz y Javalambre -, mientras Cantabria prevé disponer de siete dispositivos en la playa de Valdearenas, en Liencres, en colaboración con CERMI y ONCE. El mapa del proyecto incluye asimismo actividades en lugares como Gijón, Salamanca, Valladolid, León, A Coruña, Cuenca, Navarra o Madrid.

Una tecnología que ya pasó por otros eclipses

LightSound no ha nacido para la cita española. El proyecto fue desarrollado en la Universidad de Harvard y sus dispositivos ya se han utilizado en eclipses solares celebrados en Estados Unidos, Chile y Argentina. El ICE-CSIC recoge experiencias en los eclipses estadounidenses de 2017 y 2024 y en los observados en Sudamérica entre 2019 y 2020.

Esa experiencia previa sirvió como punto de partida para Eclipse Inclusivo, financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT). El programa no se ha limitado a distribuir dispositivos durante el gran día. Durante los meses anteriores ha trabajado con personas con discapacidad visual y ha desarrollado actividades accesibles para explicar qué es un eclipse antes de escucharlo.

El proyecto contempla materiales táctiles, formación y herramientas adaptadas, con la colaboración, entre otras entidades, del Centro de Recursos Educativos de la ONCE en Barcelona. La idea es que la accesibilidad forme parte de la divulgación científica desde la preparación de la experiencia y no aparezca únicamente como un añadido en el momento de la observación.

Tocar el Sol antes de escucharlo desaparecer

En los talleres previos se han empleado modelos y recursos táctiles para explicar el Sol, la Luna y los diferentes tipos de eclipse a personas que no pueden acceder a esos conceptos mediante imágenes convencionales. El programa del ICE-CSIC señala precisamente a las personas con ceguera y discapacidad visual como uno de los colectivos que históricamente pueden quedar excluidos de actividades astronómicas por el carácter eminentemente visual de esta ciencia.

El desafío del miércoles, por tanto, va algo más allá de organizar buenos puntos desde los que seguir la totalidad. España se prepara para un fenómeno extraordinario y la magnitud del acontecimiento ha obligado también a preguntarse quién puede participar de él y de qué manera.

Mientras en buena parte del país miles de personas observen cómo el disco solar va desapareciendo, en decenas de lugares otras podrán reconocer el mismo proceso a través de un sonido que irá cambiando al ritmo de la luz. Un mismo eclipse y dos formas distintas de percibirlo. Y ahí reside la particularidad de una iniciativa que pretende sobrevivir al 12 de agosto. El ICE-CSIC plantea que la experiencia sirva para dejar herramientas y colaboraciones estables que permitan hacer más accesible la divulgación científica en futuras citas astronómicas.

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